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Carmelitas descalzas

Exsuperiora del convento de Nogoyá ingresó a la Unidad Penal

La monja Toledo, del convento de Carmelitas de Nogoyá, ingresó a la Unidad Penal de Mujeres de Paraná, luego de que quedara firme la condena en su contra.

Miércoles 25 de Agosto de 2021

Luisa Toledo, la exsuperiora del convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, fue trasladada a la Unidad Penal 6 de Paraná para comenzar a cumplir la pena que le fue impuesta en 2019, cuando fue condenada a tres años de prisión por privación ilegítima de la libertad, violencia y amenazas ejercidas contra monjas que estuvieron entre 10 y 25 años en la congregación.

A mediados de agosto la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) denegó el recurso extraordinario federal presentado por los defensores de la monja, luego de que en diciembre del 2020 la Cámara de Casación Penal confirmara la condena.

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Quedó firme la condena a la monja de Nogoyá por maltratos y privación de la libertad.

Quedó firme la condena a la monja de Nogoyá por maltratos y privación de la libertad.

El fiscal de la causa, Jorge Gamal Taleb, aseguró que "la Justicia se mimetizó con el dolor de las víctimas" y que gracias al juicio y condena "no continuaron y se suprimieron los castigos corporales, y otras personas que querían irse (del convento) pudieron".

Taleb remarcó, en declaraciones a la agencia Télam, que "todas vivían lo mismo" en el convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, y estimó que "hay más víctimas" aunque "tienen votos de silencio y un lavado de cerebro de años".

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Durante el juicio que inició el 11 de junio de 2019 y finalizó casi un mes después, declararon más de 15 testigos, entre curas, amigos, familiares y religiosas compañeras de las víctimas.

Los jueces Darío Crespo, Javier Cadenas y Alejandra Gómez, del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, la consideraron responsable de "privación ilegitima de la libertad agravada por la utilización de violencias y amenazas y por más de un mes" contra dos ex religiosas.

Toledo fue acusada de obligarlas a "aplicarse y cumplir rigurosos castigos, y también las utilizaba como elementos de sus propias autocorrecciones", según los magistrados.

Para los castigos, utilizó látigos encerados, disciplinas, tabiques de madera y piola y mordazas para la boca, cilicios, y coronas de alambre con púas, señalaron.

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