Juicio por homicidio
Martes 12 de Diciembre de 2017

Expolicía acusado de matar en un robo era investigado por otros asaltos rurales

Medrano es juzgado por el asesinato de Fabián Comar en el atraco en su chacra de Oro Verde. El exsargento estaba bajo sospecha desde antes

La noche que Marcelo Fabián Comar fue asesinado en su vivienda de la zona rural de Oro Verde, ya se sospechaba que un policía podía ser uno de los dos asaltantes que buscaban dinero con el dato equivocado.

Los padres de la víctima, que presenciaron el episodio aquel 9 de febrero de 2014, dijeron que uno estaba uniformado. Además habían disparado dentro de la vivienda con un arma calibre 9 milímetros, como las que usa la fuerza. Poco después, el jefe de la División Investigaciones de Paraná, Walter Villagra, comenzó a recibir llamados telefónicos anónimos que le indicaban que un policía estaba implicado en aquel hecho delictivo.

Así surgieron las sospechas sobre Moisés Medrano, quien había estado en esa misma área policial pero entonces ya había sido trasladado a la comisaría octava, por no ser de la confianza de Villagra. Al sargento lo estaban investigando por una serie de asaltos ocurridos en zonas rurales de Paraná Campaña.

En un allanamiento en San Benito, un sujeto preguntó por qué nunca iban por el policía que estaba atrás de esos atracos, aunque no dio el nombre. Poco después allanaron la vivienda de Medrano en relación a un asalto sufrido por una familia en La Celina. Es más, en las sospechas aparecía también un jefe de Abigeato, como quien pasaba los datos de las ventas de ganado para ir en busca del dinero.

Justamente, unos días antes del mortal asalto a la familia Comar, unos vecinos habían vendido alrededor de 25 animales. Se cree que los ladrones tenían esa información, pero se equivocaron de domicilio. Antonio, hoy de 83 años, recordó que les habrá entregado 200 o 300 pesos que le quedaban.

Esta trama de bandidos rurales, presuntamente dirigidos por policías, se ventiló ayer en la segunda jornada del juicio contra Medrano, único imputado por el homicidio de Comar.

Villagra fue uno de los testigos, quien recordó: "Se recibían llamadas donde hacían saber que había participado un policía. Nunca me dieron identificación". Luego del allanamiento a Medrano por el robo en La Celina, Villagra se enteró que Medrano era hermano de Bonet, un conocido preso por robos. Sobre el policía, Villagra admitió que "tenía sospecha subjetivas, sin fundamentos. Llamó poderosamente la atención el robo o el extravío del arma en una circunstancia rara", así como "el crecimiento económico".

En este punto, el comisario recordó que se comentaba que Medrano unos meses antes pedía plata para comprar una garrafa, y luego apareció con un auto de alta gama (un VW Vento). Asimismo, Villagra refirió sobre el retrato hablado de uno de los asaltantes que hizo la madre de la víctima, que tenía un "parecido a Tito Fernández", familiar de Medrano.

¿Sabía o no sabía?
Un asunto nodal en la causa es el supuesto robo del arma reglamentaria de Medrano. El 20 de febrero de 2014 la comisaría octava recibió la orden de que todos los policías fueran, al finalizar la guardia, a realizar la pericia balística de sus armas, con el fin de que quedara en la base de datos de Criminalística el registro de las pistolas, mediante un disparo testigo. Cada arma tiene una "identidad" y deja su marca única en el proyectil.

Pero justo esa tarde, Medrano dijo que le robaron el arma, en un episodio inverosímil. Pidió permiso para salir a hacer un trámite.

Según su versión, fue a un taller mecánico en el barrio Maccarone, por una moto que había dejado para reparar. No había nadie y cuando volvió a su auto constató que le habían robado el arma del asiento. En su defensa, el imputado aseguró que en ese momento no sabía que le habían ordenado hacer la pericia, sino que más tarde el oficial Julio César Milani fue quien lo notificó verbalmente.

Ayer declararon varios de los uniformados que estuvieron aquella tarde en la dependencia policial de calle Laurencena. Algunos complicaron a Medrano y otros tienen olvidos sobre lo ocurrido aquel día, que lo benefician.

Quien dejó mal parado a Medrano fue el subcomisario Marcos Presidente, quien era suboficial de sumario en la octava y en su declaración afirmó que esa mañana le avisaron que debía notificar a todo el personal para someterse a la pericia balística. "Después del mediodía, luego del almuerzo", dijo sobre el momento en que informó a sus compañeros. "Le dije a todo el personal, incluso a Medrano que estaba de suboficial de Guardia", afirmó.

El policía Milani fue quien más contradijo a Medrano. Ayer afirmó no solo que no lo había notificado de la pericia, sino además que ni siquiera estaba en la comisaría, porque se encontraba de licencia.

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"Es medio rebelde"
Cuando Medrano regresa a la comisaría esa tarde tras el presunto robo de su arma, ya se encontraba allí el entonces jefe de Operaciones de la Departamental Paraná, Marcelo Den Dauw (actual jefe de la Policía de Concordia).

Ayer el comisario mayor declaró como testigo en el juicio. Recordó que lo llamó el jefe Departamental (Ricardo Frank, actual funcionario municipal), y le dijo: "Fijate que en la octava no quieren hacer la prueba de tiro en Criminalística".

Por eso acudió al lugar. "Entro ya medio enojadito porque no querían ir. En ese momento el comisario se justifica porque estaban ocupados. Cuando tenía que ir Medrano, que estaba de suboficial de Guardia, surge que toda la guardia completa no quería ir a tirar. Medrano dice que no iba a ir porque al arma no la tenía. Era medio rebelde y no era el único. Dijo 'no tengo la pistola, la perdí, me la robaron'. Se reía, yo pensaba que era una broma. Lo llamo a Frank y dice 'traelo a mi despacho'", contó Den Dauw.

En la reunión, recordó el comisario, Medrano "dijo que estaba cansado de que cada vez que pasaba un hecho delictivo en Paraná lo vinculaban a él, todo porque era hermano de Tito". Ya se atajaba porque se había enterado que lo investigaban por el homicidio. "Dio a entender que la hizo desaparecer. Es rebelde, medio loco, como yo", dijo con sinceridad.

Den Dauw no ocultó su malestar con Frank: "Yo desconocía totalmente lo que se investigaba. Sabía más Medrano que yo. Le dije 'Me escondiste la leche, Ricardo, yo soy el jefe de Operaciones, no soy un cuatro de copas'. Si estaban investigando a Medrano, ¿por qué me mandó a mí si no sabía nada? Me enojé con Frank porque me ocultó el verdadero motivo de mi presencia en la comisaría octava".


La pericia balística que lo complicó todavía más

El as bajo la manga de las fiscales Matilde Federik y Laura Cattaneo, es una pericia balística que ayer fue explicada por el licenciado Lázaro Javier Azcué, de la Dirección Criminalística. Se trató de la comparación de las dos vainas de balas 9 milímetros secuestradas en la escena del crimen, con un proyectil incautado en la vivienda de Medrano.

Azcué enseñó al Tribunal, incluso con una demostración práctica, que cada arma de fuego deja en un proyectil marcas únicas e irrepetibles, distintas a todas las demás. Una especie de "identidad". Unas de estas huellas son las que quedan cuando la bala ingresa en la recámara de la pistola. Si la misma es expulsada sin haber sido disparada, o si la vaina es eyectada luego del disparo, le quedará esa marca.

El resultado de la prueba, según el informe pericial, fue contundente. "Las dos vainas servidas (que estaban en la casa de Comar) fueron accionadas por el mismo arma de fuego que la bala hallada en la vivienda del imputado".

Una coincidencia que empeora la ya complicada situación de Medrano.

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