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Desgrabaciones telefónicas

Escuchas comprometen a Celis y la banda

Se consolidaron los lazos entre Daniel "Tavi" Celis y su manejo de una dependencia comunal y la relación con el intendente

Martes 26 de Noviembre de 2019

El Tribunal Oral Criminal Federal (TOCF) incorporó en la audiencia de este martes una serie de escuchas realizadas por la Policía Federal (PFA) que desnudaron el accionar de la banda narco que lideraría Daniel “Tavi” Celis y también cómo la organización se vinculaba con el gobierno municipal de Cambiemos, encabezado por el intendente Sergio Varisco.

“Estoy cansado de estar jugando a las escondidas. Soy como soy: me aceptás o no. Todo el mundo sabe que colaboré con la campaña y que manejo la (Unidad Municipal) 2. Yo hice un acuerdo con Varisco y puse plata. No me escondo más: ustedes vinieron a mi casa a buscarme. Yo no quería trabajar con Varisco porque me va a cagar y vos me dijiste que no. Y me está cagando”.

La declaración corresponde a Daniel “Tavi” Celis. Forma parte de una comunicación telefónica interceptada por la PFA entre el sindicado capo narco y el concejal Pablo Hernández, también imputado en la causa, del 2 de junio de 2016.

El edil trataba de contenerlo, luego de que una publicación de la revista Análisis lo vinculara con el negocio narco. “Yo me voy a hacer el boludo. Vos también hacete el boludo”, le recomendó Hernández. Pero “Tavi”, a quien el concejal trató de “querido amigo”, reaccionó y le enrostró el incumplimiento: de los 40 contratos que le habían prometido para su gente, aún restaban concretarse 25.

Carlos Frías, el suboficial de la PFA que realizó las desgrabaciones de los llamados, marcó las dos voces (Celis y Hernández) durante la audiencia en la que, además, se ventilaron otras escuchas ante el TOCF integrado por Lilia Carnero; Noemí Berros y Roberto López Arango. Dentro de los puntos principales que fueron aportando a la causa pueden destacarse:

- Celis estuvo trabajando en un campo, que sería el de los hermanos Ghibaudo de María Grande 2da, para acondicionar como pista de aterrizaje una fracción del terreno. Este campo quedó descartado por las lluvias y, finalmente, se usó otro (también de los Ghibaudo), de Colonia Avellaneda. Allí se secuestró la avioneta con 317 kg de marihuana.

- Las bajadas de las avionetas en los campos entrerrianos se iban a segmentar: no más de dos aterrizajes en cada pista. A las de María Grande 2da y Colonia Avellaneda se sumarían otras dos, posiblemente en Aldea Brasilera y Sauce de Luna, según las pesquisas policiales. Una quinta, posiblemente, se habría instalado en campos de la zona de termas de María Grande, donde se encontraron restos de palos clavados con bolsas en las puntas para delimitar unos 200 metros de pista.

- Tras la frustrada operación con la avioneta (“el pájaro que cayó”), el resto de la banda que estaba en la cárcel tomó medidas de seguridad: destruyó todos los celulares que tenía. “Cada vez está peor, cada vez se complica más. Pero no hay que enloquecerse”, reflexionaba desde la cárcel Sergio Baldi hablando con un detenido en Santa Fe, identificado como “Chavo”.

- En orden a esto, había preocupación porque “todas las comunicaciones salieron de acá adentro”, es desde la unidad penal, explicó Baldi al santafesino.

- Otro diálogo de Baldi con “Chavo” anticipaba movimientos de la banda. El santafesino le pedía que le consiga hachís y anfetaminas y Baldi le respondía que podía obtener ambas sustancias ahora que estaba en un régimen más laxo de detención. El detenido de la otra orilla le indicaba a Baldi que conocía a un chileno que sabía hacer lo que quería hacer: cocinar drogas. “Este loco sabe lo que vos querés hacer, sabe cocinar. Es chileno. Es de allá arriba. Vemos si podemos armar la pizzería para que vos cocines”, le dijo “Chavo” a Baldi en el llamado interceptado.

- Los hermanos José y Omar Ghibaudo llamaron el 29 de marzo de 2017 a Esther Márquez, la curandera, para comentarle que esperaban el avión para día siguiente, que le estaban asentando el motor. Y que el día anterior le habían llevado la nafta en un acoplado. El acoplado fue ubicado en el campo de María Grande 2da. Le habían cargado nafta Shell V Power en una estación de servicio cercana.

- Con respecto a la nafta, también se pasó una conversación entre “Tavi” Celis y Cristian Silva. Este último habría tenido un rol importante en la banda: como parte de la estrategia para recuperar el dinero invertido en la campaña, el capo narco presionaba a las autoridades municipales para que le entreguen dinero u “obras” que se realizarían a través de la empresa de Silva.

- En las operatorias narco, se saca y se envía una foto del cargamento al momento del despegue de la aeronave.

- Una avioneta puede recorrer la distancia entre esta zona y el Paraguay en unas 4 ó 5 horas.

- “Que cague la paloma” implica que el avión no aterriza, sino que lanza a tierra el cargamento en vuelo.

• Indagatorias

Las defensas adelantaron que varios acusados declararán cuando terminen de pasar los testigos: se trata de Baldi; Carlos de la Fuente (alias “el cordobés”, sindicado como contacto en Córdoba para el negocio de estupefacientes); Griselda Bordeira (funcionaria municipal del área de Seguridad) y Daniel Celis.

La defensa del intendente Sergio Varisco había mencionado que su pupilo también hablaría frente al TOCF, pero los “acontecimientos municipales” que se han vivido en los últimos días en la capital de la provincia y que amenazan prolongarse hasta el fin de su mandato en unas semanas, lo impiden precisó el abogado Miguel Cullen.

Este martes amplió su indagatoria Carlos Larrosa. “A mí me ponen como asistente colaborador de Miguel Ángel “Titi” Celis (hermano de Tavi y quien habría quedado al frente de las operaciones de la banda tras su detención) pero no lo soy, solo soy su amigo”, dijo. A renglón seguido describió su vínculo con “Titi” como “una amistad laboral del taller, era uno de mis clientes”. Larrosa se dedicaba a la reparación de electrodomésticos y refrigeración.

Las pesquisas policiales ubican la camioneta Saveiro blanca con vidrios polarizados de Larrosa en la zona de Colonia Avellaneda momentos antes de que aterrice la avioneta. El acusado se defendió diciendo que se la había prestado a Miguel Ángel Celis (en coincidencia con la indagatoria de “Titi”, quien dijo que solían intercambiar vehículos por razones laborales y que esa tarde él conducía la camioneta).

Larrosa incluso confesó que había alterado los hechos en su primera versión de lo ocurrido: entonces dijo que le llevó la Saveiro a Celis y que luego llamó a un amigo para que lo lleve a su casa. “Esto fue parte de la estrategia de mi primer abogado”, aseguró, indicando que había regresado a su domicilio en un Honda Fit propiedad de “Titi”. Luego, no supo explicar al Tribunal porqué Celis le pidió la camioneta si tenía movilidad propia.

El acusado también intentó despegarse de De la Fuente, a quien dijo que conoció unas semanas antes de la detención de la avioneta en casa de Miguel Ángel Celis. Y dijo no recordar haber viajado a Córdoba, al domicilio de “el cordobés”. En las escuchas que posteriormente se incorporaron a la causa, sin embargo, se escucharon una par de conversaciones donde “Titi” lo invita a ir a Córdoba, a lo de De la Fuente. (APF)

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