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En cinco barrios de la capital entrerriana reclaman presencia policial

En Itatí, Corona Sur, Uocra, Los Paraísos y Villa Lola los vecinos dicen que “no pueden vivir más”. Falta iluminación y desmalezamiento. Son cotidianos los robos de motos, arrebatos y tiroteos.

Viernes 27 de Julio de 2012

“Los tiroteos son todos los días”, escucharlo de boca de los vecinos resulta casi exagerado, pero sentir las detonaciones mientras se hace la nota resulta tenebroso.
 

En los barrios Itatí, Corona Sur, Uocra, Los Paraísos y Villa Lola los vecinos piden presencia policial y urbanización. Si bien hay varias luminarias en la zona, solo algunas cumplen con su principal función: la de garantizar la circulación y la seguridad de los ciudadanos en la noche.
 

La equina de Mihura y Hernandarias fue el punto elegido por los vecinos para recibir a UNO. A pesar del frío, unas 20 personas, más mujeres que hombres, se acercaron al punto acordado días antes para hablar de la falta de seguridad. En los 45 minutos que duró la charla, pasaron por el lugar dos colectivos de la Línea 4 y una ambulancia. No cruzó ningún patrullero.
 

La reducción de motos robadas y la venta de drogas estarían entre los negocios más rentables de la zona. Los arrebatos se ubicarían en el tercer lugar. Las armas más comunes que se ven en el barrio son las 9 milímetros, dicen los vecinos.
 

“Hace seis meses que empezaron los problemas”, dice una mujer que hace pocos meses sufrió el robo de su moto a mano armada. Hay dos momentos del día que son aprovechados por los delincuentes. El primero es cuando el patrullero de la comisaría tercera está abocado al cuidado del banco Bersa ubicado en avenida Almafuerte y Zanni. El otro cuando el móvil policial corta el tránsito para el paso del tren. “Los ladrones ya saben que hay poco personal en la comisaría y cuando los móviles están abocados al banco o al tren”, dijo un hombre de unos 60 años, que vive en la zona hace varios años. “Antes no era así, pero de repente la Policía dejó de pasar”, aseveró otra víctima del robo de motos.
 

Por este nivel de inseguridad, los habitantes exigen la instalación de luminarias, la limpieza de los terrenos y el patrullaje constante de efectivos policiales. Ante la falta de patrullajes, los vecinos analizaron la posibilidad de colaborar con 10 pesos cada uno para comprar combustible, pero les habrían informado que ese no era el problema. Entonces comenzaron a estudiar la idea de contratar policías de adicional para que vigilen en las esquinas más peligrosas. Para ejemplificar que la Policía pasa poco por esa zona de Paraná, un hombre contó que “hace poco tiempo desvalijaron la casa de un suboficial del Ejército que se había ido de vacaciones, pero como no pudieron llevarse todo a la noche, volvieron a la siesta”.

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