Causa Vitale
Miércoles 21 de Marzo de 2018

En 2010 faltó un arma, pero un dictamen de Vitale hizo archivar la causa

Hace ocho años se secuestró un arma que ya figuraba como incautada, pero el imputado dijo que era melliza y no se investigó

La palabra del experito balístico del Superior Tribunal de Justicia (STJ) Antonio María Daniel Vitale, acusado de vender armas que estaban secuestradas, era indiscutible en Tribunales. Así surge del testimonio de personas que trabajan en el Poder Judicial.

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Ayer en una nueva jornada del juicio oral que trata de dilucidar si el comisario es responsable o no de la comercialización de armas que estaban bajo la órbita de la Justicia surgió un episodio que hace sospechar que la sustracción de pistolas, revólveres y municiones puede haber comenzado hace mucho tiempo antes de lo descubierto.
Elena Salomón, secretaria de Superintendencia del STJ, contó ayer con lujo de detalles al tribunal un episodio que sucedió en 2010. La memoriosa abogada detalló que el 16 de mayo de 2010 se secuestró un arma calibre 22 y que cuando la quisieron cargar en los registros ya figuraba como incautada. El encargado del área Fabricio Santapaola realizó una nota y Vitale presentó un informe en el cual dedujo que hay armas gemelas. Ese dictamen técnico como otros tantos no fue cuestionado y la Justicia archivó la causa. ¿Y si esa era la punta del iceberg? Nadie lo sabrá. Otra vez pero más cerca en el tiempo, el juez Eduardo Ruhl pidió un arma y no la encontraron. Santapaola en esa oportunidad dijo que no sabía dónde la había guardado. Esto ocurrió en 2014.
Otra cosa que surgió en el debate es que por ejemplo un familiar de otro trabajador advirtió que su pariente estaba robando y vendiendo cosas de Tribunales: impresoras y fotocopiadoras y también armas. Este comentario llegó a oídos del juez Ricardo Bonazzola, que lo puso en conocimiento de quien estaba investigando ese caso que no llegó a juicio por lo visto.
La funcionaria recordó que en 2015 le pidieron a Santapaola, jefe de Efectos Secuestrados, 2.000 armas para entregar para destrucción, pero solo logró juntar 1.100. Se excusó diciendo que no le daba el tiempo. Esto sucedió en 2015 tiempo antes de que el caso estallara.
En la actualidad hay 2.408 armas en Tribunales para enviar al Renar. En 2016 había 9.000 y 3.700 se enviaron a destrucción.

Los vendedores
Eduardo Borgoño, condenado por la venta de armas, aseguró ayer que Maximiliano Bertoni le entregada las pistolas, revólveres y municiones para comercializarlas en la calle. Según relató este mecánico de motos, el modo de trabajar era: Bertoni pasaba por su casa, le dejaba las armas y le decía un precio, al que él le agregaba un plus para sacar ganancias. Borgoño reconoció que Bertoni le contó que las armas se la daba un tal Viejo, que después le dijo que era Vitale, quien trabajaba en el Poder Judicial. También relató que era muy claro que Bertoni no tenía poder de negociación.
Mario López Alonso, un tatuador de calle Churruarín, también reconoció que vendía armas, caso por el cual está condenado. Su declaración fue similar a la de Borgoño en el modo de operar.
El debate sigue hoy con más testigos.

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