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El robo de dos lechones fue el inicio de discusiones que terminaron en un asesinato

Matías Godoy, de 36 años, murió de un balazo en el pecho en la Villa 351. Por el hecho fue detenido Mario Sotelo, de 50 años. Hoy o mañana lo imputarán.

Domingo 17 de Noviembre de 2019

Integrantes de la familia Sotelo estaban ayer por la tarde desarmando sus viviendas ubicadas en el sector medio de la Villa 351 para llevarse lo que pudieran: chapas, puertas, ventanas y todos los muebles. Saben que deberán irse de este barrio, porque si no la represalia de los Godoy no tardaría en llegar. Como casi siempre que ocurre un asesinato por un conflicto entre grupos familiares: a la muerte violenta de un integrante de una familia le sigue el destierro de los acusados.

En horas de la noche del sábado, Matías Ariel Godoy, de 36 años, murió como consecuencia de un balazo en el pecho que le destrozó en corazón. El acusado de matarlo es Mario Sotelo, de 50 años, vecino lindante de la familia de la víctima.

La División Homicidios de la Dirección Investigaciones de la Policía, junto al fiscal Martín Wasinger, encararon la compleja investigación por el hecho que tuvo a muchos testigos, pero ninguno imparcial.

Hay dos versiones principales (una de cada grupo familiar enfrentado) y por los elementos de prueba objetivos que se reunieron, ambas tienen inconsistencias. El posible hecho que motivó las discusiones iniciales sería el robo de dos lechones a la familia Godoy por el cual acusaron a los Sotelo.

Por parte de los Godoy, se indicó que los Sotelo habían estado sentados cerca de sus viviendas toda la tarde provocándolos, y en horas de la noche, cuando Matías pasó caminando por el frente de la vivienda de Mario, este le efectuó el disparo mortal.

Por su parte, los Sotelo coinciden en que por la tarde hubo insultos y amenazas cruzadas, pero afirman que a la noche un grupo de los Godoy irrumpió en sus viviendas con armas de fuego y los atacaron a balazos. Pero nadie sabe cómo ni por qué murió Matías.

Esta versión encuentra algo de verdad en que Mario Sotelo resultó baleado en una pierna, y la puerta y una pared de la vivienda de los Sotelo tienen impactos de bala. En todas las habitaciones de esta casa de importantes dimensiones se hallaron manchas de sangre.

Matías Godoy habría caído muerto a unos 20 metros, frente a la vivienda de los Sotelo, por un camino que sale de la cortada principal del barrio. Se cree que Sotelo le disparó desde su vivienda con una pistola calibre 11.25. El cuñado de la víctima lo subió al motocarro y lo llevó al hospital San Martín, donde se constató la muerte del baleado.

Sotelo no fue directamente al nosocomio, debido a que allí se iba a encontrar con los familiares del fallecido y los problemas iban a ser aún peores. Una vez que llegó la Policía al lugar, se lo puso a resguardo y lo llevaron al hospital con custodia. Luego de que le realizaran las curaciones, lo trasladaron a la Alcaidía de Tribunales, donde permanece detenido a disposición del fiscal.

Durante toda la madrugada se vivieron momentos de mucha tensión en el barrio. En ese contexto trabajaron los investigadores de Homicidios y los peritos de la Dirección Criminalística. Un joven pasó en una moto, no obedeció a los policías que le pedían que se detuviera y los atropelló. Así se supo que era el vehículo que minutos antes habían robado en avenida Ramírez y Almirante Brown.

Como venganza, los Godoy quemaron un auto Peugeot 408, propiedad de los Sotelo. Hasta anoche continuaba el Grupo de Seguridad Deportiva (GSD) de la Jefatura Departamental custodiando el lugar.

Sotelo será imputado formalmente por el fiscal Wasinger y luego se resolverá si queda con prisión preventiva.

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