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El garantismo que beneficia a los delincuentes

La actual legislación, sumada a la visión simplista de la vida de una parte de la Justicia llevó a situaciones dramáticas con fallos insólitos. Un verdadero dislate que hace sufrir mucho más a la sociedad.

Sábado 22 de Diciembre de 2018

Por estos días la imagen negativa de la Justicia llegó a los máximos niveles de desprestigio, y no es para menos. Con fallos demagógicos acomodados a los tiempos políticos. La gente muchas veces no entiende los contrasentidos que se dan a diario con los fallos judiciales, tanto en la provincia, como a nivel nacional.

Lo que podría llegar a cambiar en poco tiempo es la postura del garantismo extremo encabezada por la figura de Eugenio Zaffaroni. Hay una reforma que está en marcha, y al menos parece tener mayor sentido común si se la lograra aplicar.

Este jurista impuso la visión de que una persona condenada goza de derechos, y por supuesto así debe ser, pero su postura establece una superioridad del enjuiciado sobre las víctimas. El delincuente tiene todo el derecho a la defensa del Estado, a una cárcel digna, a un tratamiento justo, y por sobre todas las cosas a gozar de nuevas oportunidades para reinsertarse en la sociedad. Y está muy bien que sea así, no solo porque lo indica la Constitución, sino también por la visión humanitaria de las personas. Sin embargo, lo que parece una obviedad, se transforma en una pesada carga: y la víctima y sus familiares, bien gracias, quedan solos.

Hubo condenas en que a los jueces y fiscales les interesó muy poco la palabra de quien sufrió en carne propia un hecho delictivo. Algo cambió en este tiempo, pero debieron llegar los femicidios de Micaela García y tantas mujeres más para que se apuntalara una perspectiva de género entre los funcionarios del Estado.

Otro punto repudiable de la Justicia, es el criterio para cuantificar las penas. Hay muertos de primera y de segunda. Si a una persona la asesinan por pertenecer a un barrio marginal, muchas veces en juicios abreviados a los asesinos se les han impuestos penas de entre 8 a 10 años. ¿Con eso se paga el quitar una vida? Un desprecio total al acto de asesinar que se paga casi con nada de pena.

A diario llegan fallos que dejan la sensación de impotencia e injusticia. En lo particular, me duele un crimen de una persona en el barrio Paraná XVI en estos tiempos violentos de nuestra democracia, efectuado por un criminal con todas las letras, igual que el asesinato de otra persona durante la dictadura militar.

Entiendo la cuestión de la utilización del Estado para asesinar y la necesidad de la imprescriptibilidad de las causas, pero de allí a buscar un podio del dolor, hay una gran diferencia. La muerte es dolorosa antes y ahora.

Todo crimen es aberrante, y si vamos a dictar las prisiones preventivas para violadores de los derechos humanos por hechos repudiables, entiendo que se debe aplicar el mismo castigo para situaciones conmocionantes actuales. De igual manera, en el pasado hay una cuenta pendiente con las organizaciones que mataron a civiles y militares en nombre de la libertad. Para esa gente la justicia no llegó.

Habrá que acomodar también los valores en una sociedad. Hoy hay sectores que comparten el "roban pero hacen", y de allí que tipos como Carlos Saúl Menem sean senadores condenados y procesados por otras causas, y gocen el derecho de que por la edad y otros vericuetos no se le quiten los fueros para que vaya preso.

En la Argentina habrá que pensar seriamente lo que ocurre en otros países serios. Sos condenado a prisión: adentro y a reclamar la revisión, pero sin la libertad. Los políticos se defienden como una corporación y los integrantes de la Justicia, muchas veces los favorecen. Habrá que entender que los delitos desde el Estado tendrán una gravedad, como son los asesinatos, pero la corrupción no debería ser un tema menor.

¿Por qué cuándo hay temas que ligan a los políticos, aparece el sistema defensivo y de garantismo para buscarle la vuelta y que no purguen las penas? Un caso patético es lo ocurrido con el corrupto Amado Boudou que logró el beneficio de la libertad, pese a haber sido condenado. Hay muchos casos más que dejan la sensación de que siempre existirán las garantías para los condenados por sobre las víctimas y el resto de la población.

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