Secciones
Droga

El asesinato de un hombre destapó la problemática de la droga en un pueblo

Un joven de 24 años con problemas de adicciones es el imputado por el homicidio de Juan Sebastián Bernasconi, ocurrido en San Justo

Sábado 08 de Junio de 2019

Aunque Juan Sebastián Bernasconi no tenía familiares directos, todos en San Justo lo conocían y lo querían. Sobre todo, dos personas que iban a su casa seguido o lo llamaban por teléfono para charlar. Se trata de un hombre de esa pequeña localidad del Departamento Uruguay y una mujer de Concepción. Ambos se sorprendieron ante su muerte, el 24 de mayo pasado. Cuando revisaron la vivienda, unos días después, advirtieron que había ocurrido un robo, e hicieron la denuncia. Esto fue lo que comenzó a develar que el fallecimiento no había sido por una afección de su salud, sino por dos puñaladas que luego detectó un médico forense. Por esto, hay un policía y una médica en la mira. Y la indignación de los habitantes de San Justo destapó, con una movilización, los problemas que ha conllevado el ingreso de la droga.

“Este pibe es buenísimo, pero últimamente estaba perdido”, dijo a UNO un vecino de San Justo, sobre el joven de 24 años que fue detenido mientras se encontraba internado en un centro de rehabilitación de Pilar, provincia de Buenos Aires, como principal sospechoso del homicidio de Bernasconi.

No solo la violencia contra terceros en hechos que se han constatado en los últimos tiempos, sino también los suicidios de personas afectadas por el consumo de drogas, es otro de los dramas que remarcan vecinos de la localidad, quienes a la hora de hablar públicamente prefieren el anonimato.

Sorpresa e indignación

En medio del hermetismo de la investigación, a través de fuentes extraoficiales UNO pudo saber que aquellas dos personas de confianza de Bernasconi, son a quienes el hombre dejó como herederos de sus bienes, tanto la vivienda (ubicada en la zona rural, a unos seis kilómetros del pueblo) como un campo de unas 100 hectáreas.

La mujer es una remisera de La Histórica, y el hombre tendría un parentesco con el imputado por el homicidio. Fue ella quien, la noche del 24 de mayo, como lo hacía todas las noches, llamó por teléfono a Juan Sebastián. Como no la atendía, surgieron las sospechas y luego lo encontraron sin vida.

La escena en la cual fue hallado el cuerpo de Bernasconi era sugestiva: el hombre estaba tirado en el suelo de la cocina, con el mate recién preparado. Al parecer, no había perdido sangre como para pensar de inmediato en una muerte violenta. El procedimiento posterior fue la confección de un acta policial en la cual se dio cuenta de la situación y el dictamen de una médica particular de la localidad de Caseros (ubicada a unos 8 kilómetros) que confirmaba que se trataba de una “muerte natural”.

Después, la remisera y el otro hombre revisaron la vivienda de la víctima y constataron que faltaban varias cosas, que no podían sino haber sido robadas. Fueron a realizar la denuncia correspondiente a la Fiscalía en Concepción y así se ordenó exhumar el cuerpo de la víctima y practicar una autopsia. De este modo se confirmó que Bernasconi había sido ultimado con dos puñaladas en el pecho y la espalda.

La investigación del hecho por parte de personal de la Jefatura Departamental Uruguay, bajo instrucciones del fiscal Juan Pablo Gile, llevó a identificar a un joven como principal sospechoso. Fue identificado como Brian Ledesma, alias Pollito, de 24 años. El mismo había estado el día del hecho en San Justo, y luego regresó para internarse en una institución de rehabilitación de adicciones en Pilar. Hasta allí fueron los uniformados y lo detuvieron.

El joven fue imputado por el delito de Homicidio, y quedó con prisión preventiva. Habría varios elementos de prueba en la causa que lo comprometen. Mientras, se intenta determinar la situación complicada en la que quedaron tanto el jefe de la comisaría local como la médica que firmó la defunción.

Pero la situación no se calmó con el posible esclarecimiento del hecho, sino que el crimen colapsó la paciencia de los sanjustinos. Sin que nadie se expusiera como organizador ni convocante, a través de las redes sociales se organizó una marcha por las calles del pueblo, no solo para reclamar justicia sino, principalmente, “basta de drogas”.

El miércoles, la numerosa movilización comenzó en la Plaza principal, frente a la Municipalidad, luego se dirigió a la comisaría local y regresó al punto de partida. Llevaban banderas con las consignas “droga=inseguridad” y “ni un pibe menos”.

En diálogo con UNO, un sanjustino que prefirió preservar su identidad, contó que la marcha fue “por la inseguridad y por la venta de droga que está entrando mucho más que antes, y ahora medio que se está yendo de las manos”. Luego agregó: “Se extraña mucho, hace cinco o seis años atrás, este lugar era retranquilo, podías dejar la puerta abierta que no pasaba nada”.

Un caso impune que conmovió al mismo pueblo hace seis años

San Justo tiene solo 2.000 habitantes, pero el crimen de Bernasconi no es el único en los últimos tiempos. Hace seis años un joven de la localidad desapareció y su caso permanece impune.

Se trata de Ramiro Ríos, quien el 1° de mayo de 2013 fue visto por última vez, cuando tenía 31 años.

Lo vieron salir de un bar de Caseros, rumbo a San Justo, en una camioneta Peugeot blanca propiedad de Ricardo Mario George. En la investigación trascendió que luego habría subido a un auto azul.

George fue imputado ya que a todos les llamó la atención que los días siguientes nadie lo vio por los lugares que frecuentaba y su camioneta apareció abandonada. Sin embargo, no se reunieron más pruebas para avanzar en su juzgamiento

A Ríos lo buscaron en allanamientos, rastrillajes y hasta con buzos tácticos en el río Gualeguaychú, donde se sospechaba que habría sido arrojado. Pero hasta hoy nada se sabe de su destino.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});