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Desaparecido en Santa Fe fue visto por última vez en Paraná

El santafesino Mauricio Plano es buscado hace más de dos meses. La última vez que dicen haberlo visto fue en plazas y en la Terminal de Paraná. Su esposa, María Ábalos, pide ayuda e información

Jueves 19 de Julio de 2012

José Amado/De la Redacción de UNO

Una familia está en la desesperada búsqueda por la ausencia de un joven de 31 años, marido y padre de dos hijos, que desapareció hace más de dos meses en la ciudad de Santa Fe. La última vez que vieron a Mauricio Plano fue en distintos lugares de Paraná, desorientado, con hambre y frío, hace tres semanas. Su esposa, María Ábalos, pide la colaboración de la comunidad para lograr localizarlo: “No puede ser que alguien se esfume sin dejar rastros”, dijo la joven.


“Desapareció el 14 de mayo a las 18.30, cuando lo vio una vecina salir de mi casa, y desde ahí no se supo más nada”, contó María en diálogo con el programa Maldición va a ser un día hermoso, en la 97.1, La Red Paraná. “Lo han visto los primeros 15 días rondando la zona norte de Santa Fe, por Recreo. Estaba con la mirada perdida, como que le costaba hablar. Después estuve 15 días sin ninguna novedad”, hasta que las noticias llegaron desde el otro lado del río.


“Luego lo han visto hace unas semanas en la ciudad de Paraná. La primera persona que lo vio fue un remisero de Santa Fe que viajó a llevar pasaje, y cuando regresó lo primero que hizo fue buscar la foto, me llamó y llamé a la Policía de Paraná. Como no estaban enterados viajé, hice la denuncia en la comisaría primera y enseguida salieron a buscarlo”, recordó María.
 

En principio, la recorrida por la capital entrerriana era esperanzadora, según relató la esposa: “Estuve yendo tres o cuatro días seguidos después del trabajo, y ni bien mostraba la foto todos me decían que lo habían visto, con el pelo más largo, con barba, sucio y siguen coincidiendo en que está perdido, le cuesta hablar, pedía algo para comer y que tenía frío”.
 

Sin embargo, “Desde ahí no se supo más nada. Estuve en Paraná dando vueltas por la plaza Sáenz Peña, donde me dijeron que lo habían visto, en la "plaza del Bombero" (Plaza Alberdi) porque dijeron que una de las noches había ido porque ahí dan de comer. Pero después no tuve más noticias que eso”, lamenta la mujer.
 

Según indicó María, Mauricio “no tenía ningún trastorno, ni estaba bajo tratamiento psicológico. Es una persona alegre, de estar siempre con su familia, sus hijos. Irse por sus propios medios es muy raro, porque él es todo para su hija, y mínimamente se hubiese comunicado diciendo ‘no me busquen más’. Es una persona muy abierta y de decir las cosas de frente”.
 

El rastreo telefónico se hizo 25 días después de la denuncia, y del entrecruzamiento de llamadas no surgió nada extraño de lo que se pudiera sospechar la ausencia. Intervino también en la búsqueda la secretaría de Derechos Humanos de la vecina provincia.
 

“No quiero que nadie se olvide, pido que estén atentos para poder encontrarlo. Lo extrañamos muchísimo, toda su familia y sus hijos lo estamos esperando”, dijo la joven esposa y madre de dos hijos.

El último día
María Ábalos recuerda cada detalle de la tarde del 14 de mayo, cuando Mauricio desapareció: “Yo me fui a las 18 a llevar a los chicos a patín y fútbol. Él siempre iba con nosotros, pero ese día me dijo que se quería quedar porque estaba cansado, se quería bañar. Me dijo: llevate el auto así vas y venís enseguida”.
 

A las 19.33 cuando regresaba a su casa, Mauricio llamó desde su teléfono a María. La mujer atendió, pero solo se escuchaba el ruido de la calle. Al llegar a su casa, no pudo entrar porque había salido sin sus llaves y adentro no había nadie, pese a que se veían las luces prendidas. En ese instante sintió el primer sentimiento extraño, de preocupación.
 

Lo llamó por teléfono, pero ya le daba apagado. Cuando logró ingresar a la casa encontró la televisión y las luces encendidas. El calefón eléctrico estaba desenchufado, pero con el agua caliente, porque Mauricio no alcanzó a bañarse. Desorientada y confundida, comenzó a dar vueltas por la ciudad, a llamar a familiares, amigos, compañeros de trabajo “y nada”, cuenta María.
 

A las 22 fue a la comisaría quinta de Santa Fe para hacer al denuncia, pero en lugar de respuestas encontró burlas. “Para denunciar tienen que pasar 24 horas sin que aparezca. Ademas ¿para qué vas a denunciar, si el 90% se va con otra mujer?”, le dijeron los uniformados mientras se le reían en la cara.
 

Con la hija de 3 años y el hijo de 8 en el auto, María siguió recorriendo la ciudad. Mauricio nunca había faltado al trabajo, por lo que al día siguiente lo fueron a esperar al área de Mantenimiento de la obra social Jerárquicos Salud, pero no apareció. Volvió a la comisaría para insistir en que le tomen la denuncia y esta vez lo logró.

Sola allá, acompañada acá
“Eso fue todo lo que pasó. Después estuvo la causa parada 15 días. Pedían datos de dónde puede llegar a estar, me decían que no tenían móvil, entonces al rastrillaje lo hacía yo sola, me metía en los barrios, sola con amigos y familiares, pero no con el apoyo de los policías”, contó María. Donde creía que iba a encontrar una ayuda, se topaba con burocracia y negligencia: “Cada vez que iba a declarar me iba llorando, porque me terminaban diciendo cualquier barbaridad menos lo que yo realmente esperaba”.
 

Tampoco halló respuestas de parte de las autoridades judiciales: “Hablé con el juez (Darío Sánchez), que ni siquiera estaba al tanto de la causa. El fiscal (Gerardo Alesso) la última vez que fui me miró con una cara diciendo: Y bueno, no sé dónde puede estar este chico”, recordó indignada María.
 

“Por eso cuando viajé a Paraná me sorprendió que enseguida que hice la denuncia y dieron aviso a todos, donde iba ya estaban enterados del caso, la Policía salía conmigo, totalmente distinto. Si en Santa Fe hubiesen hecho la cuarta parte de lo que hizo la Policía de Paraná, mi marido estaría otra vez con nosotros”, destacó.

Una chomba con la inscripción: “Jerárquicos Salud”
Mauricio Plano, de 31 años, salió de su casa con un pantalón jean claro manchado con pintura en la parte de los tobillos, borceguíes de trabajo color marrón y una chomba color beige con la inscripción “Jerárquicos Salud”.


Luego en Santa Fe y en Paraná lo vieron con una campera azul tipo impermeable, parecido a un piloto porque le queda grande. Mide 1,65 metros, tiene pelo castaño con rulos, camina chueco y es muy flaco. Cuando desapareció pesaba entre 48 y 50 kilos, y ahora tal vez esté mucho más delgado. Tiene una cicatriz en la parte de abajo del mentón, ahora debe estar barbudo y con el pelo más desprolijo.


Para comunicarse y aportar datos, llamar o enviar mensajes de texto al: (0342) 155056857 o al 101 de la Policía.

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