Condenaron al camionero de los 3 millones de porros
Víctor Hugo Juárez, de 45 años, fue sentenciado a ocho años de prisión por transportar una tonelada de marihuana en la ruta 28. Fue el secuestro de droga más grande en la provincia.

Viernes 23 de Mayo de 2014

Un caso como tantos otros: un hombre transporta droga por una ruta entrerriana; salió desde el norte del país con el objetivo de entregar la carga en Buenos Aires. Con una gran diferencia: este hombre conducía un camión con una tonelada de marihuana. El 29 de setiembre de 2012 lo descubrieron y fue el secuestro más grande de droga que se haya hecho en la provincia, que equivalía a 3 millones de porros. Ayer lo condenaron a ocho años de prisión, que ya cumple en la cárcel de Gualeguaychú.

 

Víctor Hugo Juárez, oriundo de Moreno, provincia de Buenos Aires,  afirma que no sabía que llevaba marihuana pero prefiere no mandar al frente a nadie para resguardar la integridad de su familia. El tribunal federal de Paraná le impuso la condena que pidió el fiscal general José Ignacio Candioti en sus alegatos, al tiempo que rechazó los planteos de nulidad del procedimiento realizado por el defensor oficial Mario Franchi.

 

Sin dudas, la cantidad de droga que transportaba fue un agravante para la condena, ya que, como planteó el fiscal, las casi 3 millones de dosis umbrales que equivalía la carga de droga secuestrada hubiera provocado un gran daño a la salud de muchas personas, en caso de haber llegado a destino para su comercialización.

 

Durante el juicio, que empezó el miércoles, declararon varios testigos que reconstruyeron el procedimiento que comenzó por la mañana y finalizó a la noche. Candioti defendió la regularidad con la que se realizó el operativo policial, que en un control de rutina en el puesto caminero de la ruta provincial Nº 28, entre Feliciano y Sauce de Luna, detuvo al camión marca Tata para la identificación del mismo. El nerviosismo de Juárez, que iba al volante, evidenció que algo raro estaba pasando. Las sospechas se acrecentaron cuando observaron que la caja del camión (preparado con caballetes para llevar vidrios), tenía malas soldaduras y silicona en la chapa. Al golpear la estructura con un cortafierros, salió un fuerte olor que identificaron como el de la marihuana. Llegó el personal de Toxicología, y perro detector de narcóticos Aquiles, que se abalanzó sobre el camión. Al correr el chapón de la base de la caja del camión descubrieron el doble fondo que había sido acondicionado para cargar los 1.500 ladrillos de marihuana.

 

Franchi, por su parte, cuestionó la legalidad del procedimiento, ya que el camionero había sido parado por una infracción de tránsito que no existía, por lo cual el motivo inicial había sido una sospecha previa respecto del cargamento ilegal.

 

Además de la condena, se dispuso el decomiso del camión, que todavía está estacionado en Feliciano, lo cual fue motivo de queja por parte de un vecino que fue el testigo civil del operativo. El vehículo quedará a disposición del Estado por haber sido un bien de la actividad del narcotráfico.

 

Juárez no declaró nunca ante los jueces, ni durante la instrucción de la causa ni en el juicio de esta semana. Sin embargo, luego de escuchar la sentencia dijo a los medios que él no sabía que llevaba la droga en el camión, y que se la puso gente de la que no quiso dar nombres. Prefirió, en este sentido, pagar ocho años en el encierro en lugar de contar lo que sabe y poner en peligro a su familia.