Juicio por homicidio
Miércoles 26 de Septiembre de 2018

Condenaron a 18 años de prisión a un policía por matar con "gatillo fácil"

En la madrugada del 24 de septiembre de 2016 Briozzi falleció luego de recibir un balazo en el cuello, en el medio de una persecución policial que se originó en la zona de la Costanera de Concordia. El asesino seguirá con domiciliaria

El Tribunal de Juicio de Concordia, presidido por la jueza Carolina López Bernis, dictó sentencia por el crimen ocurrido hace dos años, en septiembre de 2016, cuando el joven Sebastián Briozzi fue asesinado por un efectivo de la Policía de Entre Ríos.

La magistrada que integró el tribunal junto a los vocales Ives Bastián y Alberto Funes Palacio determinó que el suboficial Sergio Antonio Acosta es culpable del delito de Homicidio simple.


En la madrugada del 24 de septiembre de 2016 Briozzi falleció luego de recibir un balazo en el cuello, en el medio de una persecución policial que se originó en la zona de la Costanera de Concordia y que terminó trágicamente en inmediaciones de la escuela Normal.

El disparo mortal fue efectuado por el sargento Antonio Acosta, quien disparó contra el vehículo que era conducido por el chico de 20 años.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal habían solicitado una condena de 25 años de prisión efectiva para el imputado, pero la sentencia estableció una pena de 18 años, con la particularidad de que el condenado seguirá con prisión domiciliaria hasta que el fallo quede firme.

Esta decisión sobre la prórroga de la medida cautelar alteró los ánimos de un importante grupo de amigos y familiares de la víctima fatal, que se manifestaron sorprendidos e indignados, fundamentalmente porque Acosta no irá a la cárcel hasta que no se resuelvan todas las opciones de apelaciones a las que pueda recurrir la defensa del ahora condenado en primera instancia.

Se trató de un claro caso de gatillo fácil, en el que además se comprobó que la Policía “plantó” un arma en la escena para argumentar que había existido un tiroteo, o al menos que la víctima estaba armada.

Al respecto, el abogado querellante Rafael Briceño, que representó a la familia de Briozzi, había dicho oportunamente: “Tengo casi 40 años de ejercicio profesional y esto de plantar armas es habitual. No es normal que dos jóvenes de trabajo, sin antecedentes, que vayan al boliche, estuvieran armados. Además, el policía que estaba en el mismo rodado no vio ninguna amenaza, ni siquiera vio el arma”.

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