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Narcotráfico

Condenado por buscar la encomienda con 4 kilos de droga para fumar entre amigos

Habían hecho una "vaquita" para adquirir la marihuana a bajo costo en Misiones. El imputado cayó al retirarla y recibió tres años condicional

Miércoles 06 de Marzo de 2019

"Yo no entiendo de leyes, se dio la oportunidad y listo, mi intención era solo el consumo", dijo el muchacho de 36 años, acusado por el envío de una encomienda con cuatro kilos de marihuana. La Fiscalía pidió que lo condenen por el transporte de la droga destinada al narcotráfico, pero el tribunal entendió, al igual que la defensa, que eso no fue demostrado. Por eso lo condenaron por Tenencia simple de estupefacientes, a tres años de prisión condicional.

Un grupo de amigos de Urdinarrain habían hecho una "vaquita" para comprar la droga en Posadas, Misiones, donde sale mucho más barata y el imputado asumió el riesgo: fue a comprarla, la despachó y la buscó en la terminal de ómnibus de Gualeguaychú.

Era el 20 de diciembre de 2016 por la mañana, cuando el colectivo de la empresa Tigre Iguazú iba por la autovía nacional 14, cerca de Concepción del Uruguay y lo detuvo Gendarmería para un control. Allí detectaron que había cuatro kilos de marihuana en una encomienda. La Justicia ordenó que se siguiera los pasos del envío y se detuviera a la persona que debía retirarla en la localidad del sur entrerriano. Cuando el acusado llegó a la boletería un gendarme que tenía su foto lo identificó y lo arrestó. Quedó detenido y fue procesado por Transporte de estupefacientes, luego recuperó la libertad y recién en febrero llegó a juicio.

En el debate declararon todos los testigos de la fuerza federal y los civiles que participaron de los procedimientos. Y también hizo su defensa el propio imputado, quien explicó su conducta. Dijo que consumía drogas, que fumaba marihuana y tomaba cocaína, que tuvo un lapso de nueve años sin consumir y después tuvo una especie de recaída. Comenzó a los 18 o 19 años, después de que nacieran sus hijos dejó y volvió a recaer un año antes de este hecho y empeoró en los últimos cuatro meses antes de ser detenido. Recordó que juntaron plata con sus amigos para hacer aquella compra a través de un intermediario, y que él puso la cara: la remitió y la buscó. "Estoy arrepentido y me hago cargo", afirmó. "Lo que me pasó me centró de nuevo en la Tierra. Nunca pensé que iba a terminar preso, en un año perdí un montón de cosas", lamentó al mencionar sus últimas palabras en el debate.


La discusión
La fiscal María de los Milagros Squivo dijo que el acusado es autor del envío de la droga, cuya pericia determinó eran casi cuatro kilos de marihuana, cantidad con la cual se pueden preparar más de 66.000 dosis umbrales. Calificó el hecho en la figura de Transporte de estupefacientes, por lo cual solicitó la pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.

A su turno, la defensora oficial, Julieta Elizalde, planteó que el delito debe ser Tenencia simple de estupefacientes, ya que el hombre ha reconocido que la droga fue adquirida y remitida por él, y que no se dan los elementos que permitirían concluir que se está en presencia de un transporte para la introducción de la sustancia en el comercio ilícito.

Mencionó, en este sentido, que su asistido es consumidor, que en el norte la marihuana es más barata, por lo cual es lógico que la adquiera allá y hayan hecho una "vaquita" con los amigos. Además, valoró otros aspectos: la maniobra de haberse auto-remitido la caja con la droga, de haberse comunicado con la encargada de la oficina de encomiendas, que de la pericia psicofísica surge que es consumidor, que de los informes ambientales no solo se referencian buenos conceptos vecinales sino que no surge indicio alguno de conductas vinculadas al comercio de estupefacientes, y no hay constancias de investigaciones que lo vinculen a esta actividad de tráfico. También destacó la inexistencia en su teléfono de mensajes o información que permita inferir la actividad ilícita.


Ni narco ni transa
La vocal del Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay Mariela Rojas de Di Pretoro coincidió con el planteo de la defensora. Al momento de fundamentar su sentencia, afirmó que "las expresiones defensivas del imputado encuentran anclaje probatorio".

Por un lado, valoró el informe labrado por el psiquiatra de la Unidad Penal N° 2, donde surge que el imputado es consumidor habitual de alcohol, cocaína, marihuana y clonazepam desde los 15 años con un período de abstinencia por voluntad propia durante dos años, mientras se encontraba trabajando en una fábrica, recayendo posteriormente en el consumo de cocaína.

La jueza sostuvo que se necesitan pruebas para demostrar que el hombre haya asumido el rol de transportista en la cadena de narcotráfico. "Para ello resulta pertinente destacar que si bien la cantidad de sustancia estupefaciente hallada en la encomienda (3,941 kilogramos) no es escasa, tampoco se trata de un cargamento de tal envergadura que permita inferir sin más algún destino de tráfico ilícito. En este punto debe hacerse eco de la defensa material del imputado, quien además de ser consumidor reconoció que la propia adquisición y remisión del estupefaciente fue en forma personal, motivado evidentemente en el menor costo que implica su obtención en el norte del país, circunstancia que es público y notorio. Asimismo declaró que el estupefaciente tenía como destino ser consumido por él y sus amigos. Lo declarado no ha sido conmovido por ninguna de las pruebas valoradas por la Fiscalía", afirmó en el fallo.

"En efecto, ninguna de las pruebas han permitido desvirtuar la defensa: no existen investigaciones previas a su respecto; tampoco los vecinos han referenciado circunstancias que ameriten presumir que al domicilio del imputado concurrían personas en número u horario que habilite sospechar siquiera que el mismo comercializara estupefacientes", agregó la magistrada.

Por esto, concluyó que "su accionar permite encuadrar su conducta en la figura residual aplicable al caso, esto es la de Tenencia Simple de estupefacientes". Es decir, condenar al acusado por un delito intermedio entre el transporte de drogas como parte del narcotráfico, que tiene una pena mínima de cuatro años de cárcel, y la tenencia de estupefacientes para consumo personal, que implica la absolución. Por esto, se impuso al urdinarraense tres años de prisión condicional, y una multa de 225 pesos, pero no deberá pagarla ya que se tiene por compurgada con el plazo de prisión preventiva sufrido.

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