Causa Vitale
Jueves 22 de Marzo de 2018

Comisario demostró científicamente que las armas incautadas volvían a la calle

Iván Berón, jefe del área de balística en Criminalística, dio varios ejemplos de elementos que peritaban y luego aparecían en distintos hechos delictivos

En tres horas y cuarto de declaración testimonial, el comisario Iván Berón se explayó sobre la investigación que durante más de dos años reunió pruebas, no solo vastas sino científicas, para demostrar que las armas incautadas en Tribunales volvían a la calle. Dio ejemplos y aseguró que si se dedica un mes exclusivamente a analizar el registro de elementos secuestrados, podría llegar a determinar la faltante de más de 1.000 armas.

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Un golpe de nocaut para Antonio Vitale en un juicio que lo va dejando al borde de una dura condena de cárcel. Además, quedó muy mal parado Fabricio Santapaola, quien fue jefe de Efectos Secuestrados, imputado pero aún no juzgado. La sangre que ha sido derramada por los balazos de las armas que debían estar bajo custodia judicial va salpicando no solo a Vitale, sino a muchos que han hecho la vista gorda durante varios años.
Berón es el jefe de la División Scopometría de la Dirección Criminalística de la Policía entrerriana, donde se hacen las pericias balísticas. Tanto la formación de los efectivos como el equipamiento dotado en los últimos años, han convertido esta área en la joya de muchas causas penales, debido a la calidad científica de las pruebas.
El perito contó cómo durante mucho tiempo recibían armas para analizar que ya habían peritado y enviado a Tribunales, porque aparecían en el registro. La contradicción nunca era explicada desde la Justicia.
Entre los numerosos casos que descubrieron, Berón contó que en octubre o noviembre de 2014 ocurrió un hecho en el barrio Rocamora, donde un hombre recibió unos 14 balazos, efectuados con una pistola 9 milímetros marca Glock. En busca de esa arma se hicieron allanamientos, y el 29 de diciembre, en la casa de un proveedor en el barrio Belgrano, secuestraron muchas armas. No estaba la Glock, pero sí, entre otras, una Bersa 9 milímetros. La misma fue enviada a Criminalística para la pericia, que consiste en determinar la identidad del arma en función no solo de la numeración sino, principalmente, de la impronta que deja la misma al disparar una bala, en el proyectil y la vaina. Marcas que son únicas e irrepetibles para cada arma. Luego de realizado el informe pericial, el 6 de marzo de 2015 la pistola fue enviada a Tribunales, el 9 ingresó a la Unidad Fiscal de Atención Primaria y el 10 al depósito de Efectos Secuestrados. No pasaron más de cinco días para que la misma pistola fuera utilizada en otro hecho delictivo: el 15 de marzo en el barrio 4 de Junio. Entonces, la pidieron a Efectos Secuestrados para constatar porqué sucedía esa coincidencia, y lo curioso es que ya la tenían nuevamente. La cotejaron y el resultado de la comparación fue positivo.
Luego se constató que esa Bersa fue utilizada en varios hechos más: "En un año se movió por lo menos en siete hechos, que nosotros tenemos acreditado", aseveró el comisario.
La única explicación era que el arma salía de Tribunales y regresaba. Posiblemente era alquilada por Vitale, y cuando supo que estaba implicada en el hecho del barrio 4 de Junio la recuperó, pero no tardaba en volver a hacer negocio.
Otro ejemplo es el de un hecho de 1999, cuando se suicidó en Paraná una mujer con el arma reglamentaria de su marido policía. Berón se acordaba hasta el número de esa arma: 417683. Esa pistola apareció en 2014, 15 años después, en un hecho delictivo en el barrio Capibá, cuando personal de la División Robos y Hurtos persiguió y detuvo a dos hombres con la 9 milímetros. Lo llamativo es que a los minutos de que esa arma ingresó a Criminalística, llamaron desde Tribunales para pedirla. Se deduciría que fue Vitale quien incidió en alguna autoridad para hacer el pedido de la pistola para impedir que sea peritada por la Policía.
Otro caso fue cuando desde Criminalística pidieron dos armas de una causa, y mandaron una que tenía cambiado el cargador y otra que no era la implicada.
Una maniobra que descubrió Berón junto al equipo de peritos de su División es que quien debía ingresar en el registro las armas que iban al Depósito, cambiaba la fecha de la causa. Así, encontraron algunas, por ejemplo, que databan de 1901, 1899, por lo que ya aparecían archivadas.
Además, encontraron que las armas tenían la numeración suprimida de tal forma que con el revenido químico no se podía recuperar el código de identidad de la misma. Para esto, Vitale habría utilizado un taladro o una amoladora para destruir todas las capas del acero. De todos modos, las pruebas balísticas y microscópicas permitían tener la identidad de cada una.
Berón echó por tierra una explicación que Vitale había dado una vez que había sido incautada en la calle un arma que debía haber estado en el Depósito. La secretaria del STJ, Elena Salomón, recordó que en 2010 el entonces perito balístico del máximo tribunal provincial dijo que se trataba de armas mellizas. "Es imposible", afirmó el comisario, ya que no puede existir nunca identidad plena entre dos armas.
El juicio va concluyendo y los fiscales Ignacio Aramberry y Juan Malvasio tienen material para fundamentar el duro pedido de prisión efectiva que van a solicitarle al Tribunal integrado por Carolina Castagno, José María Chemez y Cristina Van Dembroucke.

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