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Carmelo de Nogoyá

Carmelitas Descalzas: La condena de Luisa Toledo a Casación

La monja de Carmelitas descalzas de Nogoyá, Luisa Toledo, había sido condenada a tres años de prisión efectiva por privación ilegítima de la libertad

Jueves 26 de Noviembre de 2020

Se desarrolló la audiencia de Casación Penal, en Paraná, en la causa de la monja Luisa Toledo, condenada a tres años de prisión efectiva por el delito de privación ilegítima de la libertad en perjuicio de dos religiosas del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Nogoyá.

El tribunal está integrado por los jueces Marcela Davite, Marcela Badano y Hugo Perotti. En tanto el fiscal es Gamal Taleb y como defensores actúan los doctores Miguel Cullen y Guillermo Vartorelli, quienes realizaron el planteo de casación.

La audiencia trató el recurso planteado por los defensores de la ex priora del Convento Carmelita de Nogoyá, Luisa Toledo, condenada en 2019 a tres años de prisión efectiva por el delito de privación ilegítima de la libertad en perjuicio de dos religiosas del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmen.

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El caso

La causa se abrió en 2016 y ese año fue apartada de su función de priora del convento de Nogoyá, que desempeñaba desde 2008.

En 2019, Toledo fue condenada a tres años de prisión de cumplimiento efectivo en la Unidad Penal N° 6 de Paraná. El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay la encontró culpable del delito de privación ilegítima de la libertad de dos excarmelitas por impedir contacto con el mundo exterior bajo amenaza y obligadas a permanecer en el convento que estaba dotado con un cerco perimetral, con alambres de púa, cámaras de seguridad.

Entre las prácticas que justificó en su declaración fue el uso del cilicio un elemento para autoflagelarse permitido en esa orden religiosa. “Es un acto de penitencia que hacemos por la iglesia, por la salvación de las almas libremente”, justificó en esa oportunidad.

En tanto dijo que las Carmelitas renuncian, al ingresar al convento, a la vida exterior y dedican su vida al Dios, y que nadie está obligado a ingresar. “No soy torturadora como me acusa, cada hermana se da el cilicio en privado”.

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