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Cansada de los repetidos robos, una comerciante decidió mudarse de local

El domingo asaltaron a mano armada, por cuarta vez en lo que va del año, una despensa ubicada en calle San Martín y Sebastián Vásquez. Su dueña aseguró que ya no puede trabajar tranquila y trasladará el negocio a su casa, pero con precauciones. 

Martes 24 de Julio de 2012

El domingo a la tarde, el negocio ubicado en calle San Martín y Sebastián Vásquez sufrió el cuarto robo en lo que va del año. Armados, a plena luz del día, encerraron a la dueña y le llevaron 800 pesos, su cartera, celular y cigarrillos. La mujer decidió mudar la pequeña despensa a su casa, no sólo por los perjuicios económicos que los constantes robos le han causado, sino también por la violencia de la situación que no se siente preparada para afrontar. “Estoy muy asustada”, dijo a UNO.


“Lo que duró 5 minutos para mí fue una hora. Eran dos personas que circulaban en moto. Fue el domingo a las 13, yo estaba distraída completando unos papeles porque en media hora cerraba cuando entraron. Uno de ellos se metió detrás del mostrador con un arma en mano y me encerró en el baño. En un momento quise abrir la puerta y me gritaron que me quede encerrada, le arrancaron un cable a la computadora y con eso me ataron las manos”, relató a UNO Celia Almarante, dueña del local aún conmocionada por la situación. “Lo único que pensaba era en que no me maten”, agregó.

Hace cuatro años que la comerciante instaló su despensa en esa esquina. La primera vez que le robaron fue en 2010, los otros cuatro asaltos fueron perpetrados desde enero de 2012 a la fecha.
“En dos ocasiones me robaron dinero. En las otras me resistí, comencé a gritar y me ayudaron los vecinos”, contó.

Almarante está convencida que los delincuentes que ingresaron este domingo a su comercio no son los mismos que las veces anteriores. Por el hecho radicó la denuncia en la Comisaría Primera.


“Tenía la duda de mudarme, con lo que me pasó el domingo me traslado con el negocio a mi casa y allí voy a enrejar todo, voy a tomar mis recaudos. Me instalé en esta esquina por ser una zona más comercial, pero así como viene no puedo seguir. Estoy juntando plata para el alquiler, para pagar la boleta de la luz y vienen y te sacan lo poco que tenés”, se lamentó damnificada.

Aprovechó para comentar que durante el verano un agente policial vigilaba la zona, pero de un día para otro no fue más. “El domingo estaba sola en la cuadra”, ejemplificó.
 

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