Homicidio
Miércoles 22 de Agosto de 2018

Acordó seis años y medio de prisión por matar a su sobrino de un tiro por error

Pablo Taborda, de 40 años, quería ultimar a otro joven pero el escopetazo hirió de muerte a Valentín López, de 16, en el barrio Las Flores

Una tragedia familiar se saldará con una condena. Un hombre que mató a su sobrino de un escopetazo, cuando en realidad quería matar a otro joven, estará seis años y medio en prisión. El hecho ocurrido a fines de mayo en el barrio Las Flores de Paraná, demostró la peligrosa combinación de armas y consumo de drogas, en una noche que sucedió un conflicto menor y podría haber terminado solo en unos insultos.
Pablo Exequiel Taborda y Matías Coronel "se bardeaban" cada vez que se cruzaban, según contó un muchacho que esa noche del 19 de mayo último, estuvo en una vivienda de calle Ituzaingó y la cortada 1.269. Esa ocasión no fue la excepción. Comenzaron a discutir y el primero le pegó una trompada al segundo, quien se retiró del lugar.
Un rato después, a las 4.30, estaban en la calle, Coronel junto a Juan Antonio Figueroa, de 20 años, Claudio Valentón López, de 16, entre otros jóvenes. Taborda salió de la casa y vio a su contrincante, pero esta vez decidido a poner fin de una vez por todas a las diferencias. Tenía una escopeta, que en realidad era una tumbera. Se acercó unos pasos, apuntó y disparó.
La perdigonada alcanzó a Figueroa en la nariz, y a López, en la cabeza. El primero sufrió lesiones en el rostro pero de milagro la pudo contar. Pero los proyectiles lesionaron a Valentín en la cabeza y le ocasionaron daños irreversibles. Otro tío lo subió a un auto lo llevó de urgencia al hospital San Martín, los médicos nada pudieron hacer para salvarlo, y murió unas horas después. El adolescente era el sobrino del autor del disparo. Coronel, en tanto, resultó ileso.
¿Se trató de una confusión en la oscuridad bajo los efectos de sustancias estupefacientes o un error de cálculo por el radio de alcance del disparo del arma hechiza? Al principio, en la investigación había surgido la primera hipótesis: que López y Figueroa iban caminando por calle Ituzaingó, cuando salió Taborda y los atacó de un escopetazo, pensando que uno de ellos era Coronel.
Sin embargo, luego de reconstruir el hecho en base a numerosos testimonios reunidos por efectivos de la División Homicidios, se pudo establecer que Coronel estaba allí, a unos metros. Por eso, se entendió en que Taborda ignoró que el radio de fuego de un arma de ánima lisa puede comprender a quienes se encuentran próximos a la línea de disparo.
Esta conclusión fue clave para el desarrollo de la causa judicial y para la imputación al autor del disparo: una cosa es el Homicidio simple, en el que Taborda mató a una persona pensando que era otra, pero al fin y al cabo con la misma intención; y otra el Homicidio culposo, donde existió una imprudencia al manipular el arma, y al mismo tiempo un intento de homicidio, por el objetivo inicial de terminar con la vida de Coronel, que no fue logrado. La diferencia de la pena entre ambos delitos es sustancial, por eso se pudo acordar una sanción penal menor a la de un asesinato corriente.
Si bien Taborda se escapó de la escena del crimen ni bien efectuó el disparo, se entregó un día y medio después, y confesó a sus familiares ser el responsable de la muerte de su sobrino, sin querer. Desde ese momento ya hablaban de firmar un abreviado por la condena que le corresponda. De todos modos, en la pesquisa se reunieron todos los elementos de prueba necesarios para confirmar la hipótesis de la acusación.
Ayer a la mañana fue presentado en los Tribunales de Paraná, ante el juez de Garantías Eduardo Ruhl, el acuerdo de juicio abreviado al que arribaron el fiscal Ignacio Aramberry y el imputado, quien fue asistido por el defensor oficial Luis Pedemonte. Se indicó que en el legajo constan 43 partes de evidencias que sustentan la formulación del hecho atribuido a Taborda, entre testigos, elementos secuestrados y pericias.
Entre ellas, el proyectil que el médico forense rescató del cráneo de la víctima, el cual es compatible con un proyectil casero habitualmente empleado en cartuchería destinada para tumberas. Además, en la campera de Boca que el imputado vestía esa noche se hallaron restos de la deflagración de la pólvora, y en la vivienda de la familia donde Taborda estaba viviendo se encontró un arma de fuego de fabricación casera, muy posiblemente empleada en el violento episodio.
Figueroa relató que estaba junto a López cuando Taborda les disparó, mientras que Coronel, hacia quien en definitiva iba destinada la agresión, se encontraba cerca de ellos. Asimismo, el joven refirió que el acusado, luego de que Valentín cayó herido, abandonó corriendo el lugar.
También se contó con el testimonio del cuñado de Taborda, y también tío de Valentín López, Ricardo Morato. El hombre declaró que mientras auxiliaba a su sobrino que se encontraba tirado en el piso, Figueroa le dijo, con el rostro lleno de sangre, que el autor de las lesiones había sido Pablo. Más aún, poco después concurrió a la casa de su suegra donde se encontraba parando Taborda, y al consultarlo por lo que había sucedido, este le confesó que había disparado hacia Matías (por Coronel).
De este modo, se arribó al acuerdo para que Taborda cumpla la pena de seis años y seis meses de prisión por los delitos de Homicidio simple en grado de Tentativa, en concurso ideal con Homicidio imprudente y Lesiones graves imprudentes. Como agravante se tuvo en cuenta "el empleo de un arma de fuego de fabricación casera; que el disparo ocasionó daños múltiples, y que el evento resultó consumado bajo el amparo de la noche, lo cual facilitó el ocultamiento por parte del imputado de elementos de prueba relevantes para la causa". Como atenuantes se ponderó la "misérrima condición socio económica del acusado, que no cuenta con vivienda propia ni ocupación fija; su adicción al alcohol y cocaína; su escasa instrucción; y que posee tres hijos menores".
El juez Ruhl analizará los términos del acuerdo y las pruebas del legajo, para dar a conocer la semana próxima, más precisamente el 28 de agosto al mediodía, si homologa o no el mismo en una sentencia condenatoria.

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