Platos con sabor a Patria
El 25 de mayo es una de las fechas patrias más importantes en sentir nacional. Pero de aquel mítico día de 1810 no sólo surgieron las bases de Argentina sino también muchas costumbres gastronómicas. Compartimos recetas de locro, pasteles, empanadas y mazamorra.

Martes 20 de Mayo de 2014

Estamos en una semana muy especial para la historia argentina porque el 25 de mayo de 1810 un grupo de patriotas dieron el primer paso en el camino a la Independencia. Ese día se produce la llamada Revolución de Mayo, una serie de acontecimientos revolucionarios para la época, que se producen durante la semana del 18 al 25 de mayo, que culminan con la asunción de la Primera Junta de gobierno.

 

Así comienza el proceso de surgimiento del Estado argentino, que sigue el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán, donde se declara la Independencia de la nación argentina.

 

Para estas fechas se suele consumir diversas comidas que forman parte de la tradición argentina.

 

Hay quienes dicen que los esclavos hacían una comida con las sobras de la faena animal en los mataderos. Patas de vacuno, todo tipo de entrañas, maíz y varias verduras eran hervidas en una gran olla. En los días que había reunión en las plazas, ellos vendían su comida a las personas que concurrían desde largas distancias en carreta.

 

El locro se fue imponiendo en la sociedad y tradicionalmente se come en los hogares argentinos para el 25 de mayo y también el 9 de julio.

 

Uno de los paisajes coloniales que se pintaban en la escuela era el de las mulatas pregonando su mercancía. Dicen que por aquellos tiempos las mazamorreras gritaban por la calle: “¡Mazamorra caliente, para las viejas sin dientes!” para promocionar sus productos. Y es que si uno no tiene dientes, la mazamorra es ideal porque es una comida blanda, ya que se hace con maíz blanco partido que se come frío con leche y, a veces, con azúcar o miel.

 

Completan la tradición las empanadas fritas y pastelitos.

 

El clásico locro del 25

El locro es otro de los platos típicos nacionales. Existen variantes en las recetas pero sus ingredientes esenciales son el maíz blanco pisado y el zapallo o la calabaza

Ingredientes

Aceite de maíz 40 cc

Panceta salada 200 grs

Falda 120 grs

Patitas de cerdo 200 grs

Chorizos de cerdo 3 unidades

Chorizos colorados 3 unidades

Maíz blanco 600 grs

Porotos pallares 200 grs

Puerro ½ atado

Zapallo anco 400 grs

Caldo de verduras 500 cc

Mondongo 350 grs

Pimentón dulce 60 grs

Comino 25 grs

Sal fina 20 grs

Pimienta blanca molida 220 grs

 

Aceite picante:

Aceite de maíz 150 cc

Cebolla de verdeo ½ atado

Pimentón dulce 20 grs

Ají triturado picante 30 grs

Agua fría 70 cc

 

Procedimiento

1- En una cacerola grande con aceite de maíz empezar a cocinar y dorar a fuego medio las carnes. Incorporar entonces la panceta, la que comenzará al cabo de unos minutos a desprender su grasa y tornarse dorada y crocante. Agregar a continuación la falda cortada en cubos parejos, las patitas de chancho, la carne del chorizo de cerdo y el chorizo colorado cortado en ruedas. Cocinar a fuego moderado durante por lo menos unos 15 minutos y salpimentar con cuidado.

 

2- Luego se debe integrar al guisado el maíz y los porotos que habremos dejado en remojo con 8 horas de antelación, y a las que les habrá cambiado el agua, por lo menos 3 veces. Agregar entonces los granos de maíz blanco y los porotos pallares, seguir cocinando y revolviendo por unos 5 minutos más.

 

3- Añadir los vegetales. Primero los puerros y unos 2 minutos más tarde los cubos de zapallo. Volver a salpimentar discretamente.

 

4. Para continuar guisando, añadir el caldo y más tarde el mondongo, previamente hervido y luego cortado en tiras delgadas. Condimentar con el pimentón dulce y el comino molido. No volver a salpimentar dado que los caldos que utilizamos normalmente, contienen una buena cuota de salazón. De todas maneras controlar.

 

5- La cocción del locro puede llevar entre 2 y 3 horas a fuego suave. Si el líquido se evapora demasiado, es factible agregar más agua, preferentemente caliente, para no bajar la temperatura de cocción. Es importante también, espumar de tanto en tanto. Esto es, quitar y eliminar la espuma que se va formando en la superficie de la preparación.

 

6- La textura y coloración del guiso estarán dadas por el zapallo, que con tanto tiempo de cocción se desarmará y nos brindará la consistencia característica de este clásico plato. Asimismo, la textura algo densa, estará dada por el almidón que se encuentra en el maíz y los porotos. En definitiva, la preparación finalizada, deberá tener una consistencia ligada o medianamente espesa. Más allá del tiempo indicado, el locro estará listo cuando se deshaga completamente el zapallo, el maíz y los porotos resulten tiernos y asimismo las carnes.

 

Pastelitos criollos

Los pastelitos criollos argentinos, o simplemente pastelitos son un típico postre argentino, los cuales son tradición comer el día 25 de mayo. Se pueden realizar dos tipos de relleno, membrillo o dulce de batata; aunque los típicos, más consumidos y conocidos, están rellenos de dulce de membrillo (membrillo rojo). Su masa debe ser siempre crocante y hojaldrada, y se cocinan en una olla con aceite de girasol hirviendo.

Ingredientes:

Harina 0000 500 grs

Agua 250 grs

Sal 10 grs

Grasa y/o aceite

Dulce de membrillo 250 grs

Manteca 450 grs

Vinagre 1 cda

Para decorar:

Azúcar

Granas

Procedimiento

En un recipiente mezclar el agua con la sal y vinagre. Hacer una masa suave y homogénea con la harina. Amasar y dejar reposar. Estirar la masa en forma de rectángulo de 2 mm de espesor. Pintar la superficie con manteca derretida. Plegar. Dejar descansar. estirar a 2 milímetros y cortar cuadrados de 10 x 10 centímetros.

Armar pastelitos con el membrillo. Calentar aceite y grasa juntos en dos ollas. Una llevarla a 140 °C y la otra a 180°C. Freír primero los pastelitos a baja temperatura (para que se abran las capitas) y luego pasarlos a la olla de mayor temperatura, para que se doren y queden crocantes. Pintar con almíbar y decorar con granas de colores.

 

Clásicas empanadas fritas de carne cortada a cuchillo

 

Dentro de la alimentación popular de Argentina, las empanadas ocupan un lugar privilegiado. Existen diferentes recetas y técnicas de preparación de acuerdo a su origen geográfico: salteñas, jujeñas y santiagueñas.

Ingredientes

Para la masa:

Harina 0000 500 grs

Agua 250 cc

Grasa 50 grs

 

Para el relleno:

Matambre 1

Cebolla 3

Cebolla de verdeo 6

Ají molido

Pimentón

Comino

Caldo 1/2 vaso

Sal 1 pizca

Huevos duros 5

 

Procedimiento

Para la masa: En un recipiente integrar las harina, la grasa y el agua caliente para que quede mas tierno. Amasar hasta que la masa quede lisa. Dejar reposar y luego estirarla hasta de quede de 1 mm de grosor. Cortarlas con un cortandor redondo de 12 o 15 centímetros a gusto. Apilar usando separadores y reservar.

Para el relleno: Cortar en cubitos pequeños el matambre hervido previamente por 2 horas en caldo. Saltear las cebollas y mezclar con la carne cocida en partes iguales. Agregar los condimentos y el caldo. Dejar enfriar para que se absorban los líquidos. Agregar el huevo, rellenar, hacer el repulgue y freir hasta que estén doradas.

 

Mazamorra

La mazamorra es un postre típico de raíces indígenas elaborado en base a maíz blanco, agua, azúcar y vainilla. También se consume con leche y una pizca de canela en polvo. La mazamorra era vendida en la época colonial y durante los actos revolucionarios por mulatas.

Ingredientes:

Maíz blanco 200 grs

Leche 1 litro

Azúcar 200 grs

Canela 1 ramita

Cáscara de limón 1 cda

 

Procedimiento:

Poner el maíz blanco en remojo de una noche para el día siguiente. Colar el líquido y poner adentro de una olla con agua hirviendo. Hervir por una hora aproximadamente. Mezclar el maíz cocido con la leche fría, el limón y una ramita de canela. Llevar a fuego alto hasta que rompa hervor y en ese momento se baja la intensidad de la llama. Cocinamos la mazamorra a fuego bajo por media hora aproximadamente, o hasta que el maíz esté tierno. Una vez que apagamos el fuego, le agregamos el azúcar para que se disuelva en el calor de la leche. La mazamorra debe quedar cremosa. La preparación es más sabrosa si queda húmeda. Consumir tibia o fría.