Pilar Geijo oriunda de Boedo, con una vida dedicada al deporte, pasó parte de su infancia y adolescencia en el club GEBA de la Capital Federal. Allí descubrió su pasión por la natación y la vida sana.
"Desde siempre me gustó el contacto con la naturaleza. Lo que más disfruto de esta disciplina es lo impredecible,podés nadar con sol pero a los dos minutos puede haber olas o viento".
A pesar de ser campeona no deja de reconocer que en las derrotas y los errores también hay algo para rescatar: "Perdí muchas veces más de las que gané, cuando me preguntan cuál es mi carrera preferida digo la de 2009, una carrera que abandoné, que hice todo tan mal que fue la que más me impactó y de la que más aprendí".
Nadar en aguas abiertas implica mucho sacrificio y compromiso, dos cualidades que sin dudas la bonaerense posee. Sobre el motivo del por qué de la natación como medio de vida, dijo: "Si me pongo a pensar, estoy más tiempo en el agua que en la tierra. Desde los 6 años que hago natación, estoy convencida que tiene que ver con estar en la panza de mi mamá".
Pensó en Mascherano y ganó la carrera
A Pilar Geijo le pegaron un codazo y su entrenador le dijo que pensara en Mascherano. Después terminó festejando.
17 de septiembre 2014 · 18:18hs
Sobre el final quedó tiempo para la anécdota que la conecta con Javier Mascherano, emblema de la Selección: "Nadamos en pelotón, recibí un codazo en la nariz, me empezó a sangrar, estaba asustada, me puse a llorar y entré en crisis pensando que tenía rota la nariz...mi entrenador me puso un cartel desde el bote que decía: "Pensá en Mascherano".
En ese instante Pilar recordó el episodio frente a Holanda en semifinal de Brasil 2014, cuando el jugador del Barcelona saltó para cabecear y su cabeza impactó con la del holandés Georginio Wijnaldum. La nadadora dijo que sintió una fuerza que le permitió no sólo seguir adelante, sino además ganar la carrera que la consagró campeona del mundo.











