Patronato estuvo con la pata cambiada
Fue goleado por 3 a 0, como visitante, por Atlético Rafaela. Se metió dos goles en contra; el otro fue de penal.

Domingo 18 de Diciembre de 2016

Por Edgardo Comar
ecomar@uno.com.ar

Después de lo bueno que se había hecho hasta el momento, nadie imaginaba semejante despedida de año. Superado por un equipo cuya permanencia pende de un hilo y al que más allá de algunas jóvenes promesas, no le abundan las virtudes. Patronato dejó una pobre imagen y terminó el año padeciendo una impensada goleada ante el elenco de Atlético Rafaela que lo superó por 3 a 0. Walter Andrade y Renzo Vera, en contra y Kevin Itabel -de penal- marcaron los goles del conjunto de Juan Manuel Llop.
El plantel Rojinegro entró en receso hasta el 5 de enero de 2017 y retomará la actividad oficial el 5 de febrero cuando reciba a Arsenal, en el estadio Grella.
Las reducidas dimensiones del campo de juego, desencadenaron la carencia de espacios. Por una cuestión de conocimiento el local se acomodó mejor en el terreno y comandó las acciones en los minutos iniciales. Una sucesión de córners en los 5' iniciales lo transformaban en dominador. Patrón se defendía con la solvencia de los del fondo y la colaboración del resto. Cuando procuraba avanzar apostaba al pelotazo largo hacia Matías Quiroga y a partir de allí trabajar la segunda pelota.
Más allá de evidenciar una mejor circulación de balón, la Crema no lograba reflejar ese mejor andar con llegadas sobre la valla contraria. A los 16' un cabezazo forzado de Mauro Albertengo que pasó cerca de un palo, fue la chance más clara para romper la paridad.
Los dos repetían las fórmulas de ataque. Mientras el dueño de casa tiraba pelotazos largos y anunciados para Albertengo; por el lado de Patringa hacían lo propio y el apuntado para cada envío era Quiroga.
A los 27' abusándose de las extensiones de la cancha, remató apenas desviado desde la mitad de la cancha, cuando el arquero Macagno estaba adelantado.
Las defensas conjuraban a los ataques y el cero parecía inamovible. Pero a los 33', Serrano escaló por el carril derecho y envió un centro esperando la conexión de un compañero, pero Andrade en su afán de desviar la trayectoria, introdujo la pelota dentro de su propio arco para quedar en desventaja.
Arriba en lo numérico, el Cele se replegó unos metros y por ende el Negro se adelantó y casi logra la paridad con un disparo de media distancia de Espinoza que el arquero Macagno logró desviar con mano cambiada.
SEGUNDO TIEMPO. Peor no pudo ser la reanudación para Patringa. A los 2', Albertengo se llevó a la rastra a Lautaro Geminiani y Walter Andrade y sacó un centro atrás que tras chocar en una de las piernas de Vera descolocó a Bértoli para sellar en impensado 2 a 0.
Ni siquiera tuvo tiempo el Santo de asimilar el golpe cuando recibió otro de nocaut cuando Sebastián Bértoli interrumpió la carrera de Albertengo -la figura del encuentro- con falta dentro del área, para que Penel sancionara un penal, que Itabel tradujo en el casi inapelable 3 a 0.
El exagerada adversidad hizo que el Rojinegro se olvidara de que el fútbol es un juego colectivo y abusó de lo individual para ir en la búsqueda de la epopeya. Mauro Albertengo era demasiado para un equipo que perdió orden y equilibrio.
Los cambios dispuestos por Forestello, no trajeron soluciones. El Pitu González, por peso propio le llevó alguna complicación a la retaguardia rafaelina, que no padeció demasiados padecimientos. La presencia de Arce en cancha si fue inexplicable en cancha, más aun lo fue cuando le tocó ingresar. Para que darle minutos en cancha al ex-Quilmes que lo mejor que le puede pasar es encontrar un club que le de continuidad y no mostrar a Lautaro Comas que es la Joya a comercializar en el futuro. Un planteo que tal vez deban efectuar los directivos y responder el entrenador.
El paso de los minutos fue mostrando una imagen impensada del Santo. Desdibujado, caminando la cancha ante un adversario al que no le sobran virtudes y pensando en el pitazo final que decretara el arribo oficial de las vacaciones.
La goleada padecida no debe empañar la buena tarea efectuada en 2016. El balance numérico es positivo. Pero la exposición en la Perla del Oeste vuelve a generar dudas de cara al futuro que parecían quedar olvidadas en el pasado.