Consagración al Inmaculado Corazón de María

Misa por la paz en la Arquidiócesis de Paraná

Monseñor Puiggari presidirá mañana en la parroquia San Miguel Arcángel de Paraná a las 19.30, la celebración por el fin de la guerra

Jueves 24 de Marzo de 2022

Este viernes 25 de marzo, será el Acto Solemne de Consagración de Rusia y Ucrania y de la humanidad entera, al Inmaculado Corazón de María. El acto se hará en el contexto de una Celebración de la Penitencia, que tendrá lugar en la Basílica de San Pedro a las 17, hora de Roma. En la Arquidiócesis de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari presidirá a las 19.30 la ceremonia central en la parroquia San Miguel Arcángel; mientras que el Vicario General, Eduardo Tanger, hará lo propio en la Iglesia Catedral.

A través de una carta, el Papa explicó que “quiere ser un gesto de la Iglesia universal, que en este momento dramático lleva a Dios, por mediación de la Madre suya y nuestra, el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz”. Por esta razón, Francisco invito a unirse al Acto, convocando, el día viernes 25 de marzo, a los sacerdotes, religiosos y demás fieles a la oración comunitaria en los lugares sagrados, para que el Pueblo santo de Dios eleve la súplica a su Madre de manera unánime y apremiante.

La propuesta en rezar a las 13 en simultáneo con el Santo Padre, por eso en Buenos Aires, en la Basílica de Luján, el presidente del Episcopado, Monseñor Oscar Ojea, presidirá la celebración pidiendo el don de la paz para estas naciones y para el mundo entero.

Monseñor Ojea invitó a concelebrar a los obispos que les sea posible. Igualmente, se unirán desde los santuarios y diócesis del país a esta oración fervorosa por la paz entre los pueblos.

En la Arquidiócesis de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari presidirá a las 19.30 la ceremonia central en la parroquia San Miguel Arcángel; mientras que el Vicario General, Eduardo Tanger, hará lo propio en la Iglesia Catedral.

La consagración de Rusia es una de las peticiones que, según uno de los tres pastores videntes Lucia dos Santos, le realizó la Virgen María en 1917. Cuando aún no había comenzado la Revolución Rusa, en el mes de agosto de ese año, esta joven campesina de un pueblo portugués, asegura que la Virgen le dijo que si no se cumplía la petición “Rusia invadiría el mundo con sus errores”.

En sus apariciones en 1917 a los tres pastorcitos en Fátima (Portugal), la Virgen María pidió que Rusia sea consagrada a su Inmaculado Corazón.

En sus apariciones, la Virgen reveló un secreto, cuya segunda parte fue una declaración de que la Primera Guerra Mundial terminaría, así como una predicción de que otra guerra comenzaría durante el pontificado de Pío XI si la gente continuaba ofendiendo a Dios y Rusia no era consagrada al Inmaculado Corazón de María.

La Sierva de Dios Sor Lucía Dos Santos, una de las tres videntes de Fátima, relató que la Virgen María le dijo: “Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas’”.

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Monseñor Puiggari invita a la misa por el fin de la guerra en la iglesia San Miguel de Paraná.

Monseñor Puiggari invita a la misa por el fin de la guerra en la iglesia San Miguel de Paraná.

“Pero al final mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre consagrará a Rusia a mí, y esta será convertida y el mundo disfrutará de un período de paz”, agregó.

Fue San Juan Pablo II, en 1984, quien cumplió con lo que demandaba la Virgen, según reveló sor Lucia años después. Lo hizo en Roma, con una ceremonia en la Plaza de San Pedro que se celebró, igual que hará Francisco, un 25 de marzo.

El manuscrito de las revelaciones de sor Lucia, redactado en 1944, se conserva en los archivos del Vaticano. Narra cómo la Virgen María le permitió ver, cuando ella tenía 10 años, a un hombre vestido de blanco que se dirige a una montaña junto a otros obispos y religiosos.

Se trata de un relato profético que en 1981, cuando a Juan Pablo II le dispararon en la Plaza de San Pedro se atribuyó a su persona. Cuatro balas impactaron en el cuerpo del Papa, dos de ellas en zonas de órganos vitales. Era el 13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima y quien impulsó la causa de Canonización del pontífice polaco lo relaciona directamente.

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