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Paraná: el rastro de las luchas vecinales y ambientalistas

Según el concepto de progreso, para unos frenan adelantos de Paraná, para otros defienden espacios: Parque Varisco, Urquiza, Botánico o Toma Vieja.

Miércoles 24 de Marzo de 2021

A diferencia de otras localidades, la comunidad de Paraná no muestra un rol activo masivo en torno a los asuntos ambientales. Bandera y valor en otros municipios y localidades, la capital provincial muestra aún retraso en aspectos básicos como la posibilidad de instrumentar la separación domiciliaria de los residuos –pese a intentos esporádicos– o la solución estructural al volcadero a cielo abierto, que lleva casi 100 años.

La mirada y perspectiva sobre cada uno de los conflictos ambientales y de espacios urbanos que se han dado en la capital provincial en los últimos 20 años pueden ir cambiando conforme pasan los años, y los tiempos. Pero también pone en tela de juicio la supuesta desmovilización de los paranaenses.

Pese a ello, hay una discusión y confrontación permanente sobre lo que constituye el progreso de una comunidad: sobre esa base se asienta la necesidad del debate ciudadano que hoy exige la propuesta de realización del ensanche de una calle (Racedo), que incluye la tala de un centenar de árboles.

Sin embargo, los vecinos, organizaciones civiles y el movimiento ambientalista han tenido un protagonismo importante en la vida pública de Paraná frente a los gobiernos municipales de los distintos colores e ideologías políticas. El saldo de las distintas luchas emprendidas queda a criterio de cada vecino.

Parque Urquiza

La última referencia puede encontrarse en la defensa para evitar la comercialización del predio lindante al Patito Sirirí. Ello se frenó y quedó en stand by, aunque aún no encontró una solución política pese a la promesa del Concejo Deliberante.

En un balance más extenso hay que decir que si bien una gestión municipal (durante la administración de José Carlos Halle 2007-2011) resolvió la histórica problemática de los más de 200 minibasurales en la capital provincial mediante el sistema de contenedores, y otra (Blanca Osuna 2011-2015) inauguró una planta clasificadora de residuos domiciliarios, fueron medidas empujadas por una demanda iniciada, por caso, por el Foro Ecologista de Paraná.

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Parque Varisco

A fines de 2007, a punto de dejar su mandato, el exintendente Julio Solanas vetó la ordenanza que el Concejo Deliberante había declarado como área natural protegida al entonces Parque Nuevo. Al asumir José Carlos Halle, una de sus primeras acciones de gobierno fue anular ese veto –a instancias de planteos ambientalistas–, y dejar vigente esa norma, que entre otras cosas impidió un futuro loteo que pretendía realizarse.

En ese período se denominó al lugar como Parque Humberto Varisco. Tiempo después, en 2017, durante la administración de Sergio Varisco, el movimiento ambientalista acompañado por la oposición legislativa impidió que el municipio ceda terrenos y otorgue nuevos usos a ese espacio sobre las barrancas altas, con el objetivo de la instalación de un parque tecnológico.

Parque Botánico

En 2012 por Ordenanza Nº 9.012, se otorgó el predio de Botánico para la construcción del denominado proyecto Estadio Único. Fracasado ese proyecto, durante la última gestión municipal se intentó entregar terrenos para depósito de las empresas del transporte urbano de pasajeros. La defensa de sectores ambientalistas, civiles y políticos impidió tal posibilidad.

LEER MÁS: Por presión social y política se frenó la cesión a transportistas del predio en el Parque Botánico

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Toma Vieja

Otro sector emblemático de la capital provincial resulta siempre tironeado con distintos emprendimientos: la Toma Vieja. En 2013, a instancias de una iniciativa del gobernador Sergio Urribarri, se buscó concretar un proyecto termal, que incluía anexar más terrenos lindantes pertenecientes a Enersa. Como consecuencia del impacto ambiental de las perforaciones, y la resistencia ambiental, se frenó la iniciativa. Se habló de otro proyecto turístico alternativo, que luego no avanzó. Años más tarde, en 2018, los vecinos de la zona junto a distintas entidades resistieron la idea que empujaba el intendente Varisco, que sea allí la cabecera del puente Paraná-Santa Fe.

El nuevo enlace físico finalmente no prosperó por la crisis económica del país, que imposibilitó al Gobierno a acceder a fuentes de financiamiento externos. Y en medio de esa disputa llegó el cambio de autoridades tanto en Santa Fe como en Paraná, que se habían mostrado en discrepancia con aquella propuesta original.

El diálogo aún no aparece y sigue el conflicto por la obra en calle Racedo

Sin novedades de convocatoria al diálogo entre la Municipalidad y vecinos, y tras el feriado de ayer, vuelve la incertidumbre y la tensión sobre lo que pueda suceder hoy en calle Racedo. La Defensoría del Pueblo, como mediadora solicitada por la Fiscalía, no ha tenido aún respuestas al pedido de convocatoria a una mesa presentado formalmente el martes a las autoridades municipales. Los operarios y personal técnico de la empresa constructora a cargo de la obra de ensanche volverán al lugar, donde aún se mantiene el obrador y una serie de maquinarias.

Como no hay notificación de suspensión, deben constatar y certificar la imposibilidad de realizar trabajos debido a que le corren los plazos previstos contractualmente. Mientras tanto, la Municipalidad mantiene su postura firme de ejecutar la obra, con el respaldo dado por la Justicia a sus acciones. Los vecinos persisten en el acampe. La arteria permanece cortada al paso vehicular, en el tramo entre avenida Francisco Ramírez y calle Feliciano.

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