El cardenal Estanislao Esteban Karlic, arzobispo emérito de Paraná sostuvo que la renuncia al papado de Bendicto XVI fue “realmente inesperada y sorpresiva. La singularidad del acontecimiento y el significado para la Iglesia y para el mundo no es para menos. Sin embargo, con el deseo de acercarnos a su comprensión, debemos decir que la renuncia tiene garantías en la persona de Benedicto XVI, en su sabiduría y en su amor por la Iglesia”, indicó a un diario porteño.
Para Karlic, hay “una crisis de época” en la Iglesia católica
En ese sentido, el cardenal dijo que lo ayuda “a ver el significado de la renuncia el compararla con la actitud de Jesús en la Última Cena. Entonces, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos y los amó hasta el extremo, les dijo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes”. De modo semejante, Benedicto XVI, sabiendo que se le acaban las fuerzas necesarias para cumplir debidamente su ministerio de pastor universal, entrega su renuncia. Como Jesús esperó hasta el día siguiente para morir en la cruz, Benedicto XVI esperará el tiempo que el mismo Jesús disponga para él. Mientras tanto, seguirá entregando al Señor las fuerzas que aún le restan, para completar el sacrificio de su vida como le había prometido cuando era pastor de la Iglesia universal”, indicó Karlic.
Consultado sobre si la renuncia desacraliza la figura del Papa, sostuvo que más bien ocurre lo contrario. “La renuncia admirable de Benedicto XVI es un acontecimiento de gracia que entraña las virtudes eximias del renunciante: la fe en Dios y su designio de salvación, la esperanza en su providencia y el amor profundo de Dios, que lo amó primero y lo eligió para el ministerio petrino”, explicó.
Los peligros de hoy
En otro orden, el arzobispo emérito de Paraná dijo que los peligros de esta época son “el secularismo -vivir como si Dios no existiera-; el relativismo -vivir como si ni hubiera verdad absoluta-; aceptar existencialmente las idolatrías del poder, del placer y del tener. Todo esto configura una crisis de época que requiere de la Iglesia hacer la proposición de testimoniar el misterio de la fe, que encarna la iniciativa del amor salvífico de Dios. Hoy, como siempre, la Iglesia debe ser sacramento de salvación, es decir, signo e instrumento universal de la vida nueva de hijos en Dios”, explicó.
Finalmente, sobre sus expectativas respecto de quién puede ser elegido Papa, Karlic eludió dar nombres, pese a que por su edad no participará del cónclave para elegir al nuevo sumo pontífice.
Se limitó a decir: “La Iglesia ha recibido de su Señor Jesús la promesa de su asistencia hasta el fin de los siglos. No dudo de que el Señor ya ha elegido y preparado a alguien para presidir el amor de la Iglesia como sumo pontífice. Ya lo ha asistido con su palabra, sus sacramentos y su conducción, como lo seguirá haciendo. Debemos orar para que quienes deben ser instrumentos de Dios en la elección sean fieles al designio divino. Esta oración es responsabilidad de la Iglesia, toda ella, en todos los continentes”
Karlic tiene una relación de amistad con Benedicto XVI. Desde Roma accedió a un diálogo con el diario La Nación, mientras que en general no da reportajes a los medios locales.
Quien fuera dos veces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, no ingresará a la Capilla Sixtina para el cónclave que se avecina porque ya superó los 80 años. Sin embargo, forma parte de las cruciales congregaciones generales que preceden la gran elección en el Vaticano.
Karlic tiene actualmente 87 años y fue ungido cardenal por Benedicto XVI a fines de 2007.











