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Videla: "En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios"

Se conocieron fragmentos de una entrevista concedida por el exdictador Jorge Rafael Videla, a una revista cordobesa en el 2010 y que no habían salido a la luz, a pedido del exmilitar. El exmilitar aseguró que tanto él, como sus compañeros de armas, están pagando el costo de "no haber blanqueado" los métodos utilizados para combatir la subversión.

Domingo 22 de Julio de 2012

El exdictador Jorge Rafael Videla señaló en una entrevista, que la última dictadura militar recibió el apoyo de la Iglesia católica y le ofreció a las Fuerzas Armadas "sus buenos oficios" para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, para que de esa manera dejaran de buscar a sus desaparecidos.

La Revista El Sur publica en su última edición una entrevista exclusiva con el expresidente de facto Jorge Rafael Videla hecha en el 2010 y que el propio militar había pedido que viera la luz el día después de su muerte, pero que ante otra nota concedida a un periodista español, se decidió romper el pacto y publicarla.

En la nota, Videla no sólo habla de la Iglesia sino también del plan Cóndor: "¡Plan Cóndor! Yo nunca vi una carpeta que dijera "Plan Cóndor". Sí había unidad en la forma de enfrentar el problema, porque era la reacción ante una situación generada por la Unión Soviética que estaba en enfrentamiento con Estados Unidos. Los intereses soviéticos de avanzar en su conquista del mundo los llevaron a fomentar las guerrillas revolucionarias. Las alentaron en África, básicamente tomando la lucha contra el colonialismo como argumentación, y en América Latina lo hicieron argumentando la lucha contra la desigualdad social", explicó Videla.

En cuanto a los juicios por delitos de lesa humanidad, el exmilitar aseguró que tanto él, como sus compañeros de armas, están pagando el costo de "no haber blanqueado" los métodos utilizados para combatir la subversión y sostuvo que entre 1980 y 1981 "se llegó a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos”, pero eso no iba a ser fácil "porque además íbamos a estar expuestos a la contra pregunta. Si a una madre le decíamos que su hijo estaba en la lista, nadie le impediría que preguntara ¿dónde está enterrado, para llevarle una flor? ¿quiénes lo mataron? ¿por qué? ¿cómo lo mataron? No había respuestas para cada una de esas preguntas, y creímos que era embochinchar más esa realidad, y que sólo lograríamos afectar la credibilidad. Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo”.

"La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apostólico Pío Laghi. Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto", explicó Videla.


Fuente: Diario UNO Mendoza

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