Tucumán
Viernes 03 de Mayo de 2019

Tucumán: un chico trans fue golpeado y violado en manada

Lucas Mathías Gargiulo tiene 24 años y relató lo que le ocurrió, en plena mañana, a metros de su casa.

Un chico trans de Tucumán contó que un grupo de hombres lo asaltó y violó tras descubrir su identidad sexual. "Hubiese preferido que me pegaran un tiro a que me siguieran violando", dijo.

Lucas Mathías Gargiulo, de 24 años, comenzó su tratamiento hormonal el año pasado. El martes pasado se había juntado con unos amigos a la noche y esperó hasta la mañana siguiente para volver a su casa. Cuando estaba por llegar a su hogar, a las 10 de la mañana del miércoles, sus agresores lo abordaron.

La víctima realizó una entrevista con La Gaceta, el medio provincial, y explicó que primero, como pensó que lo querían asaltar, les entregó su billetera y celular. "Pero aún así comenzaron a golpearme hasta que no di más y me caí al piso. Ellos pensaron que yo era un chico gay, porque me decían: 'Ahora te vamos a hacer machito, puto'".

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Fue en ese momento que, los tres hombres, comenzaron a sacarle la ropa, a la vez que lo seguían golpeando. Al ver sus genitales femeninos, se ensañaron. "Buscaron una rama de un árbol y con eso me violaron. Yo lo único que quería era no mirar y dejar de sentir ese dolor", relató.

"Llegué llorando y le conté a mi tía que me habían robado el celular. Ella me preguntaba si eso era todo lo que había pasado y yo le decía que no sabía. No quería saber. Hasta que ella me señaló el pantalón y ya estaba sangrando", siguió.

Cuando fue con su familiar a realizar la denuncia correspondiente a la comisaría, sólo le tomaron la denuncia por robo y agresión, pero no por violación. "Se los dije, que dejaran constancia, y me cambiaban de tema, no me escuchaban. Me mandaron a un médico forense en la Subjefatura de Policía, en la Chile y San Miguel, pero por las lesiones, no por la agresión sexual".

A su vez, Lucas dijo que, antes de que el grupo lo abordara, había visto en esa misma esquina a cinco oficiales policiales. "¿Puede ser que ninguno haya escuchado mis gritos? Estaban ahí y no hicieron nada?", se preguntó.

"Cuando le conté a mi tía lo que había pasado, ella me dijo que si salía corriendo quizás me pegaban un tiro, o algo. Y la verdad hubiese preferido que me pegaran un tiro a que me siguieran violando. Es lo peor que me pasó en la vida".

"Esto no es algo aislado, es algo habitual. Los chicos y las chicas trans están permanentemente expuestos a las agresiones de todo tipo, aunque no siempre con tanta saña como en este caso", concluyó.

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