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"Recién empieza el segundo tiempo, pero Mauricio Macri va perdiendo 4 a 0"

El y consultor Carlos Fara hace un repaso a fondo de la actualidad. La entrevista

Lunes 02 de Septiembre de 2019

“Acá hay un tango de tres: el FMI, Mauricio Macri y Alberto Fernández. Por supuesto que, si el Fondo decide no seguir desembolsando, la situación será caótica. Pero el organismo no tiene mucho margen para negarle al gobierno el dinero restante, ya que de otro modo se empezaría a asemejar al final de De la Rúa”, dice Carlos Fara. Para el consultor, recién empieza el segundo tiempo: “Pero va ganando Fernández 4 a 0”. El sociólogo hace un repaso a fondo de la actualidad, admite que el gobierno cometió un soberano error de cálculo al fomentar la polarización y adelanta que habrá tensiones entre Fernández y Cristina.

—¿Está terminado el partido?

—Recién empieza el segundo tiempo, pero va ganando Alberto 4 a 0. Nada es imposible, pero es poco probable que se lo pueda dar vuelta. Tienen que darse muchas condiciones, pero entre ellas que la situación económica se calme. Y eso ya sabemos que no está sucediendo. Si la gente que no fue a votar y los que votaron a otros partidos dan por hecho el triunfo de los FF, no tienen incentivo para ir en ayuda de Macri.

—El futuro institucional parece depender de las respuestas del FMI. ¿Está de acuerdo?

—Desde ya que sí, pero no solo del Fondo. Acá hay un tango de tres: el FMI, Macri y Alberto. Por supuesto que, si el Fondo decide no seguir desembolsando, la situación será caótica. Pero el organismo no tiene mucho margen para negarle al gobierno el dinero restante, ya que de otro modo se empezaría a asemejar al final de De la Rúa. Pero también los 2 candidatos presidenciales no tienen que jugar con fuego: si Alberto ya ganó, puede ser magnánimo en la victoria y Macri debería ser digno en la derrota.

—¿Qué debería hacer Macri para mantenerse en campaña y no comprometer la gobernabilidad?

—Lo primero que debe hacer es mantenerse sereno, ya que un líder nervioso, sobrepasado por los acontecimientos, no tiene posibilidades. La actitud de romper puentes con Alberto o con los gobernadores peronistas “que traicionaron” (en política cada uno saca la cuenta sobre lo que le conviene) es una tontería teniendo en cuenta la debilidad que quedó establecida con el resultado de las Paso. Ahora Macri no es el presidente: es el candidato que perdió por paliza. De modo que todos los actores lo van a ver con una mezcla de lástima y subestimación. Si no parte de ese reconocimiento, lo más probable es que acelere el auto en la arena y lo termine de enterrar aún más.

—¿El gobierno cometió un soberano error de cálculo al plantear la polarización con el kirchnerismo y no fogonear una tercera vía que divida el voto peronista?

—Sí. La clave se llamaba Sergio Massa. Si al 39 % que sacó Scioli en la primaria de 2015 se le suman los 8 ó 9 puntos que conservaba Massa antes de bajarse, se llega a los 48 que está obteniendo FF. Los votantes del tigrense eran mayormente anti Macri, pero no querían caer en la polarización. Hubo una oportunidad de abrirle una puerta, pero los prejuicios de la ortodoxia macrista pudieron más. No terminaron de entender el juego. En 2015 no quisieron cerrar con Massa porque supuestamente en la primera vuelta se iba a caer al 6%: sacó 21% y se convirtió en el tercero más votado de la historia argentina

—¿Le sorprende que Macri haya mantenido en el cargo a Peña, cuando desde todos los sectores de poder le reclaman la renuncia desde hace meses?

—No. Peña es el alter ego del presidente. Eso significa que entre ambos existe una relación simbiótica. En todo caso lo debería haber cambiado en la crisis de septiembre de 2018 cuando se abrió la posibilidad de un cambio de gabinete. Pero ahora ya era tarde. El proceso de ensamblar al jefe de la administración con el número 1 lleva mucho tiempo. Podría ser peor el remedio que la enfermedad.

—¿El silencio de Cristina es una aceptación de su lugar en la campaña? ¿Es piantavotos para Fernández?

—Cristina ha comprendido que su mejor legado es que el proyecto político regrese al poder, con ella o sin ella en el máximo cargo. De esa manera quedará eternamente en el recuerdo de su voto duro. Va a haber tensiones permanentes. Alberto no será un títere, pero quizá no tenga autonomía total. Una cosa es dejarle la conducción a él durante la campaña, pero otra cosa será administrar las divergencias conceptuales con el ala más radical del FdT. Vamos a poder descifrar bastante de esto cuando se conozca el gabinete. A priori, se nota que él es consciente de lo que debe evitar. Por ejemplo, que se sospeche de corrupción en la obra pública, o que quiera condicionar a la justicia por las causas de ella.

—¿Rodríguez Larreta tiene condiciones de líder político como para encabezar el posmacrismo?

—Absolutamente sí. Es mucho más político que Macri y Peña. Tiene prosapia por herencia familiar, bebido en el desarrollismo. Un personaje que pasó por varias escuderías sabe mejor de qué se trata esto. Aunque no tiene carisma, tiene atributos de armador político, y es de los que no tienen prejuicios para sentarse a hablar con cualquiera. El podría encabezar un nuevo Cambiemos, con otra lógica conceptual. Y además, dichos atributos se lo reconocen propios y ajenos. Eso es clave para construir.

—Qué curioso que siendo los campeones mundiales de la comunicación hayan terminado con la frescura de Vidal por exceso de coucheo.

—Las herramientas de comunicación contemporáneas son armas de doble filo. Por un lado, parece que acercan, pero tanta virtualidad también puede alejar. Hace unos 20 años que los electorados en el mundo están advertidos / entrenados en el marketing político gracias a la difusión en los medios de comunicación. Ergo, se nota el truco del mago y se pierde la magia. Por eso el atributo clave en la política actual es ser genuino, auténtico. Lo “marketeado” genera desconfianza, distancia. La gente todo el tiempo nos dice que muchos candidatos no tienen un discurso espontáneo, sino que parecen repetir lo que dice un “brief”.

—¿Qué le tocará a Lavagna el 27 de octubre, tiene alguna chance de sumar más voluntades?

—Puede sumar en las elecciones del 27 de octubre. Acá, la clave es el segmento de los que votaron a Macri por opción, no por convicción. Si consideran que el partido está terminado, es más probable que voten lo que en realidad les gustaba en ese momento, pero creyeron que en las Paso era un voto perdido. Ahora, con los resultados puestos, se abre otra etapa. Bastante bien resistió la polarización con pocos recursos y sin carisma.

Fuente: La Capital

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