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Otra apuesta al empleo

El Gobierno al obligar a los bancos privados a destinar al menos el 5% de sus depósitos a préstamos para la producción, confirma las reiteradas apuestas del kirchnerismo a la defensa del empleo, a despecho de los vientos de ajuste y desocupación que soplan en las naciones desarrolladas.

Domingo 08 de Julio de 2012

La decisión del gobierno nacional de obligar a los bancos privados a destinar al menos el 5% de sus depósitos a préstamos para la producción, no hace más que confirmar las reiteradas apuestas del kirchnerismo a la defensa del empleo, a despecho de los vientos de ajuste y desocupación que soplan en las naciones desarrolladas.

A partir de la Ley de Entidades Financieras sancionada por la última dictadura militar, la Argentina desarrolló un sistema en el cual los banqueros se desentendieron de la actividad productiva y orientaron preferentemente sus préstamos hacia operaciones de mayor sencillez operatoria y tasas de ganancias más jugosas, como son los créditos para adquirir automóviles o viajar.

Aquella piedra basal del modelo neoliberal erigido por el entonces ministro José Alfredo Martínez de Hoz nunca fue derogada por los gobiernos democráticos, que aplicaron planes económicos que favorecieron la especulación financiera antes que la producción. La nueva Carta Orgánica del BCRA que habilita al Estado a orientar el crédito fue sancionada en marzo pasado, en medio de los enfrentamientos políticos que produjo la habilitación al Poder Ejecutivo para utilizar las reservas del Central para actividades productivas o para pagar deuda externa.

La norma fue rechazada por los sectores conservadores que pretendían mantener intocables a esas reservas, aún a riesgo de que la Argentina tuviera que conseguir préstamos del exterior onerosos para afrontar los pagos de una deuda externa que no contrajo el kirchnerismo.

La oposición a aquella norma, que es la que permite ahora obligar a los bancos a otorgar créditos a la producción con tasas y plazos razonables, pretendía obligar al gobierno nacional a acudir a un ajuste para afrontar las obligaciones externas y las estrecheces derivadas de la crisis internacional, cuyos efectos impactan en estas costas.

La presidenta de la Nación se cansó de proclamar en los foros internacionales que para salir de la crisis mundial es necesario aplicar medidas contracíclicas, es decir que marchen en sentido contrario al ajuste y l atacañería, al tiempo que cuestionó severamente a las soluciones que se aplican en Europa para proteger los intereses financieros.

Alberto Dearriba
Agencia Télam

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