Secciones
Mauricio Macri

"No hubiese habido nunca Mauricio Macri presidente sin Durán Barba"

Andrés Fidanza. Tiene 38 años. Estudió Sociología en la Universidad de Buenos Aires. Publicó un libro donde aborda la estrategia y pensamiento del principal asesor del presidente. Es especialista en temas de consultoría

Sábado 17 de Agosto de 2019

Andrés Fidanza ha publicado un estupendo libro sobre quien, hasta el domingo pasado, fue el gurú imbatible de la política argentina: Jaime Durán Barba. “El mago de la felicidad”, de Editorial Planeta, es un fresco del apogeo y caída del consultor ecuatoriano. El que hizo un presidente. “No hubiese habido Mauricio Macri presidente sin Durán Barba. Definitivamente. Macri es el único que le puede dar tanto protagonismo. Durán Barba es la apología del outsider”, apunta Fidanza. Justo ahora, en el momento en el que crecen las versiones sobre un supuesto despido al sociólogo ecuatoriano.

—Dice en el libro que si Macri ganaba, la fórmula ganadora era Macri-Durán Barba. ¿Y ahora que perdió las Paso el presidente, Durán Barba es también responsable de la derrota?

—Del fracaso político sí es responsable, del económico no. Durán Barba diseño esta estrategia de replegarse sobre la pureza amarilla, jugar con ser outsider, no tener nada que ver con el peronismo ni con el radicalismo. Esa estrategia le funcionó bien en otros momentos, pero cuando la economía no se sostenía hubiera correspondido ampliarse. Esa teoría que defendió en 2015 de no aliarse con Massa le funcionó bien, pero la mala gestión económica estuvo sin red y la política no le amortiguó el golpe.

—Durán Barba les reprochó al presidente del Banco Central y a Dujovne que se hayan metido con “la heladera de la gente”. A la vez, en el libro Cambiamos, de Iglesias Illa se lo cita alertando sobre la implementación de políticas de ajuste de entrada. Advirtió sobre el riesgo de este desastre.

—Sí, él la vio venir en sus focus group y en las encuestas cualitativas. Veía un problema transversal de la clase baja y las clases medias, todos estaban a las puteadas. Y el fue y le dijo a Macri: “Anunciá un congelamiento de precios o perdemos las elecciones”. Macri lo anunció, pero no tuvo impacto real, fue muy menor, muy contracíclica. Lo están haciendo ahora, pero a las desesperadas.

—¿Peña y Durán Barba siempre jugaron juntos? Parece que la desgracia política les llegó a los dos.

—Sí. Siempre jugaron juntos, siempre tuvieron una misma mirada sobre el funcionamiento de la política en estos tiempos modernos, sin el peso fuerte de los partidos, la Iglesia. Aunque, en estos meses se les plantó Durán Barba cuando les dijo, textual, “que se vaya a la mierda el FMI”. Ahí, les planteó lo mismo que éstor Kirchner: “Los muertos no pagan la deuda”. El sostiene que si debes 50 mil pesos al banco al problema lo tenés vos, pero si le debes 50 millones el problema lo tiene el banco. Ahí tuvo fricciones con Macri y con Peña. Ahí aparece el Durán Barba pragmático. Peña tiene una mirada más parecida a la de Macri sobre el funcionamiento de la economía. Ahora el Gobierno es un desbande, de pases de facturas, de todos contra todos. Es caótico.

—Durán Barba y Peña eran los campeones mundiales de la comunicación política. ¿Tienen plan B, ahora?

—Forma parte de la incógnita respecto de que va a hacer el PRO. Después de una derrota tan dura no sé qué va a pasar con Macri. Ellos tienen que defender la de Buenos Aires, que sería el único lugar desde donde resistir. Después de este ciclo PRO en el que la consultoría, la segmentación, la comunicación tuvo tanto protagonismo, creo que eso estaría a la baja. En el experimento PRO la consultoría tuvo un rol demasiado protagónico. Eso ni puede subsanar gestiones desastrosas.

—Cuando Macri contrata a Durán Barba era despreciado por casi el 70% de los argentinos. No es poco lo que hizo Jaime: lo convirtió en presidente.

—Durán Barba hizo un trabajo paulatino de lavado de imagen de Macri, que venía muy pegado al padre, a la patria contratista. Al principio, Macri era el hijo de Franco. Lo trabajó mucho Durán Barba, al punto que Macri pasó a ser Mauricio. Néstor Kirchner decía: “Mauricio, que es Macri”. En esa época se lo acusaba de hacer negocios turbios con el Estado, corrupción. Durán Barba gestionó un Macri más blando que el que iba al programa de Neustadt y decía que los salarios eran costos. Lo transformó en un político.

—¿A Vidal no la pasaron de coucheo? Una cosa era cuando estaba enfrente Aníbal Fernández y, otra, tras tres años y medio de gobierno.

—Es así. Si hubiese tenido una buena gestión, todo era distinto. Si le hubiera ido bien, la gente le habría bancado a Vidal esos mohínes que hace permanentemente. Pero cuando aumenta la pobreza, la inflación y el desempleo los mohínes están de más. En el 2015, Vidal ni siquiera era Vidal, era la antítesis de Aníbal. Hubo un sobregiro de apostar al “fenómeno Vidal”. En un rol medio machista de cómo se ve a la mujer. Son modas, también. Cuando empezó Néstor el estilo desprejuiciado era supervalorado. “Mirá el Flaco cómo se planta con los mocasines rotos y se desabrocha el saco”, decían. Eso, al final, cansa. Son modas. Macri lo dejó llevar. Con otro político no hubiera funcionado. Sólo Macri, quien era como un envase vacío, podía darle tal protagonismo. En el primer encuentro que tuvieron con Macri, en 2004, Jaime se va de la reunión diciéndole a su socio, Santiago Nieto: “Este tipo es ideal para nosotros. Te puede cantar la marcha peronista, el himno radical la Marsellesa”. Macri le cedió demasiado protagonismo a un consultor.

—No hubiese habido Macri sin Durán Barba.

—Definitivamente. Macri es el único que le puede dar tanto protagonismo. Durán Barba es la apología del outsider. Lo vemos en el mundo, están irrumpiendo los outisiders, pero es un arma de doble filo. Durán Barba rompió con la lectura más tradicional con mucho éxito, hasta la última Paso. Y eso muestra el libro: el ascenso y caída de Durán Barba, del discurso ese.

—Esta semana, Durán Barba se fue del país. ¿Lo despidieron?

—No tengo información fina, pero entiendo que no lo echaron. Sí existieron pases de factura muy evidentes hacia él. El de Carrió, en primer lugar, con la que tiene una relación mala desde hace años. En la Rosada dicen que era un viaje pa tado para después de las Paso. Obvio que ahora los ánimos están caldeados y se aviva el fuego amigo.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario