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Viernes 20 de Octubre de 2017

Mató a su amigo de un escopetazo, lo descuartizó y lo incineró en una fogata

El autor, de 25 años, dijo que se le disparó el arma accidentalmente y que tras despertarse luego de haberse quedado dormido el cuerpo no estaba

Un joven de 25 años fue detenido acusado de haber asesinado, descuartizado y quemado el cuerpo de un amigo en una isla frente a la ciudad bonaerense de San Nicolás. Se trata de Luis Manuel Ávalos, quien días atrás dijo haber matado de un escopetazo accidental a Jonathan Maximiliano Carrasco, de 33 años, mientras se hallaban pescando.

Fuentes judiciales indicaron que luego de una inspección en la zona donde ocurrió el hecho y en la cual se hallaron restos óseos desperdigados en distintos sectores, el caso se encaminó hacia un homicidio doloso, es decir intencional. En ese sentido, trascendieron detalles sobre problemas que habrían tenido tiempo atrás la víctima y el sospechoso de haberlo ultimado.

Amigos desde chicos

Amigos de la infancia y vecinos —vivían casa de por medio—, la víctima y el sospechoso fueron el viernes pasado a pescar a la zona de islas nicoleña con la idea de pasar la noche en una casilla que Ávalos tiene allí. Al día siguiente la esposa de Carrasco, preocupada porque su marido no había regresado, radicó una denuncia en la que refirió que el último contacto había sido la noche anterior a las 23.30.

Voceros allegados a la investigación señalaron que el lunes se presentó Ávalos en sede policial para relatar que en forma accidental le había disparado con una escopeta calibre 16 a su amigo y eso le provocó la muerte. Al parecer, el sospechoso dijo que habían estado tomando bebidas alcohólicas y que, en ese marco, mientras estaba limpiando el arma se accionó el percutor y Carrasco recibió un mortal impacto en el rostro. Según ese relato, Ávalos dijo que se quedó dormido y que cuando despertó el cadáver ya no estaba, por lo que primero pensó en suicidarse pero luego desistió.

Según refirió el diario El Norte de San Nicolás, los investigadores a las órdenes de la fiscal Verónica Marcantonio fueron a inspeccionar el lugar del hecho, en las islas frente a la bajada Botto. En un sitio caracterizado como "de difícil acceso y con mucha vegetación", personal de Prefectura y de la Policía Científica comenzaron a rastrillar la zona en busca de rastros.

La fiscal dijo al matutino nicoleño que en el lugar se toparon con un rancho de chapa acanalada de dos metros de altura y unos cinco de ancho que estaba cerrado con un candado. Al lado de la construcción había un brasero con cenizas y otra fogata al parecer reciente. Debajo de las cenizas se encontraron restos óseos que hasta ayer no se sabía si eran humanos. Y al lado del brasero, luego de escarbar un sector con tierra removida, se encontró un brazo izquierdo.

La búsqueda se profundizó y extendió por toda la isla. Cerca de la costa y escondida en unos pastizales se halló una pierna derecha. A la noche, luego de pedirles las llaves al dueño —el padre de un cuñado de Ávalos— se abrió el rancho y al día siguiente se determinó que en su interior se había cometido el crimen.

Es que en la vivienda se hallaron manchas de sangre en una de las paredes de chapa y también debajo de una cama. Además se encontraron un machete con sangre, más restos óseos, un hacha, dos palas y ropa ensangrentada así como un escobillón con el que podrían haber limpiado el lugar. Otro dato fue el hallazgo del taco de escopeta disparado con sangre, de lo que se infirió que el disparo pudo ser a poca distancia, mientras no se descartaba que la víctima hubiese recibido también un golpe de machete.

La búsqueda continuó durante el martes, cuando se rastrilló la isla con la ayuda de canes entrenados. Así, detrás del rancho aparecieron la cabeza y el tronco de la víctima, mientras que una parte de la cadera fue encontrada cerca de la costa. Si bien se esperan los resultados de la autopsia para más precisiones, en principio esas partes habrían sido quemadas durante horas tras la muerte de esa persona para luego ser cortadas con un hacha.

Para los pesquisas, la hipótesis es que el homicida mató a la víctima, le prendió fuego, lo descuartizó y luego arrojó los restos —algunos enterrados, otros no— en distintos sectores de la isla.

En ese marco, a partir de los datos que derrumban la hipótesis de un homicidio culposo, Ávalos quedó detenido y la causa por el momento está caratulada como homicidio calificado por el uso de arma de fuego y portación ilegítima de arma.

Hace un año

La investigación también determinó que Ávalos ya había intentado, hace aproximadamente un año, agredir a Carrasco. Al parecer primero le pegó un botellazo y luego intentó pegarle con un machete.

Por ese hecho, en el que resultó herida la esposa de Carrasco, no hubo denuncia pero sí un distanciamiento entre ambos. Sin embargo, al parecer en los últimos meses habían retomado su amistad e incluso ya se habían juntado otra vez para ir a pescar.

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