Sergio Massa
Sábado 11 de Mayo de 2019

Massa: "Bordet demostró un liderazgo en la provincia que lo vuelve una figura nacional"

Massa dice que el dolor y la tristeza generada por el fracaso de Macri puede transformarse en una energía que apuntale a una gestión peronista

Sergio Massa pasó por Paraná hace un par de días en el marco de su campaña como precandidato presidencial. Sostuvo que los gobernadores justicialistas serán determinantes en la configuración del esquema en el cual el peronismo resolverá las candidaturas. Dijo además que Bordet se convirtió en una referencia nacional y se excusó por el apoyo inicial al gobierno del presidente Macri, a cuya gestión considera un fracaso que ya no es posible revertir. En uno de los hoteles de la Costanera de Paraná, donde se alojó, el líder del Frente Renovador habló con UNO de sus expectativas políticas.
— ¿Qué tan cerca se siente de la posibilidad de llegar a ser presidente?
—Tan cerca y tan lejos como tenga o no capacidad para contarle a los argentinos qué país sueño, para ponernos de pie frente al fracaso estrepitoso de Macri, que lastimó a la clase media y a los trabajadores argentinos. Que dejó afuera al trabajo y a la producción como valores esenciales, y transformó a la timba financiera en el centro de las decisiones económicas argentinas. En la medida que pueda contar de un país que tenga la producción y el trabajo como valores esenciales, a la educación como motor de movilidad social ascendente; que sea un país seguro como instrumento de conductas nuevas, de cumplimiento de la ley es posible, casi seguro que pueda ser presidente.
—¿Usted tenía otra expectativa con Macri, obviamente?
—La Argentina y el mundo tenían otra expectativa con Macri. Cuando vemos hoy cómo reaccionan los mercados internacionales frente al gobierno argentino lo que vemos es desconfianza, decepción. Cuando vemos lo que le pasa a un empresario de Paraná a la hora de tomar una decisión, lo que vemos es desconfianza. Lo que vemos es decepción. No es lo que me pasa a mí, sino que la gran mayoría de los argentinos siente que el gobierno fracasó y los decepcionó. Piense que este gobierno nació sobre premisas que si se mira para atrás, parece que fueron bromas y no premisas: una era unir a los argentinos, pero construyó una división absoluta en función de mantener el poder; otra era derrotar a la inflación, y tuvo la inflación más alta de los últimos 25 años; dijo que iba a cuidar la moneda de los argentinos, pero se devaluó diez veces en los últimos tres años; sostuvo que iba a bajar los impuestos y tenemos la presión impositiva más alta de América Latina; dijo que iba a cuidar el motor que representa el sector agropecuario y les metió retenciones que representan en moneda más que lo que representaban antes las retenciones... Es la realidad la que determina el fracaso de los gobiernos y no la opinión de los políticos.
—¿Y a usted en qué medida lo roza este fracaso por haberlo acompañado inicialmente?
—Yo hice lo que sentía, que era que Argentina empezaba una nueva etapa y la mayoría de los argentinos lo que quería era que nos pusiéramos a trabajar. Como líder de la oposición acompañé al Gobierno a un viaje internacional (al Foro de Davos) planteándole al mundo que comenzaba una nueva etapa. Pero también fui el líder de la oposición que en febrero de 2016 lo cruzó judicialmente cuando quiso designar ministros de la Corte por decreto, o que e marzo de 2016 consiguió la sanción de la ley de suspensión de despidos por seis meses, que Macri vetó (...) fui quien le dijo que no a Macri cuando quiso incluir a los familiares de funcionarios en la ley de blanqueo, lo que me costó una durísima charla personal y que hasta el sábado no volví a hablar con él, pero que tiene que ver con decirle que no a un presidente que estaba usando el poder para favorecer a sus familiares y no a los argentinos.
—¿De aquella charla hace tres años, después de la cual el Presidente lo llamó "Ventajita", a la del sábado pasado, percibe que hubo un cambio?
—Nooo,... el cambio supone el reconocimiento el fracaso, pero cada vez que le mencioné el fracaso, él me respondió que no estaba viendo el esfuerzo que hicieron. Y yo creo que el esfuerzo que hicieron fue para que ganara más plata Caputo con su empresa de gas, para que las petroleras ganaran más plata con la dolarización de las tarifas... pero ganaron 10 amigos del Presidente y perdieron todos los argentinos.
(N. de la R.: Nicolás Caputo, el amigo presidencial al que Macri llama "hermano de la vida", es dueño de las empresas Gas del Centro y Gas Cuyana, que gracias a las sucesivas devaluaciones y la dolarización de las tarifas ganaron 5.887 millones de pesos desde la asunción de Macri).

Cristina y la interna
—¿Se siente reconciliado con el peronismo?
—Siempre fui peronista y lo que siento es que cuando uno piensa distinto tiene que decirlo, y que parte del crecimiento que tiene que tener el peronismo es aceptar las disidencias. Cuando nos fuimos fue porque nos dijeron desde un atril que si no estábamos de acuerdo, teníamos que irnos y armar un partido político para ganar las elecciones. Y fue lo que hicimos con el Frente Renovador. Y con lo que no estábamos de acuerdo era con que en nombre de la construcción de una mayoría se lleven puesta la Constitución, porque el valor república y lo institucional también es un desafío para el peronismo del siglo XXI.
—¿Cree que eso se aprendió o que la gente está más preocupada solo por lo económico?
—Lo tenemos que poner siempre sobre la mesa y tiene que ser parte de los compromisos de Estado, para que nadie caiga en la tentación de creer que mucha legitimidad popular te habilita a cambiar lo reglas en la Argentina. La legitimidad popular te habilita a darle a los argentinos el sueño de un país mejor, pero no te habilita a cambiar reglas jurídicas que son sagradas, que tienen que ver con nuestro funcionamiento como sociedad.
—El oficialismo nacional sostiene algo así como "No existe la Cristina buena, es una mentira de campaña". ¿Qué opina?
— A los buenos y los malos los define la sociedad con el voto. Todos cargamos con errores y tenemos que aprender de ellos. Además, al camino a recorrer hacia adelante los argentinos no debemos buscarlo hacia atrás. Del pasado debemos aprender de fracasos y errores, pero el desafío es construir la Argentina del siglo XXI y seguir buscando en la del siglo XX o XIX las soluciones que Argentina necesita para un nuevo mundo.
—¿Eso la inhabilita a Cristina como alternativa para un nuevo mandato?
—No sé qué va a hacer. Tampoco es nuestra tarea andar adivinando qué va a hacer ella. Nuestra tarea es darle a los argentinos una alternativa al fracaso de Macri.
—¿Su plan no cambia por lo que ella decida?
—No, de ninguna manera cambia. Nuestra responsabilidad es construir una nueva mayoría y darle un nuevo gobierno a la Argentina. Al dolor y tristeza que generó Macri debemos transformarlo en energía positiva para que el trabajo y la producción vuelvan a ser el escudo con que Argentina sale al mundo.
—¿Esa construcción es más sencilla si no se está en los polos de la tensión política, con Macri o con Cristina? ¿Qué rol tienen los gobernadores en este sentido?
—Los gobernadores tienen una tarea central. Gustavo Bordet ha demostrado un liderazgo en la provincia que lo transforma en una figura nacional. Ha demostrado que siendo cordial y dialoguista, pero firme; que siendo sereno y reflexivo, pero determinado; y siendo cercano a la gente, se puede lograr un liderazgo fuerte. Lo de Gustavo es un tema para mirar con mucha seriedad porque su conducta serena, reflexiva e inteligente marcó un liderazgo fuerte para la provincia y para la Argentina.
— Varios de los intendentes de Cambiemos a los que le fue bien en las elecciones primarias en Entre Ríos tienen un perfil que en algunos puntos se parece al de Bordet.
—Creo que lo que algún momento se vio como virtud, hoy es un defecto que avergüenza. Y muchos de los que se abrazaban a la esperanza que hace algunos años representó Cambiemos, hoy se esconden porque sienten vergüenza de lo que hizo el gobierno de Cambiemos.
—¿Qué le dejan sus recorridas por las provincias?
—(La clara idea de que) Gobernar con mirada federal requiere comprender el problema del país federal, del interior profundo. No alcanza con lo que uno escucha en las cincuenta manzanas alrededor de la Casa Rosada. Uno de los grandes problemas de este gobierno es que gobernó escuchando a esas cincuenta manzanas de la city.
—Hace algunos días el intendente de Chacabuco, de Cambiemos, al criticar la gestión de Macri terminó elogiando a Guillermo Moreno, uno de los funcionarios más criticados de la gestión kirchnerista. ¿No le parece extraño?
— Lo que surge es la inexistencia del Estado. Este Gobierno le entregó al mercado la situación de los argentinos, cuando un país como el nuestro necesita del Estado fuerte y presente. El Estado tiene instrumentos como para defender al consumidor. Necesita tribunales de defensa de la competencia serios. Necesita que la Secretaría de Comercio no esté administrada por el sobrino del dueño de una cadena de supermercados, porque sino ponen al lobo a cuidar el gallinero. Necesitamos a un Estado que nos defienda de los abusos.
—La pregunta anterior apuntaba a conductas políticas que sorprenden. El gobernador mendocino Alfredo Cornejo sostuvo que para que Macri pueda llevar adelante una gestión exitosa debe sumar a Cambiemos a Roberto Lavagna, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. ¿No le parece extraño que se llegue a esta conclusión a 41 meses de iniciada la gestión?
—Esa es la foto del fracaso de Cambiemos. Esta es la provincia donde muchos de esos que hoy piden apertura nos cerraron la puerta a la construcción de un gran frente y lo que hicieron fue construir una cosa chiquita. (N. de la R.: el 14 de marzo la Convención Nacional de la UCR decidió llevar adelante la alianza Cambiemos con el PRO y la Coalición Cívica, dejando fuera de ese armado al massismo). Me preguntaba por (el Foro Económico Mundial de) Davos, cuando volvíamos de Davos en la escala de Frankfurt le dije al presidente que tenía que llamar a un acuerdo económico y social, para construir políticas de Estado. Era enero de 2016. Y él me contestó "Gané yo y gobierno yo". Esa cerrazón y soberbia es la que llevó al Gobierno al fracaso.
—¿Entonces el acuerdo de los 10 puntos que propone el Gobierno no sirve?
—Por ahora lo que hay es un decálogo de buenas intenciones. Un acuerdo de políticas de Estado requiere de más que eso. Le dejé a Gustavo Bordet un trabajo de 270 páginas sobre leyes que necesitamos para construir políticas de Estado.
—¿Con quién piensa que va a competir en las elecciones primarias?
—No lo sé, pero ojalá sea una elección amplia y competitiva, en la que la gente pueda seleccionar en serio.
—Esa es la respuesta políticamente correcta.
—No lo sé, en serio. Juan Manuel tiene ganas, Roberto está pensando, dudando...
—¿Cómo se siente con lo de Lavagna?
—Muy cómodo, porque creo que es bueno que en la Argentina haya gente que tenga vocación de mostrarle a la sociedad que está dispuesta a liderar la Argentina que viene después de este fracaso.
—¿Será la PASO del Peronismo Federal o del PJ completo?
—No lo sé. Los gobernadores serán claves en eso. De eso vine a hablar con Bordet.


Pichetto se anota como vice de Lavagna, también suenan Bordet y Uñac

El jefe de senadores del PJ y precandidato por Alternativa Federal, Miguel Ángel Pichetto, dijo ayer que sería un honor para él ser el candidato a vicepresidente del exministro de Economía, Roberto Lavagna.
No obstante aclaró: "Sería un error dejar afuera a figuras como (Juan Manuel) Urtubey y (Sergio) Massa".
Al ser consultado sobre una posible fórmula presidencial con el legislador, Lavagna había dicho: "Puede ser. O puedo yo ser vice de Pichetto, yo no hago cuestiones de cartel, y él es un dirigente que tiene derecho a aspirar a cualquier posición".
Rápido de reflejos, el senador nacional ayer indicó: "Sería un honor ser el compañero de fórmula de Lavagna y si hablamos de experiencia, la tengo, pero no está definido eso, y hay que respetar a los otros compañeros, que son figuras jóvenes y tienen ambiciones".
La precandidatura de Pichetto a presidente es casi testimonial, y que surgió en un momento en que los otros postulantes dudaban, con la aparente intención de sacar al peronismo federal de una situación en la que ninguno de sus presidenciables hacía punta.
En el juego de las fórmulas entra el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, quien también exhibió poder político territorial en las elecciones primarias de su provincia. Y también habría que considerar a Bordet, que además de haber ganado más ampliamente que Uñac, es considerado una figura política nacional, tal como lo afirmó Massa; de quien se dice que lo ve como un muy buen compañero de fórmula.

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