Aborto Legal
Viernes 03 de Agosto de 2018

Ley del aborto: es una disputa de poder que utiliza la palabra como arma

Darío Sztajnszrajber cerró su disertación con una frase que recorrió el mundo virtual: "La batalla hay que darla en la palabra y la palabra se juega en la calle".

El filósofo Darío Sztajnszrajber argumentó en el ciclo Santa Fe Debate Ideas, frente a más de 4 mil personas: "en el fondo lo que está en juego no es tanto la existencia o no de dios, la existencia o no del alma del embrión, lo que está en juego es una sociedad a imagen y semejanza de una jerarquización naturalizada de los privilegios que ciertos sectores históricos de nuestra sociedad vienen reproduciendo y quieren seguir reproduciendo para ser los grandes opresores de las grandes mayorías" y arrancó otra ovación del público.

La conferencia se realizó en el estadio de la UTN, del barrio Guadalupe, bajo el título Tomar la Palabra y contó con la participación de los escritores Luciana Peker y Hernán Casciari.

El director de la revista Orsai fue el encargado de abrir las charlas que comenzaron pasadas las 18.30.


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Luego subieron al escenario Luciana Peker, recibida con pasión y Darío Sztajnszrajber, que abrió su disertación explicando que "las palabras tienen significados previos porque todas son preexistentes a nosotros".

Entonces, en este contexto, advirtió: "una de las instituciones policiales más eficientes que existen en el ser humano es la gramática porque con un conjunto de normativas, reglamentaciones y disposiciones que hacen al buen uso del lenguaje, nosotros, todos, somos los primeros en autodisciplinarnos en su uso. Alguien se equivoca y siente vergüenza. Es la envidia de la policía. Es una ley inoculada, autoasumida y no necesitamos a nadie de afuera que nos diga que nos equivocamos. No le damos significado a las palabras que usamos y la combinamos según las reglas de la gramática".

El filósofo que ya había levantado sonrisas y aplausos preguntó: "¿Eso es hablar el lenguaje o será que el lenguaje nos habla?".

Tildó de nefastas las palabras "te amo" porque va en contra de la singularidad del amor. "Si estás enamorada de mí inventate una palabra para decírmelo".

Cómplice con la periodista Luciana Busaniche que moderó las charlas y luego de bromear con Peker citó a Nietzsche: "Nos habremos desembarazados de dios pero seguimos siendo esclavos de la gramática".

Su colega alemán le dio pie para advertir: "porque pelearse por dios es fácil, ahora, pelearse por ideas que uno tiene naturalizadas como ideas dominantes que están incorporadas en nuestras prácticas cotidianas, es mucho más difícil".

En ese momento se metió de lleno en "todo este quilombo que estamos viviendo en relación al 8 de agosto, por la ley del aborto" y fue al hueso:

"En el fondo lo que está en juego, es eso: no tanto la existencia o no de dios, la existencia o no del alma del embrión, lo que está en juego es una sociedad a imagen y semajanza de una jerarquización naturalizada de los privilegios que ciertos sectores históricos de nuestra sociedad vienen reproduciendo y quieren seguir reproduciendo para ser los grandes opresores de las grandes mayorías".

En cuanto a la relación entre el lenguaje y el poder, polemizó: "La iglesia se pone del orto, no por negar a dios o negar el alma, sino por plantear una desnaturalización de esas relaciones jerárquicas que fueron las cómplices de las formas en que nuestra sociedad vivió de modo dominante".

En su disertación recomendó recorrer la obra de Jacques Derrida y adelantó algunos temas que trató Paul Preciado como la idea de tomar las palabras con las que se denota y "provocar la anomalía desde ese lugar".


"'Nada hay fuera del texto'", como decía Derrida. La pelea hay que darla al interior del lenguaje por lo tanto en ese sentido la construcción de narrativas diferentes a las narrativas impuestas no solo las narrativas del poder sino repito, las narrativas que el poder necesita que uno repita, las falsas suposiciones que generan más una complicidad o un acompañamiento neutral que sostiene al poder de turno".

Para cerrar eligió una frase contundente que recorrió el mundo virtual: "La batalla hay que darla en la palabra y la palabra se juega en la calle".

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Luciana Peker tomó la palabra y con el poder de su voz destacó cifras concretas de mujeres muertas por abortos clandestinos. Con porcentajes reveló que más del 70% de esas mujeres son pobres que mueren en los hospitales públicos.

Entonces con los números en la mano (y en la mente) le pidió al senador santafesino Carlos Reutemann que cambie su voto en contra de la ley y que Perotti se decida a favor de todas las mujeres que quieren ganar el derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Peker logró que se levanten los pañuelos verdes en el estadio y deslizó que, las principales empresas periodísticas del mundo, están siguiendo de cerca la "primavera adolescente feminista" y revolucionaria que se gestó en el país.

El término que utilizó fue tan contundente que las lágrimas nublaron las miradas que se perdieron lo que hubiera sido una foto histórica por la reacción espontánea.

Luego al finalizar el encuentro lograron la imagen que, más tarde, generó un fuerte impacto por la polémica que se armó en la vecina provincia.

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