Fuga
Lunes 28 de Mayo de 2018

Juzgarán en agosto a Schillachi y a los Lanatta por violentos asaltos

Uno de los hechos que les achacan en territorio santafesino tras fugarse de una cárcel en 2015 es un enfrentamiento con dos gendarmes

Santa Fe.- Los hermanos Christian y Martín Lanatta, y Víctor Schillaci, condenados a prisión perpetua por el denominado triple crimen de General Rodríguez, serán juzgados desde el 6 de agosto en la ciudad de Santa Fe por el enfrentamiento que mantuvieron con dos efectivos de Gendarmería, uno de los cuales resultó herido, luego de la fuga del penal bonaerense de General Alvear que protagonizaron en 2015.

Fuentes judiciales confirmaron ayer que el debate estará a cargo de un Tribunal Oral Federal santafesino conformado por los jueces María Ivón Vella, Luciano Lauría y José María Escobar Cello como vocales. En tanto, el fiscal general Martín Suárez Faisal impulsará la acusación, mientras que los abogados particulares María Elisabeth Gasaro y Humberto Próspero serán los defensores de los imputados.

Schillaci y los hermanos Lanatta habían sido condenados el 20 de diciembre de 2012 a prisión perpetua como culpables del triple crimen de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, asesinados a balazos en agosto de 2008 en General Rodríguez. Cinco años después, el 27 de diciembre de 2015, los tres condenados se fugaron cerca de las 2.30 del penal de máxima seguridad de General Alvear, en la provincia de Buenos Aires. Los fugitivos abordaron un viejo Fiat 128 en el que se llevaron a un guardiacárcel como rehén. Luego de abandonarlo sano y salvo a las pocas cuadras, subieron a una camioneta en la que huyeron con dirección al sur del conurbano bonaerense pero finalmente escaparon hacia la provincia de Santa Fe, donde fueron detenidos en enero de 2016 en la localidad de Cayastá y sus alrededores.

Tentativa
El fiscal federal santafesino Claudio Kishimoto instruyó la causa por uno de los hechos cometidos en esta provincia mientras los Lanatta y Schillaci permanecían prófugos y en el que se enfrentaron con unos gendarmes que los buscaban por orden del juez federal porteño Sergio Torres. Este caso ocurrió el 6 de enero, cuando, según la Fiscalía, Christian Lanatta y Schillaci apuntaron con un fusil a un suboficial y un comandante principal de Gendarmería en una zona rural del Departamento Las Colonias, cercana a la localidad de San Carlos.
Kishimoto acusó a Martín Lanatta de haber herido en un brazo al comandante principal José María Valdez para robarle un chaleco antibalas, un arma y una radio, y finalmente escapar en una camioneta Citroën Berlingo. Por ello, Martín Lanatta será juzgado por como autor de una Tentativa de homicidio doblemente agravada por haberse perpetrado para procurar la impunidad y contra un miembro de las fuerzas de seguridad pública.
El tribunal oral también lo enjuiciará como coautor de Robo perpetrado con arma de fuego y en lugar despoblado, daño a bienes de uso público del Estado nacional, atentado y resistencia a la autoridad, agravado por el uso de armas y reunión de tres o más personas.

Otros hechos
A raíz de otros hechos cometidos durante la fuga por territorio santafesino se inició una causa penal en el fuero provincial en la que el fiscal Estanislao Giavedoni pidió en enero de este año que también sean sometidos a juicio oral.
Las víctimas de esos hechos fueron el ingeniero agrónomo Juan Ignacio Reynoso, quien trabajaba en la zona rural de San Carlos y el 6 de enero de 2016 fue interceptado por los tres prófugos cuando circulaba en su VW Amarok blanca rumbo a Córdoba. Reynoso fue obligado por los delincuentes a ser llevados a su departamento en el microcentro santafesino, donde permaneció cautivo 48 horas. De acuerdo a la acusación, los prófugos robaron su camioneta, que fue ploteada con letras y franjas verdes para simular que se trataba de un móvil de Gendarmería y con la que volcaron el 9 de enero cerca de Cayastá, donde Martín Lanatta fue recapturado ese mismo día. Otra de las víctimas fue el productor agropecuario Héctor Ferreira, quien durante la madrugada de aquel 9 de enero fue privado de su libertad en su casa de la localidad Campo del Medio.
El propio Ferreira declaró que los fugitivos estaban armados y vestidos como gendarmes y lo maniataron con un cable de teléfono, tras lo cual se llevaron su camioneta, que luego apareció.

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