Malvinas
Miércoles 05 de Diciembre de 2018

Histórico: llegaron a Córdoba los restos de un caído en Malvinas

Pertenecen al capitán Luis Darío José Castagnari, quien hoy tendrá los honores militares en Río Cuarto. Su mujer bregó por traer el cuerpo

Córdoba.- Los restos del capitán posmortem Luis Darío José Castagnari, muerto en la Guerra de Malvinas, llegaron ayer al continente para ser depositados hoy en un cementerio en Río Cuarto, Córdoba, provincia de la que era oriundo. Ese había sido el pedido del militar a su mujer María Cristina Scavarda, antes de partir hacia la guerra donde perdió la vida en la noche del 29 de mayo de 1982. Si caía en combate, le dijo entonces, quería que estar junto a Gustavo, uno de los cinco hijos del matrimonio, fallecido de solo 3 años de edad víctima de un cáncer.
Castagnari se convirtió en el segundo caído cuyos restos vuelven al continente tras el enfrentamiento bélico con Gran Bretaña.
El primero que volvió después de los enterramientos en Darwin de
1982 y 1983 fue el piloto Fernando
Juan Casado. Sus restos fueron reconocidos en 2008 tras estar 22 años en la Policía de las islas sin que se supiera de quién eran.
Los restos de Castagnari arribaron primero a Comodoro Rivadavia y luego siguieron viaje hacia Río Cuarto. En todo el trayecto el féretro estuvo acompañado por la familia del militar: la viuda Scavarda y tres de los otro cuatro hijos de la pareja, Martín Adolfo, Walter Rodolfo y Guillermo Oscar, mientras que la cuarta hija, Roxana Patricia, los esperó en Río Cuarto.
El vuelo privado de American Jet aterrizó a las 14.17 en el aeropuerto de Comodoro, proveniente de la base aérea de Mount Pleasant en las islas, y fue recibido por el secretario general del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier Fabián Otero.
Cristina Scavarda batalló durante años para cumplir la promesa. Antes de partir a la batalla su marido, entonces teniente primero, le había pedido: "Si no vuelvo, quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito".
"Te lo prometo", le contestó ella, quien desde su muerte no volvió a formar pareja. Gustavito, primer hijo del matrimonio, había fallecido el 7 de enero de 1978.
El viaje de la familia a Malvinas y el traslado de los restos fue financiado por el CEO de Corporación
América, Eduardo Eurnekian, quien se convirtió en el "padrino" del cementerio de Darwin y de la Comisión de Familiares.
Antes del despegue en Mount Pleasant, la familia del capitán recibió en mano la Bandera Argentina que envolvía el féretro, que recibió honores militares de parte de las fuerzas británicas apostadas en las islas, y participó de un responso en la capilla de la base militar.
Los acompañaban Natalia Curcio, secretaria del embajador británico en Buenos Aires, Mark Kent; y Pablo Nicoletti, director de compras de Aeropuertos Argentina 2000, empresa de Eurnekian.
Hoy a las 11 se realizará en el Cementerio Parque Perpetual de Río Cuarto la ceremonia de recepción y rendición de honores a los restos del capitán. Del homenaje participará el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier Enrique Amrein.
En representación del gobierno nacional estará el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. Tras los honores argentinos y la cremación, las cenizas de Castagnari serán colocadas en la parroquia Sagrado Corazón de Río Cuarto, junto a las de su hijo Gustavo.
Desde que terminó la guerra, María Cristina bregó ante diversas autoridades para cumplir el último deseo de Luis. Peregrinó durante años por oficinas de la Fuerza Aérea y la Cancillería sin resultados positivos. Fue una carta que envió a la embajada británica en la Argentina la que abrió la primera puerta. El embajador Mark Kent la recibió a los pocos días y aceptó ayudarla. Junto al secretario político Richard Jones y al agregado militar Robin Smith fueron el nexo con el gobierno de las islas para que este pedido fuera considerado un hecho humanitario que debían acompañar.
"Siento mucha paz porque era una promesa sin cumplir. Era un peso muy grande que tenía y las veces que estuve en Malvinas le pedía perdón porque no la podía cumplir", había dicho Scavarda al diario Clarín hace unas semanas cuando se le puso fecha definitiva a este traslado inédito en 36 años.
La tumba del capitán cordobés siempre estuvo identificada en Darwin, desde que el coronel inglés Geoffrey Cardoso diseñó y armó el cementerio argentino tras la Guerra de 1982, pero el plan humanitario que posibilitó este año la identificación de 105 soldados abrió paso para que el deseo de la familia Castagnari se pudiera concretar solo ahora.
El mismo avión que fue a Malvinas transportó también 13 nuevas placas con los nombres de los caídos recientemente identificados en el marco del Plan Proyecto Humanitario que ya permitió 105 casos positivos entre los restos que permanecían con la leyenda "Soldado argentino solo conocido por Dios". Esas placas serán transportadas al cementerio de Darwin para su colocación, en tanto que la perteneciente a la tumba del capitán Castagnari fue entregada a su viuda.



Murió en un bombardeo en Puerto Argentino

Por su espíritu inquieto, al entonces primer teniente Castagnari lo llamaban El Furia. Era el segundo jefe del grupo de Operaciones de la Fuerza Aérea (GOE) en Malvinas. Falleció cerca de las 23,20 del 29 de mayo de 1982, durante un cañoneo británico naval.
Había llegado a las islas en el primer Hércules C-130 que tocó suelo de Malvinas, luego del desembarco del 2 de abril. Le tocó asentarse en el aeropuerto de Puerto Argentino, lugar que se convirtió en blanco de la flota y la aviación británicas.
Nacido en General Cabrera, Córdoba, el 19 de marzo de 1949, la muerte lo encontró como oficial de guardia, corriendo con una radio en sus manos buscando proteger a sus hombres. En medio del feroz bombardeo inglés, se acercó a los integrantes del Escuadrón Pucará para indicarles dónde estaban los refugios. Los oficiales lograron protegerse. Castagnari no pudo llegar. Las esquirlas del misil Sea lung, lanzado desde el destructor HMS Glamorgan, perforaron su cuerpo. El 30 de mayo lo enterraron en el cementerio civil de la Isla Soledad. El sacerdote Pacheco bendijo su cruz.

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