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Sábado 21 de Octubre de 2017

Establecieron que el Pino Histórico de San Lorenzo tiene 215 años

Así lo determinó un estudio del Inta, que había sido encargado por la Municipalidad. El margen de error del cálculo es de 10 años.

Un estudio encargado por la Municipalidad de San Lorenzo al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) determinó que el Pino Histórico que se levanta en esa ciudad tiene 215 años, con apenas una década de margen de error.


La presentación fue realizada por el intendente Leonardo Raimundo, en compañía del director del Complejo Museológico "Pino de San Lorenzo", Aníbal Fernández, y del ingeniero forestal Francisco Cardozo.


El mandatario local destacó el valor histórico de la investigación, ya que determinó que el ejemplar fue plantado por los franciscanos y no con anterioridad, en la época de los jesuitas.


"Esto es muy importante porque lo primero que se determinó es que lo que contó Mitre sobre la historia de San Martín y el pino es posible. Además dejó en claro que fue plantado por los frailes cuando estaban construyendo el convento San Carlos y potencialmente estaba en condiciones de ser un árbol desarrollado cuando San Martín combatió y dictó su parte de batalla en 1813", explicó.


La investigación

Con un barrenador traído de Europa, se tomaron en abril de este año cuatro muestras no destructivas a la altura del pecho del ejemplar (1,30 metro). Una fue preservada para respaldo y las tres restantes fueron enviadas al Laboratorio de Dendrología y Xilología del Instituto de Silvicultura y Manejo de Bosques (Insima) dependiente Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.


"Los árboles crecen como si fuesen vasos que van apilándose, con un anillo de verano más amplio y uno de invierno más pequeño. Lo que se hizo con este estudio fue contar los anillos para determinar cuántos años tiene el Pino", explicó Francisco Cardozo.


El material presentaba la dificultad de que fue tomado algunos años después de que el pino se secó y recibió tareas de preservación consistentes en la limpieza de la corteza y parte de la albura. De este modo, no era representativo del radio total del tronco, a partir del cual se conocería la edad del árbol.


A los efectos de contar con la información a la mayor brevedad posible, el instituto elaboró un informe preliminar según el cual el pino tendría entre 186 y 202 años. A ellos debió añadirse el período restante, debido a que faltaban partes del tronco y la muestra tomada a la altura del pecho implica al menos 5 años más de edad.


Con el propósito de determinar la fecha con precisión, se realizó un relevamiento visual en el laboratorio de maderas de la estación experimental del Inta Oliveros, según el cual el emblemático ejemplar tiene 215 años de vida, con 10 de margen de error.


El año pasado se llevaron a cabo sobre el árbol tareas de conservación artificial mediante la aplicación de barniz de alta resistencia, que impide la penetración del agua y de agentes patógenos.


La historia del Pino

Declarado Monumento Histórico Nacional por ley Nº 12.648 del 2 de octubre de 1940, y Arbol Histórico en 1946, el pino es uno de los emblemas de la ciudad de San Lorenzo. Bajo su sombra descansó José de San Martín el 3 de febrero de 1813, después del combate contra las tropas realistas, y desde ahí mismo dictó el parte de guerra a Buenos Aires, "bañado en su propia sangre y cubierto con el polvo y el sudor de la victoria", según describe Bartolomé Mitre en el libro Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana.


Durante su vida, el ejemplar atravesó vicisitudes. "La dura batalla con la vida hizo mella en él. Enfermo del cuerpo —no del alma—, debió ser atendido. Y hacia 1955 el gobierno nacional encomendó al científico japonés Miyamoto Katsusaburo la tarea. Entonces, reverdeció y pareció reanimarse", cuenta el historiador Roberto Biraghi sobre los vaivenes de la salud del pino.


En 1993, un tornado le arrancó la mitad de la copa original. Pero fue el devastador granizo del 21 de octubre de 2012 el que lo condenó: acabó con el 70 por ciento de lo que le quedaba de copa, y el 30 por ciento restante quedó seriamente afectado, sin visos de recuperación. Pese a los intentos por preservar el follaje, el pino se secó.


Fuente: La Capital

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