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Desempleo

En un año, el seguro de desempleo creció más del 20%

La cifra, en el país y en la provincia, marca récord de la serie investigada. En 2018 hubo más altas que bajas, y la tendencia se profundiza este año

Domingo 02 de Junio de 2019

La baja cobertura del seguro de desempleo en el país tal vez no visualice la magnitud real de la falta de trabajo en la realidad, porque solo puede cobrarse entre dos meses y un año, según la antigüedad del trabajador en el último empleo. Pero la tendencia de sus cifras revela la lamentable situación que atraviesan miles de argentinos que no encuentran oportunidades en el mercado laboral. Las altas –solicitudes de acceder a esa prestación– son más elevadas que las bajas, es decir, que aquellos que dejan de cobrarlo fundamentalmente lo hacen por el vencimiento del plazo de cobertura, y ya no por la obtención de un nuevo empleo.

La serie estadística revela así el ritmo de destrucción del empleo que se observa en el país, y del que la provincia no está ajena. Las penosas y extensas filas de personas para conseguir un empleo formal es la imagen impactante del diario conocer de cierre de empresas y fábricas, o de cesantías masivas. Ambas cosas, búsqueda desesperada de un trabajo y angustiante expulsión del mercado laboral, no son relatos: pasan y suceden en la ciudad, en la provincia y en el país. No resulta extraño entonces, que al cierre de 2018, el número de beneficiarios del seguro de desempleo alcanzó el récord mensual de 118.268 personas, de acuerdo con una serie tabulada desde enero de 2013 por la Anses. A nivel nacional, de 91.578 beneficiarios del seguro en diciembre de 2013, y tras caer hasta 63.003 en 2015, fue creciendo a ritmo lento entre 2016 y 2017, pero se incrementó fuerte en 2018 hasta llegar a los casi 120.000. Entre Ríos marcó la misma tendencia: de 2.569 prestaciones en 2013, y 1.618 en 2015, subió a 2.333 en 2017 y se disparó hasta 2.950 en 2018.

Este seguro se abona a los trabajadores del sector formal, registrado y con aportes, que fueron despedidos. Pero el tiempo o plazo de cobro depende de la antigüedad del solicitante en ese último empleo. En realidad, pueden cobrarse entre dos y 12 meses como máximo, por eso las bajas son permanentes. Aun así, que los desocupados dejen de cobrar el beneficio pese a no haber conseguido otro empleo, las altas siguen siendo más. Eso demuestra con nitidez el ritmo de destrucción del empleo privado. Precisamente, en los últimos meses de 2018 se acentuó la cantidad de altas en relación a las bajas: en diciembre hubo 17.276 altas –pedidos del seguro–, contra 15.313 bajas. Ambos números son superiores a los que se registraban en 2013: por entonces, las altas eran 9.988, y las bajas 14.825; o frente a lo que ocurría en 2015, cuando las altas fueron 7.143 y las bajas 10.675. De un modo u otro, los que estaban con problemas en el mercado laboral –tanto quienes pedían como los que dejaban de cobrar el seguro– no llegaban en 2015 a 18.000 personas; el año pasado, tal situación englobaba a más de 32.000 personas en el país. La cobertura del seguro de desempleo no muestra la magnitud de la desocupación, ya que no cubre siquiera al 10% de los desocupados reales; el flagelo del desempleo en el país alcanza a 1.750.000 personas.

Proceso En Entre Ríos las cifras oficiales de la cartera de Trabajo de la Nación –mediante el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)– confirman que se perdieron en la provincia más de 5.000 puestos de trabajo en casi dos años. Más allá de las características del mercado laboral, con vaivenes en alza y baja, hay números que son contundentes sobre un proceso: la provincia llegó a superar los más de 140.000 puestos de trabajo formales en el sector privado hace poco más de un año y medio; y en los últimos meses apenas alcanza los 132.000. Detalles Aquellos cesanteados con una antigüedad de entre seis y 11 meses cobran solo durante dos meses ese beneficio; cuatro meses los que estuvieron en relación de dependencia entre un año y 23 meses; de dos años hasta 35 meses, el seguro se cobra durante ocho meses; y será hasta 12 meses para quienes tuvieron una antigüedad de tres años o más. El monto debía equivaler a la mitad de la mejor remuneración neta mensual, normal y habitual de los últimos seis meses trabajados.

Las normas se fueron modificando en los últimos tiempos: durante el gobierno kirchnerista se mantuvo congelado en 400 pesos; y en la actual administración nacional se llevó a un tope de 4.428,77 pesos establecido en 2018. Se anuló la medida de la mitad del promedio salarial semestral, y comparado con el sueldo de un trabajador activo equivale a entre el 12%y el 20% . Además de la prestación básica dineraria, figura entre los beneficios el pago de asignaciones familiares, la cobertura médico asistencial durante el período de cobro, y el reconocimiento de la antigüedad para la jubilación como meses de servicio. Además, para desalentar estimular la búsqueda de un nuevo empleo existe una escala decreciente en la prestación que se modifica cada cuatro meses: así, durante el primer período se percibe el 100% de la prestación adjudicada, de la cuota quinta a la octava el 85% y el 70% durante los últimos cuatro meses, más las asignaciones familiares correspondientes

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