Narcotráfico
Viernes 28 de Septiembre de 2018

"En los barrios hay muertos, armas y el dinero negro corre a raudales"

El arzobispo Eduardo Martín criticó con dureza a las autoridades, a quienes acusó de hacer muy poco contra el temible flagelo social

Santa Fe.- La balacera del domingo a la parroquia María Reina de Rosario ya recorre el mundo. Avvenire, un diario de inspiración católica que se edita en Italia, publicó una nota titulada "Disparos a la parroquia de Rosario que denuncia a los narcos" para dar cuenta de lo ocurrido en el barrio.
En ese sentido, la publicación destaca que "el sacerdote Juan Pablo Núñez se había pronunciado en contra del aumento del delito en el barrio". Y destaca la solidaridad del arzobispo rosarino Eduardo Martín. "En los barrios hay muertos, armas y el dinero negro corre a raudales", había asegurado el arzobispo de Rosario, en una misa que celebró en la parroquia. La máxima autoridad de la Iglesia en la ciudad criticó con dureza a las autoridades.
Núñez rechazó la custodia que le ofrecieron luego de las balaceras.
"Me ofrecieron custodia personal, ¿pero para qué? Yo soy cura. Tengo que circular por el barrio como cualquier vecino. Si le ponen custodia a cada vecino, hacemos igual. Pero el vecino no tiene custodia personal", dijo el sacerdote.
En declaraciones al programa Zysman 830 que se emite por radio rosarina La Ocho, Núñez se refirió a la misa que se realizó en su parroquia y que fue presidida por el arzobispo. Además de la concurrencia de varios curas, el acto litúrgico contó con la adhesión de más de 300 vecinos que desbordaron el edificio.
"Tengo una mirada esperanzadora como sacerdote y creo que esto va a cambiar", manifestó, y enseguida recordó que lo primero que mencionó a las autoridades de Seguridad fue la necesidad de tener más presencia de policías en el barrio.
"Esto era un descontrol, un desmadre, en cualquier momento le iban a pegar un tiro a un pibe o alguna madre. Nadie hacía nada. Ahora, a corto plazo el reclamo tuvo sus frutos", se lamentó el padre Núñez, y agregó: "Me cambiaron el barrio. En tres días, los vecinos salen a tomar mate, los chicos juegan a las bolitas en la calle. Ese es el sentido del barrio, el lugar en que puedas crecer bien, en paz. Salir a comprar algo y no tener que estar mirando para todos lados para ver si pasa una moto que te arrebate el bolso o lastime a un pibe que sale de la escuela".
"Ojalá que la presencia del Estado no esté solo a corto plazo en lo que se refiere a seguridad", agregó Núñez, cuya historia fue contada ayer por el diario católico Avvenire, que se publica en Italia y editó una nota titulada: "Disparos a la parroquia de Rosario que denuncia a los narcos".
"Las autoridades deben dar paz a la población y en los barrios hace mucho que no tenemos paz. En los barrios tenemos muertos a diario, armas y el dinero negro corre a raudales. Necesitamos que pongan el ojo en esta cuestión y no hagan algo superficial y se siga traficando y matando gente", señaló el arzobispo Martín. Fue en el marco de la homilía que pronunció en la parroquia de barrio Larrea, y mientras hablaba afuera dos móviles de Gendarmería custodiaban la llegada de los fieles.
La capilla es de hormigón y paredes de ladrillo visto que se levanta enfrente de la escuela Paulo VI (a la que también balearon) y en medio de un barrio de casas bajas y zanjas a cielo abierto.
"Este barrio cambió por completo hace dos días", admitió uno de los sacerdotes que participaron de la misa por la paz. "Estamos acá porque algo tenemos que hacer. Si no haces nada, en este barrio en cualquier momento te ponen un búnker en la puerta de tu casa", le dijo al diario La Capital un vecino con más de 50 años en el barrio mientras repasaba los cambios que hubo en la zona en los últimos tiempos. "Esto ya no es como antes. Ahora está muy peligroso", admitió el hombre a metros de donde se veían perfectamente los siete impactos de bala en la puerta de la parroquia. En el altar, otros siete impactos daban cuenta de lo que fue el atentado del domingo.
"Nosotros no trabajamos para salir en la televisión. La Iglesia trabaja por amor a Cristo, tiene que estar donde están los más postergados y necesitados. Y eso es lo que hacen los sacerdotes de la pastoral de Drogadependencia en los barrios populares, trabajando junto a los jóvenes que sufren la esclavitud de la droga", aseguró el arzobispo mientras esos curas lo escuchaban entre la muchedumbre.
Martín también pidió rezar por quienes atentaron contra la parroquia y la escuela. "Rogamos por ellos, para que se conviertan y encuentren a Cristo. El primero que se fue al cielo fue un ladrón, y no por ladrón, sino por pedir perdón", remarcó.
Luego llegó la crítica a las autoridades y cuando culminó la homilía hubo un cerrado aplauso de todos los presentes que se extendió unos cinco minutos. Después, uno a uno se acercaron a comulgar cantando una estrofa por demás gráfica. "No tenemos miedo", dijeron acompañados por los acordes de guitarras. Ya era de noche en barrio Larrea. Afuera, una decena de gendarmes custodiaba la salida.
El padre Núñez destacó una carta que le mandó Delfina, una pequeña alumna de la escuela Paulo VI: "Te quiero mucho, no estés triste y gracias por cuidarme", le escribió la nena. "Fue lo más lindo que recibí entre tantos saludos y apoyos tras lo sucedido. Ella es nuestro ángel de la guarda", aseguró.
La disputa por el territorio con los narcos es tan grande que los curas hasta tuvieron que cerrar un centro de día que funcionaba en el barrio Larrea. "Los chicos tenían miedo de venir. Los agarraban y los amenazaban admitió uno de los sacerdotes.


El Vaticano da la pelea política contra la crisis de confianza

El exnuncio del Vaticano que acusó a tres papas y sus consejeros de encubrir a un excardenal estadounidense desafió al Vaticano a decir lo que sabe sobre el escándalo y criticó al papa Francisco por negarse a responder directamente a las acusaciones. El arzobispo Carlo María Vigano escribió una nueva misiva un mes después de que su carta de 11 páginas conmocionó a la Iglesia católica.
En el texto, Vigano denunció a Francisco por montar una campaña de calumnias sutiles en contra del exnuncio, al referirse indirectamente a él como Satanás en homilías recientes.
Vigano pidió al Vaticano que comente sobre el caso y dijo que cuenta con toda la documentación necesaria para demostrar años de encubrimiento por parte del Vaticano a los supuestos abusos sexuales que cometió el excardenal Theodore McCarrick.
"¿Cómo es que alguien puede evitar concluir que la razón por la que no proporcionan documentación es porque saben que confirma mi testimonio?" escribió Vigano. "La renuencia del Papa a responder a mis acusaciones y su falta de acción a los llamados de los feligreses por encontrar a los culpables no coinciden con su llamado de transparencia y unidad".
Vigano conmocionó el papado de Francisco en agosto, cuando acusó al pontífice de rehabilitar a McCarrick de las sanciones impuestas por el papa Benedicto XVI. Acusó a más de dos decenas de funcionarios y exfuncionarios del Vaticano, así como a una serie de obispos estadounidenses y asesores papales, de ser parte del encubrimiento y pidió la renuncia de Francisco a causa del escándalo.
Francisco destituyó a McCarrick como cardenal en julio, después de que una investigación.

Comentarios