Encuentro de Mujeres
Lunes 15 de Octubre de 2018

En las calles de Trelew una multitud de mujeres reclamó por sus derechos

Renovaron el reclamo por la legalización del aborto con una marcha que cubrió tres kilómetros, una concentración inédita para el sur

Chubut.- El 33º Encuentro de Mujeres concluyó con una marcha en Trelew con una multitud de mujeres que viajaron desde todo el país para reclamar por sus derechos. La Patagonia rebelde es feminista. Y vibró con una multitud de 30 cuadras, de veredas anchas similares a una avenida, que transitó, con cantos y reivindicaciones, en un evento inédito en el lugar.
La sede austral fue el lugar más chico de todas las localidades en que se realizó el Encuentro (Resistencia, Rosario, Mar del Plata, San Juan, Salta, Mendoza, Tucumán, Bariloche, Posadas, Buenos Aires, entre otras) en tres décadas y cumplió con el desafío de ver caminar a más de 50.000 mujeres y trans en una localidad de 100.000 habitantes que recibió a una cantidad de visitantes equivalente al 50% de su población.
El Encuentro se extendió por la aridez patagónica, en donde el paisaje muestra horizonte, mar, playas y el comienzo de algunas mesetas, y repartió visitantes por Puerto Madryn, Playa Unión, Dolavon, 28 de Julio, Gainman y Rawson, entre esqueletos de los dinosaurios más grandes del mundo y el renacimiento de la violencia promovida por grupos conservadores y religiosos. En escuelas, salones de usos múltiples (SUM) y sindicatos se alojaron 29.500 mujeres. Además, se abrió un Facebook solidario para alojamientos compartidos o en casas de familias y toda la disponibilidad hotelera o turística tenía carteles de camas agotadas.
En el camino hay chicas que fueron estafadas o se les rompió el colectivo y se tuvieron que quedar en Buenos Aires. Pero, además, la Gendarmería revisó micros y hubo 30 unidades que no dejaron avanzar en Bahía Blanca. Además, hubo pedreadas contra escuelas en las que se alojaban integrantes del Encuentro de Mujeres.
Daiana Asquini, de Las Piqueteras, contó lo que vivieron en la escuela 744 el sábado al mediodía cuando varones adultos empezaron a tirar piedras: "Nos dijeron que nos iban a matar y que íbamos a morir. A la noche vinieron a amenazar. Llamamos a la Policía de Chubut y nos dijeron que no podían mandar un móvil para protegernos salvo que paguemos aparte el servicio".
En la Escuela 793 tiraron piedras, en un mecanismo para intentar intimidar a las visitantes y boicotear futuros encuentros.
"Nos tiraron piedras en la escuela cuando había algunas compañeras y rompieron el caño del agua", explica Julieta Greco, de la Agrupación Futura. Las piedras, en algunos casos, fueron arrojadas por niños y niñas. Pero no se trató de una travesura, sino de una manipulación hacia la infancia que podría provenir de sectores religiosos. Cuando una integrante del Encuentro se acercó a una niña para regalarle una carta que había traído ella se lo rechazó y le dijo: "No quiero este regalo porque yo amo a Dios y ustedes vienen a matar bebés".
La periodista Estefanía Pozzo analizó que la territorialidad de los sectores evangélicos antiderechos tiene una incidencia que solo compite con la incidencia federal, política y territorial del feminismo al que buscan tomar como enemigo. Por eso, el canto de la marcha surge como una victoria: "Qué momento, que momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro". Las intimidaciones no terminaron ahí. Durante la marcha se veía a hombres que filmaban el paso de las columnas.
Al final de la marcha, un grupo chico de manifestantes repudió a la Iglesia que estaba vallada y custodiada por uniformados con máscaras para tirar gases en el centro de Trelew. El rechazo a la complicidad de la Iglesia católica con la dictadura y la participación y encubrimiento a los curas abusadores se expresaron en cantos.
Se produjeron incidentes en la Municipalidad y la Iglesia. Hubo al menos 10 detenciones.
La marcha también circuló por barrios vulnerables y no se produjeron conflictos ni incidentes. Tampoco presencia policial. La mayoría de los vecinos salían con su celular a registrar un desfile de lucha, glitter, brillos y cantos que no suelen ver en sus calles y tampoco cubren ni reproducen los medios masivos de comunicación.
Una de las razones para que el Encuentro se realizara en la Patagonia fueron las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.
Los carteles que pedían justicia para ellos se vieron en la marcha en Trelew. Además, se cantó "olé, olé, que el Encuentro sea plurinacional", en consonancia con el reclamo de las mujeres de pueblos originarios que pidieron que la lucha feminista no sea racista y que derribe las fronteras.
En ese mismo sentido, uno de los cantos que sonó más fuerte en la marcha patagónica, en donde la criminalización al pueblo mapuche es uno de los ejes del reclamo, fue "Memoria ancestral, plurinacional". Además, la marcha recorrió Trelew, con el grito de "Mujer escucha, únete a la lucha". Y se criticó el avance de Jair Bolsonaro en las elecciones brasileñas al grito de "Ele nao".
Sin duda, la columna de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue una de las más numerosas. Y el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito, la gran consigna del feminismo en 2018, fue reafirmado por el Encuentro Nacional de Mujeres. "Es una derrota parlamentaria, pero la alianza con las chicas del Secundario es una victoria en sí misma. Las chicas tienen que saber que las derrotas, aunque no sean tan resonantes, no nos han detenido", contextualizó la pionera de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Martha Rosemberg.


El peso de las Sub 18, hijas de pioneras del foro de protesta

Uno de los factores determinantes del 33º Encuentro de Mujeres fue la participación activa de la revolución de las hijas con un protagonismo Sub 18 de una masividad inédita y con una gran cantidad de estudiantes secundarias de colegios porteños y de La Plata, ciudad sede del foro para 2019.
La columna de secundarias marchó delante de la Federación Universitaria de Buenos Aires y atrás de la Central de Trabajadores Argentinos, e implica un alto grado de organización de chicas que todavía, ni siquiera, tienen acceso al voto o a ser representantes políticas y que tienen que conseguir fondos para poder viajar, comer y alojarse.
Ya no son aleatorias, sino protagonistas de su propio movimiento en el que quieren discutir y tener voz en sus propias demandas etarias. Y lo dejaron bien claro al comandar sus propias consignas políticas y sociales.
Llevaron adelante 73 talleres en escuelas para tratar las estrategias para el aborto legal, la adolescencia, el activismo gordo, el trabajo sexual, las mujeres originarias, el fútbol y el acoso.
El reclamo por la separación de la Iglesia y el Estado se hizo sentir más fuerte que nunca con pañuelos naranjas que se sumaron al verde de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito y con cantos y pintadas contra la influencia de las iglesias en los derechos y deseos de las mujeres y cuerpos gestantes.
Más allá de la reacción de los fundamentalismos religiosos y la intimidación, la mayoría de los habitantes sentía que les habían vendido una película de terror falsa. En los medios de comunicación les dijeron que venía una horda de mujeres, que compraran provisiones, agua y cargaran nafta como si pudiera invadirlas un grupo de alienados.

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