Miradas
Domingo 20 de Mayo de 2018

El frío que nos duele a todos

En la edición de UNO del jueves, la periodista Vanesa Erbes escribió de manera brillante sobre una problemática que aparece con los primeros fríos del año. La nota hacía referencia a las personas que en situación de calle tienen que soportar las bajas temperaturas al no tener un techo donde resguardarse. La Plaza 1° de Mayo de Paraná fue una de los escenarios donde se pudo constatar lo que sucede con las personas que sufren la situación antes mencionada. Pero la muestra seguro es más grande si nos dedicamos a buscar en otros rincones de la provincia y de nuestro país. Lo triste es que cuando los termómetros aprietan, la agenda nos marca estos problemas.

Pero más tristes son aún las pocas soluciones que los encargados de darlas nos brindan. Nada, absolutamente nada cambió con el correr de los años. Y la situación parece agravarse aún más en un país que aprieta a sus trabajadores, como el frío lo hace con quienes le brindan batalla desde abajo de un pedazo de cartón o (los más afortunados) desde una frazada. La respuesta inmediata no viene desde ningún ente gubernamental, sino desde la solidaridad de las personas que no tienen la responsabilidad de brindar ayuda. Desde un plato caliente de comida, un abrigo o una percha solidaria instalada en la Peatonal San Martín, son aportados por el ciudadano común. Todo sirve. Por más mínimo que sea el aporte, será bienvenido para poder hacerle frente al frío.


Las ONG también aportan su granito de arena. Se acercan, entregan un plato caliente y prestan su oreja para escuchar las penas ajenas. Y el panorama no parece mejorar. Al contrario. Ante este escenario, la pregunta aparece por peso propio: ¿y el Estado? En honor a la verdad, no tengo noticias si hace algo al respecto. Quizás estoy equivocado y están haciendo un esfuerzo sobrehumano para aportar soluciones. Mis ojos no lo ven. Tampoco veo la inauguración de algún albergue que pueda brindar contención a las personas en situación de calle. En la capital provincial, escasean los lugares que puedan otorgar un poco de calor y algo de comer. No es tan difícil realizar un censo que brinde información sobre las personas que necesitan algún tipo de ayuda al pasar sus horas en la calle. Y a partir de eso actuar. Con los números en la mano, por más que parezca algo duro, será más sencillo encarar el problema. Siempre y cuando no aparezcan los "vivos" de siempre que buscarán sacar provecho de una situación límite. Está claro que no sería la primera vez.


"En la Catedral no te dejan entrar porque estamos en situación de calle", contó Ricardo, uno de los entrevistados por Vanesa Erbes. Y al analizar la frase no siento sorpresa alguna. La Iglesia, preocupada por otros menesteres que tienen a sus integrantes sentados en el banquillo de los acusados, no puede dar una solución. Sería mucho pedir. Aunque a lo largo de nuestra historia tampoco dio muestras de poder involucrarse en temas importantes, haciendo la vista gorda en más de una ocasión. "Estamos a la intemperie. Yo tengo una frazada nomás, pero hay chicos que no tienen nada para taparse. Alguien del Municipio me dijo que lo iban a abrir al refugio, pero no pasa nada todavía. Así que se te hace jodido acá", continuó Ricardo. Bueno sería que la Municipalidad sea noticia por cuestiones razonables y no por tener a la Policía Federal allanando sus oficinas.


Sigue siendo triste, realmente penoso que los primeros fríos nos recuerden la cantidad de gente que sufre en una plaza. Y todavía falta. Hay muchas noches que serán interminables para ellos. Esta situación nos debería doler a todos. Pero claro, estamos tan enfrascados en nuestra realidad que nos cuesta levantar la mirada y ver que en los bancos de la plaza hay personas que duermen con las extremidades entumecidas por el frío. Como nuestros gobernantes, muchos miramos para otro lado. Esperamos que la situación sea resuelta por el Estado. Pero es en vano. Por ahora, la única ayuda que pueden tener las personas en situación de calle para darle pelea a las bajas temperaturas es la ayuda del ciudadano común. De los que brindan solidaridad. Y espero que nunca dejen de hacerlo.

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