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Elecciones 2019

"Dos posibles escenarios favorecen al Frente de Todos y uno a Cambiemos"

Prevé más de 80 puntos entre las dos fuerzas mayoritarias para las PASO y en octubre un ganador con 45 puntos marcará la diferencia

Lunes 05 de Agosto de 2019

En un contexto de alta polarización, Federico Aurelio prevé más de 80 puntos entre las dos fuerzas mayoritarias para las PASO, Juntos por el Cambio y Frente de Todos. “Y en octubre próximo es muy probable que surja el ganador con 45 puntos o más”, asevera a propósito de los corrimientos naturales hacia las dos fuerzas en disputa (de agosto a octubre) y por el cálculo de porcentajes por votos válidos positivos (sin contabilizar los blancos) que prevé la Constitución nacional para las generales. Un resultado hipotético de 43,5% a 38,5% en las PASO puede convertirse en un 45% a 40% en las generales, sólo por el modo de cálculo de los porcentajes.    

En sus oficinas del barrio porteño de Retiro, Aurelio también dejó a La Capital definiciones de perfil económico: “La cotización del dólar será una espada de Damocles para Cambiemos”.

—Muchos medios buscan instalar la idea de que la campaña del Frente de Todos es floja y que, en contrario, el macrismo cuenta con un arsenal comunicacional extendido, poderoso e infalible. ¿Eso es cierto o se trata de una visión interesada?

—Hay un mito instalado sobre que la campaña de F-F es mala y que Juntos por el Cambio es infalible. Eso viene por el arrastre que trae el macrismo de las elecciones anteriores. Sin embargo, entendemos que lo del peronismo no es tan malo, ni lo del macrismo es tan bueno. Desde ya, Cambiemos maneja los tres estados principales de la Argentina, la Nación, provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, y su despliegue propagandístico es muy superior al peronismo. El primer gran mito es la propia campaña electoral, porque la decisión electoral del 50% de los argentinos está tomada desde hace un año o más. Y contiene a los dos núcleos duros del macrismo y kirchnerismo, el 25% cada uno. Otro 20% lo decidió en el último año, un segmento más favorable al Frente de Todos, por la mala situación, sobre todo económica. Después tenés otro 10%, que también ya lo decidió en los últimos tres meses, que viene de la mano de la relativa estabilidad del dólar, y que es más favorable a Cambiemos. Afuera de ese 80% largo te queda un 15% donde la campaña podría incidir para modificar (o no) dos o tres puntos que cambien el impacto de las primarias. Ni siquiera para modificar el ganador, sino para acercar o alejar la brecha actualmente existente entre ambas fórmulas.

 —¿El impacto de las PASO debe entenderse por cómo quedarán parados los frentes para octubre?

 —Claro, es fundamental. Si la diferencia actual de unos cinco puntos promedio a favor del peronismo (aunque con una leve tendencia a decrecer unas décimas en la última semana), se extiende, por caso, a ocho puntos, se instalaría la idea de un resultado irremontable. En contrario, si los cinco puntos se reducen a dos, ahí crecería la percepción de fortaleza del oficialismo y que podría remontar en octubre. Son los tres escenarios posibles: dos favorecen al Frente de Todos y uno a Cambiemos. El oficialismo, por lo demás, tiene la espada de Damocles sobre su cabeza, que es mantener la cotización del dólar. No tiene margen para aguantar ni siquiera que el dólar suba 2 o 3 pesos.

 —¿Y por qué se da por hecho que el oficialismo tendrá en octubre la posibilidad de una mejora relativa si la diferencia del próximo domingo es de pocos puntos? ¿Por qué no podría profundizarse una tendencia favorable al ganador?

 —Esa presunción surge porque Cambiemos contará con mayor capacidad de fuego para los próximos 75 días de campaña hasta octubre. También por la experiencia de 2017, donde Cambiemos subió casi cinco puntos de las primarias a la general. A su vez, si con el malhumor y la inestabilidad que domina en la Argentina el macrismo consigue perder por poco, tal vez un pequeño segmento decisivo puede interpretar: “Al final no estamos tan mal, tal vez tengamos que darle a esta gente otra chance, y a lo mejor se la doy yo también”.

 —Cuando Cristina Kirchner anunció a Alberto Fernández se produjo un estrépito, Cambiemos quedó golpeado. ¿La relativa recuperación posterior podría interpretarse como un proceso esperable, natural?

 —La recuperación de Cambiemos se iba a producir de todos modos, con Alberto candidato o con Cristina candidata. La designación de Alberto tuvo el desafío de fidelizar el voto de CFK, y lo consiguió. Luego tenía el desafío de ampliar el espacio hacia el peronismo más lejano al kirchnerismo, y lo consiguió. En simultáneo, implosiona el tercer espacio y queda Roberto Lavagna con menos de 10 puntos, cuando en abril ese espacio estaba en 20. Entonces, crece Macri y también crece Alberto. La designación de Alberto tenía riesgos, pero superó los tres desafíos principales: mantener los votos de CFK, ampliar al peronismo no K y crecer en la polarización ascendente.

 —¿Les recomendaría a Alberto, Macri y María Eugenia Vidal exponerse sin red en los medios o les resultaría más conveniente resguardarse?

 —Macri hace comunicación institucional y Vidal va más a los medios, y le dio resultado porque consiguió achicar las diferencias con Axel Kicillof. Con la metodología de cada uno, es muy importante la presencia en los medios. En el caso de Alberto, fue mejorando su discurso y sus intervenciones en los medios. Tiene una gran trayectoria política, fue jefe de campañas, pero nunca candidato. Y lo está haciendo muy bien. Lo mejor que puede hacer es recoger el malhumor de los argentinos y proponer una salida hacia el futuro, antes que discutir cuestiones del pasado. Debe reconocer que hubo problemas y diferenciarse de Daniel Scioli en 2015, cuando no hubo un reconocimiento sobre los problemas de ese año, como la inflación y la inseguridad.

—¿Dónde ubica los atractivos electorales de Cambiemos, que lo estarían colocando como una fuerza muy competitiva?

—Vemos dos ejes: el combate a la corrupción y el decir a los argentinos “la verdad”, que en espejo son las dos debilidades principales del kirchnerismo. Cuando la crisis arrecia, el macrismo consiguió, en parte, inscribirla en una presunta decadencia nacional que lleva muchas décadas. Los argentinos conocen bien al kirchnerismo y también al macrismo, sus insuficiencias. Sin embargo, se termina por conformar una primaria en la que la polarización estará, incluso, por encima del 80% de los votos.

—Si la polarización en las PASO supera el 80%, matemáticamente escalaría al 85%, o más, en octubre. ¿Es cantado que alguien llegará al 45% en las generales?

—Es altamente probable que surja un ganador en octubre. Hay que pensar que, de agosto a octubre, se desagregan los votos en blanco (para el cálculo de los porcentajes), algunas listas no pasan las primarias y luego esos sufragios se redistribuyen. También que las terceras fuerzas (Consenso Federal, el FIT y José Luis Espert, entre otras) no necesariamente se diluyen de manera dramática de agosto a octubre. Ocurrió con Sergio Massa, en 2015, y Florencio Randazzo, en 2017. Una parte de los argentinos no se suma al voto polarizado.

—¿Aunque también hay un voto a ganador que se mete en la polarización?

—Desde ya, una mejora del ganador resulta esperable. Por eso, el Frente de Todos, que tiene posibilidades de superar los 40 puntos el domingo, proyectando los votos en blanco y con una pequeña mejora, tranquilamente puede llegar a 45 puntos en octubre. Tampoco se puede descartar, en el caso de una polarización muy marcada y con una diferencia en las PASO acortada (por ejemplo, a dos puntos), que Cambiemos pueda dar vuelta la elección y terminar en octubre en un 46 a 44. Todo depende del impacto político de las PASO.

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