Salud
Domingo 12 de Mayo de 2019

Advierten que el agua tiene muy mala calidad en la Región Centro

Investigadores de seis universidades nacionales ponen bajo la lupa la presencia de altísimos niveles de arsénico y nitrato

"El agua de la región está mal, muy mal". La afirmación es contundente, habla de los altísimos niveles de arsénico y nitratos que contiene el elemento básico que consumen los 8,4 millones de habitantes de la Región Centro, que incluye las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba; y corre por cuenta de Alejandro Oliva, médico e investigador y responsable del Programa de Medio Ambiente y Salud del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
El programa, que este año puso en marcha un espacio de investigación conjunta con otras seis Universidades nacionales del centro del país, se propone poner bajo la lupa no sólo la calidad del agua de red de las tres provincias, sino también la del aire y el impacto que esto tiene en las poblaciones a través de las tasas de cáncer en la zona en los últimos 30 años. En síntesis, pone una vez más en la mira el modelo agrícola y ganadero aplicado en estas tres jurisdicciones.
La red reúne a las universidades de Rosario, el Litoral, Córdoba, Río Cuarto, Villa María y Entre Ríos. El proyecto se extenderá hasta el 2021 sobre una de las zonas más ricas del país y que concentra el 20 por ciento de la población, fundamentalmente en áreas rurales con menos de 5 mil habitantes.
Los estudios previos en localidades santafesinas -como Murphy- que realizó el Programa de Salud y Medio Ambiente de la UNR son el un punto a partir del cual se comenzará a trabajar sobre las tres provincias, y lo que le permite al docente e investigador afirmar que la calidad del agua que las poblaciones consumen en muchas localidades no responde a los parámetros de pureza exigidos, y el aire presenta altos niveles de polución.

Impura
A la hora de explicar las impurezas del agua de red que consumen las poblaciones, Oliva no descarta la asociación que esto pueda tener con el modelo de explotación agropecuaria.
Si bien no se encontraron agroquímicos en el agua, sí se detectaron "altos niveles de nitratos. Sabemos que hay fertilizantes que utilizan mucho nitrógeno, del mismo modo que la orina de los animales de feedlot, que desciende a las napas subterráneas", puntualizó Oliva.
En cambio, en el caso del arsénico, que es una presencia en toda la región pampeana y que afecta a todas las poblaciones —con excepción de las que toman agua del río Paraná—, "está en el acuífero y allí la única solución es hacer plantas de ósmosis inversa que la purifiquen".
Mientras que el nivel de arsénico permitido en el país es de 50 —cuando aseguran que hay bibliografía que indica que el agua segura no debe superar los 10—, los indicadores encontrados en la provincia superan ampliamente ese número, "llegando en algunas muestras a 80, 100 e incluso 150".
Esa contaminación no es gratuita para las poblaciones, ya que Oliva deja en claro que "por encima de niveles de 25 de nitratos, la bibliografía indica que hay asociaciones a enfermedades como el cáncer". Y tomando la región, indica que la información preliminar que se tiene del límite entre Santa Fe y Córdoba "ya muestra tasas de cáncer mucho más altas que en el resto de las poblaciones de esas dos provincias. Es el sector donde los niveles de contaminación del agua son más altos y el de mayor explotación agrícola y ganadera", remarcó.

Un modelo de observatorios

Durante los últimos cuatro años y a través del trabajo realizado en la comuna de Murphy, el Programa de Salud y Medio Ambiente de la UNR desarrolló un "modelo de observatorio de salud y medio ambiente", el primero en el país, que permite medir los niveles de contaminación del agua y el aire, y evaluar los registros de enfermedades como el cáncer, todo en relación a los posibles focos de contaminación. "La idea fue establecer un modelo que pueda adaptarse a las necesidades y problemáticas de cada comunidad, y que desde la Universidad se brinde como servicio, se les enseñe a manejar a las autoridades, y que sean las comunas las que después los administren", explicó Alejandro Oliva.

Miradas que buscan cambios

Cómo las poblaciones se miran a sí mismas y los conflictos de intereses que estallan en ellas, porque lo que hay en juego muchas veces en apenas unas pocas cuadras son fuertes intereses económicos. Esa es la mirada que el investigador de la UNR, Claudio Staffolani, abordará en el proyecto. "Mirarse es la única forma que hay de poder modificar prácticas que pueden estar enfermando, desde prácticas agropecuarias más saludables hasta prácticas hacia adentro de los hogares" dijo.
Sin embargo, esas modificaciones de las conductas no siempre son tan fáciles y muchas otras están cruzadas por los fuertes intereses que aparecen, y que Staffolani considera son en algunos casos "encrucijadas trágicas".
"Hablamos de poblaciones chicas —abunda—, donde se generan fuertes grietas entre el que vende y el que compra la fuerza de trabajo para sostener el modelo, y donde además viven todos en pocas manzanas. Muchas veces es muy difícil lograr que lleguen a un acuerdo para accionar y transformar una realidad, porque en el medio están los intereses económicos", destacó.

Detectan un crecimiento de las tasas de cáncer
"En las poblaciones mayores de 60 años de Santa Fe las tasas de cáncer van creciendo, mientras que los indicadores nacionales descienden", señala médico e investigador y responsable del Programa de Medio Ambiente y Salud del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Alejandro Oliva.
El profesional detalla que se trata específicamente de algunos tipos de cáncer, como "los digestivos, los hormonodependientes y los inmunohemáticos".
La relación en cuanto a superficies sembradas es otro de los ejes del proyecto, ya que en algunos años los investigadores del equipo liderado por Néstor Di Leo y Sergio Montico, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, ya encontraron vinculaciones entre ese punto y los indicadores de salud.
"Reconstruir toda esta historia en la zona es lo que permite llevar adelante medidas de prevención y políticas sanitarias de cara al futuro", considera Oliva y apunta que parte de los estudios, como los de análisis del agua, aire y de los indicadores de salud, están financiados justamente por el Instituto Nacional del Cáncer.
Sin embargo, no serán solos los humanos. Florencia David, de la Facultad de Veterinarias de la UNR, indicó que "hay que determinar cómo la fauna silvestre viene siendo impactada por la contaminación del agua, el aire y el suelo, cómo pierden fuentes de alimento con el avance de los monocultivos y sus lugares de refugio. Es una cadena que lleva a la pérdida no sólo de los ejemplares, sino también de la biodiversidad de la región, y eso significa una pérdida a nivel genético que debilita a las poblaciones silvestres", remarcó.

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