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A 50 años del Cordobazo: la histórica rebelión que anticipó el fin de una dictadura

Unió a gremialistas y estudiantes. ¿Fue una protesta sindical? ¿Un levantamiento popular contra las medidas económicas? Cómo leer uno de los hitos del país.

Miércoles 29 de Mayo de 2019

A las 8 de la mañana del viernes 30 de mayo de 1969, las patrullas de la Cuarta Brigada Aerotransportada del Ejército recorrían todos los barrios cordobeses y aún se escuchaban disparos aislados. Pero reportaban que "ahora la situación está bajo control". Todavía los neumáticos, las ramas arrancadas de los árboles, las chapas y cuanto elemento sirviera como barricada cubrían las calles. Conmoción, desolación, el aire de la muerte. Las cárceles se habían poblado con 300 detenidos, uno de ellos Agustín Tosco, a quien un Consejo de Guerra sentenciaría a ocho años y tres meses de prisión.

La cifra de muertos llegaba a cuatro (otras fuentes dan más), los hospitales atendieron a centenares de heridos y lesionados. La portada de La Razón-5a. de esa misma tarde, totalmente dedicada al Cordobazo, titulaba: "El Ejército restableció el orden en Córdoba, tras una jornada de angustia". Y los subtítulos ("Ante un cuadro desolador / Sin precedentes en el país) se complementaban con un amplio despliegue gráfico.

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Manifestaciones en mayo de 1969 en Córdoba. Fotos históricas del libro Noticias de un siglo del diario La Razón 1905-2005
Manifestaciones en mayo de 1969 en Córdoba. Fotos históricas del libro Noticias de un siglo del diario La Razón 1905-2005

Medio siglo después, el estallido del 29 de mayo de 1969 en Córdoba –una de las mayores rebeliones populares en la historia argentina- permanece como un hito, en parte incomprendido y al que historiadores y analistas políticos de las más diversas tendencias no pudieron sellar con un significado definitivo.
Horacio Tarcus, uno de los más rigurosos historiadores de la izquierda, lo planteó para un aniversario anterior –los 30 años- en estas mismas páginas: "¿Qué fue el Cordobazo? Para algunos, protesta obrera. Para otros, rebelión popular. Parar otros, incluso, intento de insurrección. ¿Predominaron las motivaciones económicas-corporativas, las políticas o las ideológicas? ¿Fue su motor la lucha económica-sindical o la lucha política antidictatorial? ¿Fue una acción espontánea o planificada?"..
Aunque muchos de los interrogantes aún subsisten, hay aproximaciones valiosas para su comprensión. La primera, es el contexto. Están quiénes vinculan aquella rebelión popular, donde confluyeron los sectores sindicales combativos con los estudiantes, a lo que era una tendencia mundial, simbolizada un año antes en el Mayo francés. También, a lo que sucedía en América Latina, uno de los escenarios de la Guerra Fría: ante una Cuba aislada y única estación del sovietismo por este continente, del otro lado había una sucesión de dictaduras, hasta extremos sanguinarios y corruptos como Somoza en Nicaragua.

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El 29 de mayo de 1969 se desencadenaba el Cordobazo, la mayor insurrección urbana que se produjo en la capital cordobesa en contra de las políticas antipopulares del gobierno golpista de Juan Carlos Onganía; este hecho marcó el principio del fin del
El 29 de mayo de 1969 se desencadenaba el Cordobazo, la mayor insurrección urbana que se produjo en la capital cordobesa en contra de las políticas antipopulares del gobierno golpista de Juan Carlos Onganía; este hecho marcó el principio del fin del "Onganiato". Foto: Archivo Télam


El Che Guevara había sido detenido y muerto un año antes en la selva boliviana, pero algunos imaginaban que su ejemplo (¿foquista?) podía trasladarse a otros países.

Concretamente en la Argentina, una nueva dictadura se había instalado en el 66, con una prédica liberal en lo económico y represiva en lo interno: disolución del Congreso y los partidos políticos, censura, persecución a intelectuales, artistas y universitarios, cuyo exponente notorio fue la Noche de los Bastones Largos en la UBA.

El sindicalismo, y mucho más desde los tiempos peronistas, era un factor de poder en la Argentina pero su planteo ante la dictadura de Juan Carlos Onganía asomaba dual: había sectores "dialoguistas" o "complacientes" –inclusive compartieron la ceremonia de asunción- pero otros que se colocaron a la cabeza de la oposición. Y eso condujo a la fractura de la CGT nacional (una de tantas).

Ambos sectores tenían abrumadora hegemonía peronista, pero la llamada "CGT de los argentinos", encabezada por el gráfico Raimundo Ongaro, era opositora al gobierno.

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El Cordobazo fue el corolario de una serie de huelgas y protestas que comenzaron a principios de mayo de 1969 en Córdoba, polo industrial del interior del país. (Archivo Clarín)
El Cordobazo fue el corolario de una serie de huelgas y protestas que comenzaron a principios de mayo de 1969 en Córdoba, polo industrial del interior del país. (Archivo Clarín)

También hay que mencionar el sacudón interno de la Iglesia. "La más tradicional de las instituciones desde el siglo XV en nuestra región, la Iglesia Católica, era conmovida por una insurgencia interior cuestionando el orden eclesial y social. Doscientos cincuenta sacerdotes se reunieron en Córdoba en los primeros días de mayo de 1969 para predicar el Evangelio y la justicia social, y acompañar las protestas", escribió Francisco Delich.

Los focos de enfrentamiento con la dictadura –en principio, con sus fuerzas policiales- se sucedieron durante 1969 con saldo trágico en varias ciudades: 15 de mayo en Corrientes, cuando matan al estudiante Juan José Cabral. Días después en Rosario, con la muerte de otro estudiante, Adolfo Roque Bello y la declaración de "Zona de Emergencia Militar". Córdoba ya tenía un mártir –otro estudiante, Santiago Pampillón- desde septiembre del 66, en los primeros choques con la dictadura.

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A 50 años del Cordobazo.
A 50 años del Cordobazo.

El 26 de mayo de 1969, en Córdoba, el barrio Clínicas fue tomado durante varias horas por los estudiantes y el clima era de efervescencia, sobre todo en las asambleas obreras. La revista Panorama publica en esos momentos unas líneas que resultarían premonitorias: "Los estudiantes muertos en las últimas revueltas universitarias revelan síntomas que no pueden descuidarse en la Argentina. El inconformismo en la universidad aglutina el clima de desasosiego general. Para algunos observadores, puede derivar en un mayo a la francesa, menos espectacular aunque más trágico".

Distintos sectores sindicales de Córdoba, y sin atender a sus referencias nacionales, convocaron para un paro activo por 36 horas, para el jueves 29 de mayo desde la mañana. Se recuerda como sus impulsores a tres gremialistas de distintas tendencias pero cuyos nombres, con el tiempo, alcanzarían categorías históricas: Agustín Tosco, de Luz y Fuerza (un marxista sin filiación partidaria), Atilio López, del sindicato del transporte (peronista combativo que luego llegaría a a vicegobernación, depuesto por un golpe y asesinado por la tripe A lopezrreguista) y Elpidio Torres, del más fuerte sindicato de mecánicos, un peronista ortodoxo.

El sindicalismo cordobés asumía un enfrentamiento directo con la política económica del Gobierno, ejecutada por un ultraliberal como Adalbert Krieger Vasena. Y en el caso específico de Córdoba, con el gobernador Carlos Caballero, quien había lanzado algunas propuestas "corporativistas".

Uno de los puntos conflictivos era el intento de eliminar la ley 3.546, de 1932, que establecía el sábado inglés (se trabajaba cuatro horas, se cobraba jornada completa). Pero el trasfondo era mucho mayor, una señal directa sobre la dictadura. Escribió Delich: "Se cuestionaba al Estado por el autoritarismo, por su ineficacia, por su carácter oligárquico. Se cuestionaba a la sociedad de consumo en nombre de la solidaridad ausente, a la sociedad industrial en nombre de la humanidad agredida por la racionalidad tecnológica aplicada al trabajo. Se cuestionaba al mercado y a su implacable lógica del costo-beneficio".

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50 años del Cordobazo: la tapa de diario Clarín del 30 de mayo de 1969
50 años del Cordobazo: la tapa de diario Clarín del 30 de mayo de 1969


Los enfrentamientos
La columna principal de la movilización partió a las 11 desde la planta Santa Isabel, de la IKA-Renault hacia la avenida Vélez Sárfield. Se sumaron los estudiantes al paso por la Ciudad Universitaria y quince minutos después comenzaron los enfrentamientos con la Policía, antes de llegar al Centro.

El gobernador pidió la intervención del Tercer Cuerpo de Ejército, pero en ese momento el general Eleodoro Sánchez Lahoz prefirió esperar. Al mediodía, el centro estaba tomado por los manifestantes, se armaban las barricadas, también en los barrios vecinos. Los enfrentamientos se sucedían tanto en los talleres de Alta Córdoba como en las fábricas de Ferreyra. Y sobre las 13, en medio de la balacera, murió Domingo Mena, obrero del SMAT.

De allí en más, la violencia fue incontrolable. Cuando el Tercer Cuerpo difundió un comunicado ("La ciudad queda bajo la Jurisdicción Militar"), el avance de sus tropas era frenado por francotiradores. Se provocaban incendios y se sembraba el piso con municiones para que rodaran los caballos de la policía montada. O se provocaba la dispersión de sus perros.

Solamente hubo una tregua en los momentos de algunos discursos –uno de ellos del propio gobernador- pero al nacer la tarde, los síntomas de destrucción eran absolutos. Se habían quemado oficinas, concesionarias y confiterías, las sedes de Xerox y Citroën, el Casino de Oficiales. Y se difundían las primeras nóminas de muertos. Sánchez Lahoz contó alguna vez: "Me pareció ser el jefe de una columna inglesa durante las Invasiones, la gente nos tiraba de todo desde los balcones". Recién a las 19, con un apagón total y el toque de queda, las tropas aerotransportadas controlaron el Centro. El operativo fue dirigido por el general Jorge Carcagno quien, años más tarde, sería nombrado comandante en jefe del Ejército al volver la democracia y asumir Cámpora. Pero aquel 29 de mayo de 1969, Córdoba había estallado, y el país estaba conmocionado por las imágenes.

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¿Por qué Córdoba?
¿Por qué Córdoba, uno de los centros urbanos más pujantes del país fue el eje de la rebelión?. Resultó tema de estudio para sociólogos. "Córdoba estaba en proceso de industrialización, pero también en una nueva fase de la urbanización que dejaba atrás definitivamente la aldea doctoral y de servicios. La protesta tuvo un eco inesperado porque una clase media emergente demandaba un lugar en la sociedad, un espacio para la movilidad social y para la representación democrática", escribió Delich.

Tosco, en una entrevista, meses antes de morir, estimó que 50 mil personas participaron en las protestas y definió que "el Cordobazo fue una rebelión obrera y popular. Alguna gente nos preguntó por qué no tomamos la Casa de Gobierno. Es sencillo: porque no estaba planteado eso. La dictadura tenía un peso grande y lo que queríamos demostrar nosotros era la capacidad de lucha, para todo el país, demostrar la resistencia obrera. En verdad, el Cordobazo fue el comienzo del fin de la dictadura".

¿Qué hizo posible la adhesión masiva de la gente?. Escribe la socióloga Liliana De Riz: "Múltiples descontentos nacidos de la frustración política, la ausencia de libertad intelectual, el deterioro de la situación económica por la política centralista del gobierno y la gestión autoritaria del gobernador Caballero, conjugaron la acción de estudiantes universitarios, sectores sindicalistas peronistas decepcionados con Onganía y partidarios del radicalismo desplazado del gobierno en 1966, que en Córdoba tenían una amplia base de apoyo popular".


La autocracia de Onganía quedó aturdida políticamente. Desde Nueva York, el embajador argentino Eduardo Roca manifestó que "fue un verdadero complot subversivo de índole comunista en una ciudad provincial". Una de las primeras explicaciones del gobernador Caballero, en un documento revelado mucho después, señala: "El movimiento ha sido fundamentalmente de carácter ideológico, más que provocado por una situación social, aunque esta es evidente, actúa como detonante. Han participado los gremios mejor pagados, pero también los más politizados. Es evidente que contaron con el apoyo masivo de los obreros más capaces, en una lucha abierta contra el sistema". Caballero, un hombre de tendencias nacionalistas, le apuntaba tanto al "marxismo" como, internamente, a los "liberales" (enfrentamiento típico de la época).

Sin embargo, no fue gratuito para ellos. Caballero tuvo que dejar la gobernación, lo mismo los ministros más afectados: Krieger Vasena y Guillermo Borda (Interior). La presidencia de Onganía quedó sentenciada. Meses más tarde, los propios militares lo desalojaron y terminaron con sus veleidades monárquicas, su proclamada ambición de gobernar "por veinte años". Vendrían otros "azos" (el Viborazo, el Cordobazo II), pero la violencia y la represión de los 70 sería distinta, aún peor. No se sabe en qué quedaron las ilusiones de los protagonistas de aquella rebelión pero, seguramente, nunca en lo que derivó en la Argentina de los 70.


Fuente: LV / Clarín

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