Viernes 28 de Mayo de 2021
El 17 de abril Pablo Hofstetter cumplió uno de sus grandes anhelos. Esa noche, el mediocampista surgido del semillero de Patronato firmó planillas por primera vez en un encuentro de Primera División. El Gringo, como lo llaman sus compañeros de las formativas, formó parte del banco de suplentes del elenco que visitó a Newell´s de Rosario en el Coloso Marcelo Bielsa por la décima fecha de la Copa de la Liga Profesional 2021.
Hofstetter fue uno de los tantos pibes que la pandemia de covid-19 alejó durante un tiempo prolongado de los campos de juego. En 2020 apenas disputó un encuentro oficial en el campeonato de cuarta división. Como sucedió con todos los gurises las restricciones por el escenario sanitario provocó un cambio en la preparación. Trabajó en forma aislada en su ciudad natal. Guiado por un preparador físico enfocó toda su energía en el regreso a los entrenamientos con sus compañeros. La citación del cuerpo técnico Rojinegro llegó recién a inicios del 2021.
“Un año sin jugar fue una locura. Fue difícil porque estoy en un año decisivo para la carrera. Al momento del parate nos quedaba un año y medio para determinar si firmábamos contrato o quedaba libre. Primero nos decían que regresábamos a los dos meses, luego a los tres meses y así pasó todo el año. Seguí entrenando en Crespo con un profe, pero no era lo mismo. Al saber que no había partidos el finde no era lo mismo. Era meterle igual porque no quedaba otra”, remarcó Hofstetter, en diálogo con Ovación.
El mediocampista que nació el 13 de marzo de 2000 comenzó la presente temporada trabajando con el plantel de cuarta división. “Era el único de mi categoría que estaba en esa división ya que el resto de los chicos entrenaba con reserva”, señaló. “Entrené casi un mes y después me promocionaron a reserva. Me hice el hisopado, el lunes siguiente me integré al plantel y el viernes jugamos frente a Talleres en Córdoba. Se dio todo muy rápido porque fueron un par de entrenamientos y al banco de suplentes. Y en la tercera fecha jugué como titular. A partir de ahí me mantuve en el equipo”, relató.
En reserva encontró el protagonismo que estaba buscando. El Gringo se adaptó rápidamente al nivel de esta división. Disputó 11 de los 13 encuentros, 10 de ellos formando parte de la alineación inicial. Además lució la cinta de capitán. En ese periodo observó el espejo retrovisor. Rememoró su camino y el esfuerzo que realizó para ubicarse a un escalón del profesionalismo.
“Mi carrera se basó en pelearla”, resaltó el crespense. “Cuando paramos por las restricciones pensé que era un obstáculo más que se presentó en el camino. Ahí me planteé volver mejor de lo que estaba porque quedaba menos tiempo para la definición del contrato. Había perdido un año entero, que es un montonazo. Tenía que volver con todo y apostar hasta lo último. Estoy en Patronato desde hace 8 años y siempre fue duro. No sabíamos cuando volvíamos, si íbamos a volver. En el momento del parate quedé en el plantel de cuarta división cuando casi todos mis compañeros ya estaban en reserva. Tenía que estar fuerte de cabeza porque quedé solo. Observaba que mis compañeros estaban en reserva y yo estaba muy abajo. De todos modos nunca pensé en abandonar”, aseveró.
En cuestión de meses Pablo pasó, de ser uno de los gurises de la categoría 2000 qué quedaron relegados a recibir el llamado de Iván Delfino para formar parte de la delegación en un juego por la Liga Profesional. “Tanto esfuerzo dio su recompensa”, indicó, con orgullo. “Igual falta mucho, pero fue un paso importante que di. Fue como un premio por todo lo que vengo peleando”, amplió.
Un brote de covid-19 más la ausencia de Franco Leys, suspendido por haber llegado al límite de amonestaciones, abrió esa posibilidad. Delfino observó hacia el semillero y apostó por el pibe que se había afianzado en la zona central del mediocampo Santo en el campeonato de reserva. “No esperaba la citación”, confesó el Gringo. “Había entrenado por la mañana en reserva. A la tarde fuimos a los hisopados. De casualidad llevé los botines porque no lo tenía pensado. Saltaron un par de positivos y me llamaron para entrenar con Primera. A la noche estaba esperando que me comuniquen si jugaba al otro día con reserva. Cuando al otro día entrené nuevamente con la Primera dije “se tiene que dar”. Por suerte me citaron”, agradeció.
Hofstetter se ilusionó con el estreno en la elite. “Sentí que era el día para debutar, pero no se dio ”, lamentó. Asimismo experimentó una sensación que lo marcó. “Lo disfruté mucho. Tenía miedo que me pelen. Zafé como loco del bautismo. Era mi único miedo”, confesó, entre risas.
“Fue un paso hacia adelante en mi carrera. Hoy me siento preparado para cuando me toque jugar. Por eso estoy muy tranquilo desde lo mental”, aseguró Pablo, que en sus últimos días de vacaciones se entusiasma con recibir el llamado de Delfino para iniciar la pretemporada. .
“Veremos que sucede cuando den la lista de los planteles para el regreso a los entrenamientos. Ojalá pueda hacer pretemporada con Primera. Esta vez ya no me importa si hay bautismo. Pero si no estoy citado seguiré con reserva. Me quedan seis meses donde se decide si me hacen contrato o sino tendré que buscar otro club. Serán seis meses donde voy a meter con toda”, cerró.