Fútbol
Sábado 03 de Marzo de 2018

Velázquez: "No fui el niño que proyectó ser futbolista"

A los 16 años Maximiliano Velázquez dejó Concepción del Uruguay para sumarse a Ferro. La premisa era el estudio. Sin proyectarlo, es uno de los entrerrianos destacados en el fútbol argentino.

Maximiliano Velázquez no imaginó edificar una carrera futbolística. Observó en el deporte más popular la posibilidad de finalizar sus estudios secundarios en Buenos Aires para iniciar posteriormente una carrera universitaria. A los 16 años emigró de Concepción del Uruguay hacia la capital del país para sumarse a las inferiores de Ferro con la premisa de concluir la educación media. Una vez culminada esa etapa decidió abrir un paréntesis en su formación académica y apostó por su carrera como deportista.
La jugada no fue en vano. El defensor es uno de los entrerrianos que más se han destacado durante la última década en el fútbol argentino. Fue uno de los pilares de Lanús, equipo que conquistó tres títulos entre 2016 y 2017 y se consagró subcampeón de la última edición de la Copa Libertadores. También levantó el primer trofeo del Granate en el profesionalismo en 2007. Ademas registra una estrella con Independiente, al formar parte del elenco que conquistó la Copa Sudamericana 2010.
El presente lo encuentra en Mar del Plata. Tras su salida polémica de Lanús, donde la dirigencia decidió dar por finalizado su ciclo y le ofreció un puesto como entrenador de las categorías formativas, Velázquez decidió bajar una categoría al aceptar la propuesta laboral de Aldosivi de Mar del Plata. En el predio Salvador Tatore Vuoso que el Tiburón posee a metros del balneario Punta Mogotes recibió a Ovación. Maxi repasó sus raíces en La Histórica, su rica trayectoria, el presente de Patronato, el equipo que representa a la provincia en la Superliga, y también dio su mirada sobre la realidad del país.
—¿Como fueron tus primeros pasos?
—Mis inicios fueron a los 5, 6 años en el club Parque Sur, donde comenzaba la escuelita, y mi viejo, que nació en el club, era parte de la organización. Al año pasé a Gimnasia y Esgrima donde me formé como jugador hasta mis 16 años, que fue cuando llegué a Capital Federal para sumarme a Ferro de la mano de Cacho Giménez. Ahí inicié inferiores en la cual era bastante grande para lo que se habituaba, pero fueron bastante rápidos los pasos y eso ayudó a ir quemando rápidamente algunas etapas
—¿Tu corazón es Sureño o Mensana?
—De los dos. Parque Sur es el club del barrio de mi viejo. A su vez mi viejo también jugó en Atlético Uruguay, que es el clásico de Gimnasia. Mi corazón está con la ciudad.
—Te sumaste a las inferiores de Ferro en el momento que Gimnasia competía en la B Nacional. ¿Lo tomaste como una vidriera ?
—No tenía pensado jugar al fútbol. Lo mío iba más que nada para el lado del estudio. Se abrió la posibilidad de Ferro porque iba con mis compañeros del colegio que fuimos todos el equipo a probarnos. Estaba en 4º año y lo tomamos como una posibilidad con mis padres. Obviamente que la obligación era seguir estudiando y así fue. Terminé el Secundario en el año 98 y al año siguiente le dije a mi viejo que iba apostar un par de años por el fútbol porque veía que se podía dar. Así se dio. Comencé después algunas carreras simples, pero me aboqué a esto.
—¿Tenés como cuenta pendiente una formación universitaria?
—Sí, es una cuenta pendiente. Hago cursos de dos o tres meses, pero me gustaría estudiar algo.
—¿Tenés una carrera en mente?
—Sí, me gusta periodismo. Lo mío va a ir dedicado al fútbol. Siempre pensé que me gustaría hacer algo en radio. Me atrae mucho eso.
—Si mirás para atrás y repasás tu carrera. ¿Qué podes decir?
—No lo proyecté nunca. No fui el típico niño que quiso ser jugador de fútbol, pero estoy feliz por lo logrado a lo largo de mi carrera y lo volvería a elegir. Más allá de que es una carrera difícil que me llevó a perder muchas cosas de mi familia. La mayoría de mi vida estuve alejado de mis viejos, pero es algo que volvería a elegir porque lo viví muy bien y también porque me ha dado muchísimas cosas. Es algo hermoso que he vivido. Es una carrera muy larga que estoy haciendo. Ahora con un nuevo desafío por delante, el cual me volvió a motivar. Estaba casi fuera del fútbol, pero encontré un desafío en el cual estoy muy contento.
—¿Te sorprendió que te hayan querido retirar antes de que tomes la decisión?
—No sé si me sorprendió, no me gustó. Era algo que me imaginaba que podía llegar a pasar. Es así el fútbol. Muchas veces es muy ingrato y son cosas que uno está acostumbrado a vivir. Me lo imaginaba, me dolió muchísimo, pero ahora estoy muy contento de mi nuevo desafío y eso es lo más importante ahora.
—¿Alguna cuenta pendiente en tu carrera?
—Ganar la final de la Libertadores (risas). Ya voy a tener revancha como técnico.
—Es una espina que está clavada todavía.
—La voy a llevar toda la vida. Lo digo con una sonrisa, pero... (suspira) fue un golpe durísimo. De todos modos a su vez disfrutamos el camino y eso nadie nos lo va a quitar. El partido histórico contra River, la vuelta de la serie ante San Lorenzo, los viajes. Todas las cosas que vivimos van a quedar. Más allá de que el dolor va a existir toda la vida, también fue un año maravilloso.
—El dolor perdura, pero optás por ver la mitad del vaso lleno
—Es que con el correr de los años se va a valorar más. La Copa Libertadores mayormente la juegan y la ganan los equipos grandes. Ahora en la última década hubo un cambio y lo que hemos logrado con Lanús fue fantástico
—Decís que vas a tener la revancha como DT. ¿Por ese lado ves tu futuro?
—Sí, porque me gusta mucho, soy técnico recibido. Después veremos porque tal vez comience como técnico y después no me gusta porque es una cosas totalmente diferente. En un principio mi carrera va a ir para ese lado.
—¿Un entrenador que te haya marcado?
—Almirón. Agradezco haberlo tenido de grande porque era una época en la que estoy mucho más maduro, más receptor, entiendo un poco más las cosas y si lo hubiera tenido más joven no le hubiera dado la importancia que le di a esta edad. Después también hubo otros que me marcaron. En cuanto al juego Jorge (por Almirón) me hizo ver el fútbol de otra manera. Después (Luis) Zubeldía y Ramón Cabrero. Zubeldía en cuanto al fútbol y la persona, y Ramón en cuanto a la persona fue algo maravilloso haberlo conocido.
—Con Almirón asumieron muchos riesgos al momento de jugar. ¿La clave del éxito fue cómo les transmitió el mensaje?
—Esa es clave. Cuando sos técnico primero hay que tener una idea clara, a qué vamos jugar, la disciplina que va a tener el equipo. Después cómo la transmita y cómo pueda ver sus jugadores, eso es clave. Obviamente que después pasan cosas que te van marcando y te facilitan el camino. Los primeros tres partidos con Almirón los ganamos, pero lo podríamos haber perdido. Eso nos abrió a que siguiéramos intentando. En la primera pretemporada fue clave el convencimiento y el trabajo, que después se vieron sus frutos.
—Naciste en la costa del Uruguay. En la otra orilla está el representante que tiene la provincia en la Superliga. Como entrerriano: ¿Cómo ves el presente de Patronato?
—Fantástico. Más allá del clásico (risas) siempre es bueno que la provincia esté en ese nivel, no solo en el fútbol, sino en el deporte. En la B Nacional está Juventud Unida de Gualeguaychú, supo estar Gimnasia. El básquet tiene plazas fuertes. Está bueno porque la provincia se ha fortalecido en otros aspectos y que se fortalezca desde el deporte es muy bueno. El Patrón está haciendo una buena campaña, ha comenzado bien el año. Ojalá se le den los resultados y que pueda seguir en Primera, que es una tarea difícil
—¿Como colega ves que se ha ganado un respeto?
—Sí, es un equipo de cuidado. Me parece que tiene un muy buen técnico. Los delanteros están pasando por un gran momento. Hay que aprovecharlo.
—El presente te encuentra en Aldosivi. ¿Por qué decidiste bajar una categoría después de haber peleado grandes títulos con Lanús?
—No encontraba motivaciones a corto plazo para seguir jugando y no era fácil. Tuve varios ofrecimientos de Primera División que no me llenaban. En Aldosivi me convenció el técnico, su idea futbolística, el club y la posibilidad de que en cuatro meses se podía coronar algo. Los clubes de Primera División no me daban eso. Después de estar peleando títulos en Lanús quería jugar por un logro puntual.
—El objetivo que tenés es el ascenso a Primera. Si conseguís la meta, ¿Velázquez se queda en Primera con Aldosivi o cerrás tu ciclo como jugador?
—Es ir viendo. Tengo 37 años y más allá de que me siento bien me voy alejar de mi familia estos meses. No sé qué puede pasar. Estoy muy enfocado en el objetivo y ojalá que podamos lograrlo. Tengo mucha fe porque sé que hay plantel y cuerpo técnico para lograrlo. Pero no sé cómo seguirá después. No quiero mentir, porque no sé qué será de mi futuro.

"Me preocupa el presente del país"

Iniciar una carrera universitaria es uno de los desafíos que se trazó Maximiliano Velázquez en el futuro. El periodismo es una de las profesiones que le apasionan. "Lo mío va a ir orientado para el lado del fútbol", aclaró el uruguayense entre risas. Sin embargo muestra claridad para hablar sobre diferentes aristas. No esconde su pensamiento. Lo expresa con total libertad. Lo transforma en palabras en su cuenta personal de Twitter.
"Trato de manifestarme libremente. Me preocupa el país, el general de la gente. No creo que estemos bien como país. A veces me da un poco de miedo porque me apabullan demasiado las redes sociales. No estoy preparado para que me agredan y por eso me contengo en poner muchas cosas. Me gusta expresarme, me gusta la historia, la cual he leído muchísimo y he formado mi pensamiento. Más allá de que podamos compartir con el resto de la sociedad, pero priorizo siempre el respeto. En las redes sociales, al no dar la cara, te pueden decir cualquier cosa y eso mucho no me gusta.
—Como futbolista estás expuestos a las críticas. ¿Ahora que te cuestionen el pensamiento habla de como está la sociedad?
—La sociedad es muy agresiva. Se ve en el día a día y se ve en la calle. Me sorprende que no te den la prioridad en la calle como peatón. Parece una pavada, pero eso nos marca como sociedad. En el fútbol el insulto y la agresión en la cancha es normal y lamentablemente nos acostumbramos a eso, pero en una red social no me gusta que me insulten y no sepa quién es. . Eso me choca mucho. He puesto cosas y me han agredido, y tengo un pensamiento, nada más. No digo que sea el dueño de la verdad. El pensamiento que tengo abarca a muchos argentinos.
—¿Hay una batalla cultural muy grande que se está perdiendo?
—Sí, totalmente. Y no es de un partido político o de otro, es del país en general. Hablando directo no hay políticas a largo plazo, sino que directamente es ganar elecciones y no está bueno. Las políticas económicas de educación y seguridad deberían ser a largo plazo y nadie piensa en eso.
—¿Imaginás ver un país con mayor tranquilidad en el mediano o largo plazo o hay que ser un giro de 180 grados?
—Los políticos son cortados con la misma tijera, más allá del partido. Lo que los diferencia son las grandes políticas que toman cada uno. Me parece que íbamos por un buen camino, pero dimos un vuelco de 180 grados que va a costar años en reacomodarse. Vengo de barrio, de clase baja y la gente más vulnerable, que es quien más necesita ayuda, estaba viviendo mejor. Después hay un montón de cosas por corregir.
—¿Como sociedad sentimos el fútbol de la misma manera en la que vivimos?
—Sí. No importa nada, el segundo no importa. No importa cómo ganaste. La cuestión es ganar. Da lo mismo ganar haciendo trampa a ganar bien. Es un momento complicado como sociedad, pero asimismo te digo que amo este país. He tenido posibilidades de jugar afuera y he optado por quedarme. Por diferentes circunstancias, pero porque también me gusta eso y sueño con que algún día cambie todo. Pienso que entre todos lo podemos lograr.

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