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Una odisea para jugar solo 14 partidos al año

Los clubes pagan 20.000 pesos mensuales a la Liga Paranaense de Fútbol de marzo a diciembre y el torneo recién comenzará el 27 de abril. Hay enojo en los jugadores y técnicos.

Miércoles 10 de Abril de 2019

El fútbol local sigue sin poder enderezar la nave. El cambio que dijeron que iba a traer la nueva Comisión Directiva al certamen local parece estar muy lejos de lo que se prometió. En menos de un año de su gestión tres equipos se bajaron del sistema. "No vamos a hipotecar nuestro club", fueron las palabras de esos dirigentes, que parece tienen algo de razón. La Liga Paranaense de Fútbol (LPF) empieza a cobrarle a los clubes de Primera División 20.000 pesos por mes desde marzo hasta diciembre, que incluye la afiliación, arbitraje, mínimo de policías, tres pelotas por partido de local, seguro del espectador y responsabilidad civil.
La cuota que los clubes deben abonar hizo que este periodista hiciera una comparación con la Liga amateur más importante que tiene la capital entrerriana, en la cual varios jugadores, árbitros y dirigentes de la LPF prefieren jugar cada fin de semana.
El pago anual de 200.000 pesos que realizan los 16 clubes que forman parte del ente regulador les asegura jugar un promedio de 18 partidos; siete de la etapa clasificatoria, en el Torneo Apertura y Clausura, y la clasificación a cuartos, dependiendo de la Zona Campeonato (dos partidos más) o Repechaje (uno más). En tanto, los finalistas de cada certamen tendrían un promedio de 23 partidos, un número que hace ruido y que no tiene comparación con los campeonatos que se juegan en los rincones de la ciudad de Paraná, en las distintas competiciones libres.
Y uno se pregunta: ¿Por qué hay jugadores que dejan la LPF y arman un equipo libre? La respuesta a eso es la cantidad de partidos que tienen asegurados al año. Mínimo una cantidad de 36, 18 por torneo (se juega Apertura y Clausura), y eso sin contar el torneo de verano en el cual no participan todos los equipos.
La comparación es con la Liga Altos del Paracao, cuyo crecimiento fue avasallador en los últimos tiempos. Una liga comercial que da la posibilidad de jugar un certamen nacional y de ganarlo poder viajar a una cita internacional.
No solo eso, el borderaux por mes no supera los 10.000 pesos y asegura jugar un buen fútbol en cada uno de sus predios por el mantenimiento de las canchas, algo que carecen los clubes de la LPF y que no cuentan con el apoyo necesario para hacerlo. Son pocas las instituciones que invierten en sus campo de juego.
A eso hay que sumarle la cantidad de servicios que le brindan a los jugadores y los premios que cada participante se lleva a fin de año. Forman parte del certamen 140 equipos divididos en ocho categorías, y en cada jornada deportiva todos cuentan con servicios de ambulancias, servicio de bomberos voluntarios y adicional de policía.
Hoy por hoy la LPF deambula sin saber de su futuro. En 2018 el certamen oficial no fue homologado por el Consejo Federal de AFA y el camino para 2019 parece ser el mismo. Este año el ente regulador no tuvo representante a nivel nacional, en el Torneo Regional. Solo Belgrano juega una competencia paralela y es la Copa Entre Ríos.
Sportivo Urquiza, Peñarol, Atlético Neuquén, Palermo, Atlético Paraná, Belgrano, San Miguel, Ciclón del Sur, Don Bosco, Ángeles Negros, Universitario, Instituto, Argentino, San Benito, Oro Verde y Ministerio son los clubes que formarán parte de la temporada 2019. Se bajaron del sistema Los Toritos, Sportivo Entre Ríos y Banfield.
Varios de los clubes nombrados anteriormente comenzaron la pretemporada a mediados de febrero y otros recurrieron al armado de otra competencia como la Unión Regional de Clubes. Si bien es decisión de sus cuerpos técnicos y otras de dirigentes, los jugadores sabían que el torneo comenzaba el 23 de marzo, fecha que puso el ente regulador para que la pelota comenzara a rodar, y eso trajo el enojo de varios protagonistas.
Luego se anunció la postergación, donde se le echó la culpa a los clubes por las deudas (permitidas por el mismo ente y donde algunos clubes llegaron a deber más de 80.000 pesos).
Los verdaderos protagonistas se fastidiaron y las metas propuestas al inicio del año quedaron en la nada. La espera se hace larga, como dijo un técnico una vez informado de la nueva fecha de arranque del certamen: "Hace más de un mes y medio que venimos entrenando, y es feo que de la noche a la mañana nos encontremos con esta información. Todos los clubes pasan por esta situación y no podemos estar sin competencia. Muchos se van a ir a jugar liga libre hasta días previos del inicio de la temporada. Así no se puede competir y estamos lejos de lo que se planteó".
Triste realidad se vive cuando la promesa de darle más meses de competencia a los protagonistas de la Liga Paranaense de Fútbol no se puede cumplir.
Los dirigentes, lejos de preocuparse por los jugadores que se sacrifican a diario por brindar lo mejor por sus clubes, siguen pensando en otros asuntos que parecen ser más importantes. Mientras tanto la migración de jugadores y técnicos al fútbol libre es cada vez mayor.
Hubo fútbol. Luego de la postergación por parte de la Liga Paranaense de Fútbol varias instituciones optaron por armar un torneo para no sentir el parate y empezar a sumar minutos de fútbol pensando en el inicio de la competencia oficial que se extendió hasta el 27 de este mes, cuando el inicio era para el 23 de marzo.
Una larga temporada llevó a Ministerio, Neuquén, Oro Verde y Sportivo Urquiza a planificar distintos certámenes.
"No podíamos quedarnos parados. Los jugadores necesitaban del roce y del contacto con la pelota. Necesitábamos entrar a una cancha. El cuadrangular fue con la intención de llegar con competencia al inicio del torneo. La espera se hizo larga y no aguantábamos seguir con la pretemporada", comentaron desde la institución de Villa Almendral.

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