Ovacion
Sábado 28 de Abril de 2018

Una mirada intergeneracional del skate en Paraná

Los paranaenses Rodo Pusula, Sebastián Gaitán y Simón Juárez compartieron la sesión de fotos propuesta por el reportero gráfico de Diario UNO de Entre Ríos Juan Ignacio Pereira.

Como dice la banda de hardcore melódico Eterna Inocencia en su canción Quince Años: "¡Tres generaciones a patear !" Rodo Pusula tiene 42 años, Sebastián Gaitán 26 y Simón Juárez 13. Tan de moda en estos tiempos de segmentación se unieron representantes de las generaciones: X, Y y Z para realizar la sesión de fotos que nació en la mente del reportero gráfico de Diario UNO de Entre Ríos Juan Ignacio Pereira.
Con el título de Analista de Sistemas bajo el brazo, Rodo está al frente de la escuelita de skate que todos los sábados funciona en el skatepark público de Paraná. El viernes luego de la sesión salió rápido rumbo a la Costanera Baja porque está involucrado en el espectáculo Circo Activo en donde actúa junto a Micaela Emili, Nahuel Valiente, Rulo Pisani, Emanuel Alassia y Julieta Zalazar. El profe de la escuelita logró unir el skate con el palo chino una disciplina que aprendió con Nahuel hoy su socio en las alturas.
Habita desde hace un par de años en un barrio de Bajada Grande y hace 26 años que practica pruebas arriba de una tabla. Con toda su experiencia remarca que hoy el skate en Entre Ríos está "abandonado" por la falta de apoyo tanto de los estados como de los inversores privados. En cambio destaca que, en la mayoría de las provincias argentinas, se vive un pleno auge. "En Entre Ríos el crecimiento es muy lento por todos los problemas que ya conocemos", explicó consultado por UNO.
Ayer colaboró para que dos espacios de la ciudad cobren vida. Por la mañana desarrolló la escuelita de skate (9.30 a 11) en donde los niños compartes sus primeros pasos en el skate con padres, tíos, abuelos y hermanos. Por la tarde compartió el escenario con tremendos artistas circenses de la región. Las funciones de circo continuarán durante todo el fin de semana largo desde las 17 (frente a la escuela de aerobismo) con entrada libre y salida a la gorra.
El que avisó que llegaba tarde a la pateada fue Sebastián Gaitán porque salía muy justo del trabajo. Pasó por casa buscó la tabla, se subió a la bici y pedaleó hasta la esquina de Corrientes y La Paz.
Sebastián es un militante del ciclismo urbano y forma parte de la Masa Crítica Paraná que sale a pedalear el tercer domingo del mes y las noches de luna llena.
Este año es especial porque está terminando el proyecto final que le permitirá finalizar Ingeniería en Sistemas de Información. Con los tiempos apretados, cada vez que quiere patinar, tiene que recorrer los cinco kilómetros que separan su hogar del skatepark en el parque Urquiza
"¿Por qué conformarnos con lo que hay? Merecemos como todas las capitales del mundo tener plazas de skate o playones deportivos en donde poder patinar", explicó a UNO sentado en un banco de la Plaza 1° de Mayo en el centro paranaense.
Más allá del auge mundial del skateboarding y la proliferación de skateshop que venden las líneas SB de las multinacionales deportivas, en Paraná, observa un fuerte rechazo hacia los skaters.
La verdad que en las calles de la ciudad se vive una guerra entre conductores de vehículos motorizados contra todo lo que se le cruce por delante. La marca de estos tiempos son los accidentes de tránsito que se generan por horas.
Con la sonrisa siempre predispuesta, Seba acepta con orgullo ser parte de la Berduc Park Crew, un grupo con el que comparte una fuerte amistad y que surgió en el playón del parque escolar.
El que no paró nunca de andar fue Simón Juárez, que a los 13 años cursa tercer año en la escuela Justo José de Urquiza. Simón vive el skate de una manera muy especial porque en cualquier piso liso aprovecha para practicar una prueba hasta bajarla. Entrena tanto que las tablas se gastan demasiado rápido. "El 15 de mayo es mi cumpleaños y lo único que pido es una tabla nueva", cuenta convencido de su estrategia porque va calculando las fechas especiales: Día del Niño, Navidad, alguna materia para festejar. Todo por tener siempre una tabla buena que hoy nueva, con trucks y ruedas, vale unos 3.000 pesos.
Al igual que cualquier deporte, en el skateboarding, cuando progresás, todo se gasta más rápido: zapatillas, indumentaria, tablas y accesorios. El presupuesto se va por las nubes y se hace cuesta arriba cuando estás a punto de cumplir 14 años.
Hace un tiempo subió una animación que realizó en la computadora de sus padres demostrando que tiene cierta inclinación a trabajar las imágenes pero todavía no está muy decidido por la carrera que estudiará.
Sabe compartir sesiones con Josué, que vive a media cuadra de su casa en el barrio Paraná V y Damián un pibito de la cortada que pasa al costado de la Bajada de los Vascos. Como muchos sueña con una plaza de skate más cerca de casa para evitar tener que cruzarse la ciudad aunque es consciente de que la idea en estos tiempo es bastante inviable. Lo bueno es que, como sus amigos, tiene unos 30 años por delante para seguir patinando.

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