Ovacion
Martes 29 de Enero de 2019

Una foto de Delpo dedicada para la vieja

Leonardo Morales, defensor de Villa Urquiza que milita en Santamarina de Tandil, estuvo con uno de los mejores tenistas del país y le obsequió la imagen a su mamá Norma que es fanática de Juan Martín. También tiene fotos con Cavenaghi y Miguel del Sel.

O no te pasa nunca, o muy de vez en cuando o todas juntas. Algo de esto le sucedió a Leonardo Morales, el defensor de 27 años que defiende los colores en Ramón Santamarina de Tandil, equipo de la Primera B Nacional.

Sin quererlo estuvo, en muy poco tiempo, con el tenista Juan Martín Del Potro, el ídolo de River Fernando Cavenaghi y el actor Miguel del Sel.

El nacido en Villa Urquiza, quien tuvo un paso por Belgrano, Atlético Paraná y Patronato, se topó en el gimnasio con Delpo, ni más ni menos que el gran exponente del deporte blanco este en suelo.

Leo confesó que lo encaró porque admiración propia y la de su mama, Norma Cabrol, que es fanática de la Torre de Tandil.

"En el día de ayer me levanté a la mañana como casi todos los días para ir al gimnasio. Me tomé unos mates en casa y tipo 10 arranqué para el gimnasio y cuando llegué ahí tuve la suerte de cruzarme con Juan Martín Del Potro quien estaba haciendo ejercicios. Se ve que estaba de pretemporada", contó Morales y continuó con el relato: "Esperé que terminé de entrenar y cuando terminó le pedí una foto. Me puso muy contento verlo. No pudimos charlar mucho porque él ya se tenía que ir para seguir entrenando. El sin ningún problema me dijo que sí y aceptó. Fue una alegría enorme ya que mi vieja es fanático de él. Entonces cuando le conté no dudó en pedirme a foto para guardarla de recuerdo".

Hincha de River Plate, fanático y hasta con tatuajes del Millonario. Y si algo podía pedir en este sentido era toparse con el Cavegol, un atacante que estuvo en las malas de equipo de Núñez. En este sentido recordó: "Después el día que jugamos con Chacarita de local. Estaba en el vestuario cambiándome para hacer la entrada en calor y me avisaron que estaba Fernando Cavenaghi. Imaginate la alegría que me dio (Mortales es fanático de River Plate) que no sabía si ir y pedirle una foto o concentrarme en el partido que estábamos por jugar".

"Después como sabían ahí que yo era fanático me vinieron a buscar y pudimos hacer las fotos. Le mostré los tatuajes y fue una alegría enorme. Un ayudante vino a buscarme así que disfrutamos ese encuentro también. Después como al mes volvió al mes y fue a una práctica y lo volví a saludar. No hablé mucho, pero estoy disfrutando de las personas que estoy conociendo", agregó el de Villa Urquiza.

Pero acá no termina el periplo cholulo. Hay más. "En el partido amistoso que jugamos contra Aldosivi, terminamos de entrenar, salgo y me lo cruzo a Miguel Del Sel que había llevado al yermo a una prueba. Yo estaba mirando el segundo partido a mis compañeros, el se acercó y se puso a charlar lo más bien. Yo no soy de pedir fotos, pero vino otro compañero y me sumé yo también. Estoy contento y disfrutando".

Además de estas fotografías que quedarán en la retina del lateral entrerriano, ,orales también aprovechó el contacto con Ovación y habló de su presente den el Aurinegro. "En lo futbolístico personalmente no fue el arranque que pretendía. Tuve un bajo rendimiento en la primer fecha, después me tocó ir al banco. Luego esperé la nueva posibilidad y se medió, pero no en el puesto de lateral sino de central. Gracias a Dios me afiancé bien y terminé jugando las últimas fechas en un nivel aceptable. En lo personal espero ahora seguir creciendo y porque no aportar algún gol a asistencia para el equipo.".

Santamarina ocupa el puesto 22 con 11 unidades en la B Nacional y está claro que la idea es levantar vuelo para no perder la categoría. "Las metas para este semestre es elevar el nivel. En lo grupal estamos comprometidos con el descenso. Se trabajó bien en la pretemporada y confiamos mucho en los jugadores nuevos que llegaron que son referentes. Creo que vamos a acomodar las cosas y vamos a corregir esos detalles que nos dejaban con las manos vacías. Legábamos bien y no la metíamos y cuando nos llegaban nos convertían. Esa es la idea tenemos que pulir esos detalles".

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