Ovacion
Martes 08 de Mayo de 2018

Una atleta corrió sin zapatillas en Buenos Aires

En los 21k de Asics, de este fin de semana en Buenos Aires, una atleta recorrió más de la mitad de la prueba sin zapatillas. Increíble.

Como en la vida, en las carreras, el que busca, encuentra. Siempre hay un buen motivo para seguir -la inmensa satisfacción de cruzar la meta, el desafío de bajar un tiempo- y también hay motivos para parar -el agotamiento mental, una molestia física-. En eso venía pensando mientras transitaba el kilómetro 13 de la media maratón de Asics del último fin de semana, cuando por la izquierda me pasó una chica que corría descalza.


Sí, descalza, como si lo hiciera en la playa, en ese bálsamo de arena recién mojada por el mar. Pero acá estábamos sobre pavimento y con casi la mitad de la prueba por recorrer.


Verla me generó dos cosas. La primera, y fundamental, me dio ánimo para seguir adelante. "Pablo, si ella corre descalza como vas a aflojar vos". La segunda, intriga por conocer el motivo para semejante entrega.


Automáticamente me acordé del etíope Abebe Bikila, doble campeón olímpico, quien corrió la maratón de los Juegos de 1960 en Roma, donde hizo el récord del mundo, descalzo porque la marca que debía proveerlo de zapatillas no acertó su talle. Es uno de los hitos más grandes de la historia del deporte.


Pero vuelvo a Palermo, el domingo 6 de mayo. La usé de liebre mientras elucubraba los motivos que la podían haber llevado a correr así. Algunos prometen peregrinar o no comer chocolates, ella bien podía haberse comprometido a hacer 21k sin calzado.


La alcancé en el 19 y medio e intercambiamos unas palabras. Se llama Lucilene, es brasileña de Minas Gerais, entrena con el grupo de running del Ateneo de Ramos Mejía , y lleva 11 años viviendo en Argentina, a donde vino por poco tiempo y siempre se fue quedando.


Ah, me dijo que nunca antes había corrido descalza. Ni entrenando. Sin saberlo su historia tiene otro punto de contacto con Bikila: las zapatillas le apretaban, no las había probado antes, y para no abandonar, promediando la carrera, decidió quitárselas e ir así, como la ven en la foto... como si corriera por la playa, en ese bálsamo de arena recién mojada por el mar.

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