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Un estreno soñado para Sportivo Libanés

En la temporada 2019 presentó por primera vez un equipo femenino de futsal. En su primera experiencia salonista las chicas dieron el salto de categoría al obtener el segundo puesto en la tabla general.

Lunes 30 de Diciembre de 2019

Sportivo Libanés presentó este año por primera vez un equipo femenino en los campeonatos de Futsal que organiza la Asociación Paranaense (APFS). Comenzó a proyectar su desafío con el armado del plantel. La presidenta Fernanda Facello convocó a Daiana Rodríguez, quien durante varias temporadas defendió el arco de José Hernández.

Day, o La Gorda (como la llaman varias de sus compañeras), estaba alejada de la actividad. De todos modos elevó las invitaciones a varias de sus compañeras con la que despuntaba el vicio en el equipo de fútbol 11 de la Uader. También llamó a Micaela Montenegro, una de sus excompañeras en José Hernández.

Las chicas con conocimiento en la actividad oficiaron de formadoras. Le transmitieron sus conocimientos a sus compañeras, especialmente a quienes realizaban sus primeros pasos en la disciplina.

La buena química y la predisposición le permitieron crecer a pasos agigantados. Libanés se transformó en la gran revelación del torneo femenino B. La perseverancia y el compromiso le permitió acceder al camino del éxito. Dio el salto de categoría al obtener el segundo boleto a la elite, acompañando a Don Bosco.

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Libanés protagonizó la final del Torneo Clausura B. Lo hizo con la tranquilidad de tener asegurado su plaza en la A. Se entusiasmó con el premio mayor. Estuvo cerca del broche de oro, pero cayó en los penales ante las chicas del Salesiano.

El mal trago no empañó el gran año de las chicas de Libanés. Entienden que su primera experiencia fue exitosa. Por eso disfrutan del recorrido realizado.

La buena vibra queda evidenciada en el grupo humano que conformó el plantel. Lo dejaron en evidencia en su visita a la Redacción de UNO.

“Nos divertimos mucho. Quien nos baja y nos da la responsabilidad es La Gorda (por Daiana Rodríguez). Asimismo siempre estamos con buena onda”, aseveró Mariana Kühn, quien aclaró que la energía positiva no obedece solamente al éxito deportivo.

“Independientemente de los resultados siempre tratamos de salir bien. No voy a negar que a veces salimos medio enojadas, pero no con nosotras ni con el adversario, sino que es la calentura del momento. Y la buena onda no es solamente en los partidos, sino en cada práctica, en el grupo de WhatsApp donde estamos bromeando constantemente. Hay mucha confianza entre todas. Nos retamos entre todas. Pero la buena onda es nuestra principal característica”, describió Kühn.

Ma, como la bautizaron sus compañeras, es una de las chicas que escribieron su primera experiencia salonista. “No tenía ni idea lo que era el deporte porque solamente había jugando en la quinta con mis primos. Pero dije ‘voy y pruebo, total es un equipo nuevo’. Fui con la idea de divertirme, pero el primer día me bajaron caña al remarcar que había que comprometerse. De todos modos ese día me sentí re cómoda”, reconoció.

Kühn resaltó la apertura de Daiana Rodríguez para la recepción de las chicas que afrontaban su primer desafío en la actividad. “Ella fue una de las primeras personas que se abrieron conmigo, nos quedamos a tomar algo y se fue dando una linda amistad. Me fui copando con el equipo porque lo principal para mí es lo grupal y divertirme. A medida que se fue armando un grupo lindo la diversión seguía estando más allá del compromiso y el trabajo. Me quedé y acá estoy”, repasó.

Después de cinco años en José Hernández, Micaela Montenegro cambió de escudo. “Primero dudé porque me costaba dejar el equipo, pero me tiró muchas cosas. En José Hernández no me sentía tan cómoda con el grupo. Era ir y jugar o entrenar. Acá cambió todo para mí. Tanto en lo personal, como en lo deportivo”, resaltó Mecha.

Paso a paso.

Pelear el campeonato no estaba en el plan inicial de Libanés. “Primero nos planteamos armar un buen grupo humano. Sin un buen grupo humano no puede haber nada. Después un par nos propusimos ser competitivas. Entendíamos que si nos comprometíamos, podíamos llegar a los playoff”, indicó Daiana, una de las líderes de Libanés.

Dai fue una de las que oficiaron de docentes del equipo junto al entrenador. “Había jugado varios años al futsal, pero sabía que me iba a encontrar con chicas que nunca habían tocado una pelota. Hoy ellas están en el nivel nuestro, se ponen la camiseta y juegan. Son las personas que más valoramos en el equipo porque tienen muchas ganas de ser parte y compartir todo”, resaltó.

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“Fue una gran experiencia porque las chicas tenían muchas ganas de crecer. Tienen la humildad de preguntar y recalcar sus defectos. Les decimos cómo pueden hacer tal ejercicio, que lo intentan hasta que les sale. Y cuando viene alguien nuevo entre todos tratamos de ayudar”, agregó.

Micaela mencionó que la ambición de sus compañeras la ayudó a no bajar los brazos. “Al venir con muchas ganas de aprender nos incentivaban más a nosotras a seguir adelante. Muchas veces fui con pocas ganas, pero ellas me contagiaban con su entusiasmo”, valoró.

Emociones. Micaela Montenegro buscó ascender a la A durante cinco años con la camiseta de José Hernández, pero no logró efectividad su sueño. Su deseo se materializó en Libanés. “Tuve un montón de emociones encontradas. Me lloré todo porque era algo que hacía muchísimo que venía buscando y lo conseguí con este equipo. Eso me pone muy feliz”, agradeció Mecha.

Distinta fue la realidad de Mariana Kühn, quien tuvo su premio en su estreno en la disciplina. “Todavía no caigo. No sé dónde estoy metida, pero estoy feliz porque sé lo que significa para muchas de mis compañeras”, reconoció Mariana, una de las novatas en la actividad.

“Ascender da un poco de miedo porque la A es mucho más competitiva y representa un desafío. Asimismo ya tenemos ganas de arrancar la pretemporada porque las extraño”, cerró.

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