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Un club arraigado a las raíces de los Sosa

Hugo heredó de su padre la pasión por Atlético Paraná. Su abuelo Ángel jugó en el Gato y una de las tribunas lleva su nombre. Su hijo también adquirió un fuerte sentido de pertenencia por el Decano.

Martes 28 de Mayo de 2019

En los momentos de gloria cada institución recibe una marea de gente. Muchos son hinchas ocasionales de la entidad. Otros adquirieron una simpatía por la institución, pero priorizan otros colores por encima de lo autóctono. También están aquellos que siempre dicen presente. Y son quienes sostienen la bandera del sentimiento cuando la historia da un giro negativo.

Atlético Paraná tocó el cielo con las manos el 7 de diciembre de 2014 al ascender a la Primera B Nacional. El Decano llegaba en forma sorpresiva al profesionalismo del fútbol argentino. Pero con la misma celeridad retrocedió al amateurismo. Ahí sobresale la figura de los fieles de siempre. Aquellos que ponen a la institución por encima de cualquier resultado deportivo.

Durante varias horas del día Hugo Sosa recorre las instalaciones de la entidad ubicada en barrio San Martín. Tiene un fuerte sentido de pertenencia por el Rojiblanco. Lo mamó en su hogar, como asegura su bandera que siempre está presente en el estadio Pedro Mutio y que refleja su pasión por el Gato. "Sos la herencia de mi viejo".

"Hay frases que parece que están hechas. Y esto es así, porque el amor que sentimos por Atlético Paraná no entiende de categorías. Cuando más mal nos va, más hincha nos hacemos. No podemos dejar los colores, el sentimiento", explicó Hugo Sosa en diálogo con Ovación.

El sol iluminaba el mediodía en la capital entrerriana. Hugo se hizo una pausa para trasladarse junto a Juan Cruz, su hijo, a el lugar donde comenzó a transitar de pequeño junto a su padre. "Este club nos pertenece a nivel familiar. Tenemos un gran apego. Mi abuelo, mi papá, mis tíos, mi primos y mi hijo jugaron acá. Verlo a mi hijo jugar con la camiseta del club fue como tocar el cielo con las manos. Aunque lamentablemente mi papá no lo pudo ver a Juan Cruz", se lamentó.

Hugo alentó junto a su padre aquellos equipos que quedaron a un paso de ingresar al máximo nivel del fútbol argentino en los años 70. Cuatro décadas después las vueltas de la vida le permitieron celebrar junto a su sangre. "Recuerdo venir con mi papá en la final contra Sportivo Patria de Formosa, aunque finalmente no pudimos ascender. El tiempo me permitió celebrar el ascenso ante el mismo rival, pero con mi hijo. Esas cosas te marcan", resaltó, con cierta nostalgia.

Por cuestiones de cábalas Hugo vio los encuentros de la última campaña del Decano en distintos sectores del estadio. Pero su lugar predilecto es la cabecera que da a espaldas a calle Ruperto Pérez y que lleva el nombre de Ángel Sosa, su abuelo. En este sector es donde optó por dialogar con Ovación.

"Con mi papá siempre veníamos acá. Yo no voy al cementerio, sino que siento que con mi padre me encuentro acá, en esta tribuna. Acá, en la tribuna Ángel Sosa, siento que lo tengo cerca", confesó.

Hugo vivió momentos de alegrías y tristezas, pero no mostró dudas al momento de mencionar cuál fue el instante más emotivo que experimentó en barrio San Martín. "Tuve muchas alegrías, pero si tengo que elegir una fue el ascenso al Argentino A. El partido ante Unión Villa Krause fue el más emotivo. Ese torneo nos costó muchísimo. Los jugadores tenían un fuerte sentido de pertenencia. A muchos de ellos los vimos vivir en la pensión del club y que muchos de ellos llegaran a la B Nacional fue algo que nunca imaginábamos", se sinceró.

Sosa aclaró que el salto a la segunda categoría provocó una emoción gigante, pero que no tomaron dimensión del lugar al que habían llegado. "Se dio muy rápido y sin saberlo estábamos en la segunda categoría del fútbol argentino. La disfrutamos, pero no entendíamos qué pasaba y estábamos en una categoría en la que venías a la televisión a transmitir", describió.

Esos momentos, cercanos en el tiempo, están alejado desde lo deportivo. "Crecimos futbolísticamente, pero nos faltó crecer como institución. El campo de juego creció a nivel profesional, pero el club debió crecer junto al campo de juego. De todo se aprende. Ahora es momento de refundar y arrancar", concluyó.

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