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Tucurita Martínez

Tucurita Martínez se calzó el balón bajo la suela

Jonathan Tucurita Martínez debutó en el Apertura 2021 de futsal de la APFS. El exboxeador hizo su presentación con la camiseta de Atlético Bajada B.

Lunes 19 de Abril de 2021

El fútbol fue uno de los grandes pasatiempos de Jonathan Tucurita Martínez. Sin embargo, la sangre fue más fuerte. Por eso su vida deportiva se inició a través del boxeo. Tucurita, uno de los hijos de Justo Nocaut Martínez, compitió durante varios años. Ingresó en el ámbito rentado del pugilismo. Protagonizó varias veladas, pero cuatro años atrás decidió colgar los guantes. Alejado del deporte de los puños continuó con su habitual ritmo de vida. Trabajo, familia y a despuntar el vicio con los amigos en los torneos libres. Hasta que a fines de 2020 surgió la posibilidad de volver a competir en una disciplina deportiva: el futsal.

Julieta Rindlisbacher, integrante del equipo femenino de Atlético Bajada Grande, le insistió a Martínez para que pruebe en el equipo del barrio. Tucurita analizó la propuesta hasta que se presentó en el club. A partir de ahí se comprometió con la causa. “Soy de Bajada y nada más”, aseveró.

En noviembre de 2020 realizó su primer entrenamiento en el playón de la entidad ubicada en la zona oeste de la capital entrerriana. Jonathan se entusiasmó. Se planteó un nuevo desafío: “Quiero jugar el torneo con Bajada”. A esta meta la materializó el domingo al sumar sus primeros minutos con el Barranquero en el Torneo Apertura 2021, Masculino B, que organiza la Asociación Paranaense de Futsal (APFS).

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Tucurita Martínez, con la camiseta de Bajada Grande B, en el encuentro ante Ciencias Económicas.

Tucurita Martínez, con la camiseta de Bajada Grande B, en el encuentro ante Ciencias Económicas.

“Siempre me gustó el fútbol, desde chico, pero la sangre tiró y me dediqué al boxeo. Creo que hice un buen papel en el ámbito pugilístico. Decidí colgar los guantes por el trabajo y la familia. Era otra la responsabilidad. A partir de ahí comencé a jugar al fútbol en los torneos libres hasta que me mudé a Bajada Grande. Ahora soy de Bajada y nada más, como dicen en el barrio”, relató Tucurita, en diálogo con Ovación.

Jonathan nació, creció y se crió en barrio Belgrano. Dos años atrás se instaló en Bajada Grande. En su nuevo lugar se familiarizó con el ámbito salonista. “Me enteré de que había futsal en Bajada. Una compañera, a quien quiero como a una hermana, me insistió y motivó a ir. En el club me conocían por mi paso por el boxeo. Asimismo me presenté como cualquier pibe más. Me costó al principio. Todavía tengo mucho por aprender, pero estoy muy agradecido a los pibes de Bajada. El domingo fue el debut en este deporte”, revivió el expugilista.

La adrenalina previa a ingresar al playón del club Don Bosco, escenario donde Atlético Bajada B enfrentó a Ciencias Económicas, estuvo presente en todo momento. Las pulsaciones se normalizaron cuando comenzó a escribir su historia con el futsal. Una vez que se calzó el balón bajo la suela se soltó. “Tuve un poco de nervios porque es algo nuevo para mí. Pero a la vez me sentí tranquilo en los momentos que estuve en el partido. Me sentí con confianza”, confesó.

Martínez encara este paso con la seriedad que amerita. Mamó la cultura del esfuerzo en su paso por el pugilismo. “Cuando encaro un desafío, lo hago en serio. Esto me lo enseñó el boxeo. Por eso no falto a ningún entrenamiento, soy cumplidor, hago caso al entrenador. Me gusta mucho el deporte, me gusta mantenerme físicamente. Lo tomo siempre con responsabilidad, me divierto, pero a la vez soy muy competitivo”, advirtió. “Si me tengo que enfrentar a otros rivales, por más que seas mi amigo, en la cancha sos mi rival y te voy a querer ganar, pero al terminar el partido te doy la mano porque todo sigue normal. Una vez que termina el partido nos tomamos una gaseosa juntos. La rivalidad está dentro de la cancha”, aclaró.

La popularidad que adquirió el futsal sorprendió a Tucurita. “Me llamó la atención la cantidad de gente que practica este deporte. Veo mucha gente chica, adolescentes, como mayores de 30 jugando al futsal. En el barrio se juega mucho. Lo he notado. Hay escuelitas de futsal, pero también hay dos equipos masculinos y uno femenino”, subrayó.

A los 32 años Jonathan no perdió el entusiasmo. Tucurita tiene mucho por aportar. “Puedo aportar muchas ganas, que es lo que me sobra, experiencia deportiva, e inculcar que nunca hay que bajar los brazos”, resaltó. “Si sienten cansancio, o no tienen ganas de entrenar, hay que ir igual. No tengo mucha experiencia en el futsal, pero sé que lo puedo lograr. Con esfuerzo todo lo logra. Soy una persona muy positiva. A varios muchachos que juegan en el equipo A de Bajada les sorprendió mis ganas de progresar”, amplió la idea.

La seriedad con la que encaró este desafío lo llevó a proyectar en grande. “Siempre tengo desafíos ambiciosos. Por un lado quiero aprender del juego. Y si Dios quiere, busco salir campeón y ascender a la A con Bajada Grande”, se entusiasmó Tucurita, quien no sólo quiere dejar su huella desde el aspecto deportivo en el club. Jonathan también quiere brindar su aporte desde el aspecto humano.

“En el club le dan una merienda a los chicos que van a la escuelita de futsal. A mí me gustaría colaborar. Siempre les digo a los pibes del club que estoy disponible. Me gusta mucho el deporte y me gusta colaborar. Y sobre todo que los chicos le den para adelante y apuesten por el deporte”, concluyó.

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