Fútbol
Domingo 24 de Junio de 2018

Tras 35 años amagando, habría que pensar qué hacer con Paraná Campaña

Existe en la Legislatura provincial una deuda con las pequeñas poblaciones del sector rural. Por estos días una comisión bicameral mantiene reuniones en distintos puntos de la provincia para tomar contacto con autoridades y habitantes de las Juntas de Gobierno, con la intención de darle sanción a la ley de creación de las comunas. La reforma constitucional de 2008 mandó a hacer esa modificación y dio un plazo de un año para sancionar la ley reglamentaria, ya pasaron 10 años y la ley no logra sancionarse.
Al frente de la Comisión de Legislación General de Diputados, el exintendente mariagrandense Diego Lara, posiblemente logre ser artífice de esta ley. Ya lo intentó antes, como otra decena de legisladores, sin mayor éxito. Que la Provincia deba resignar fondos de la coparticipación impositiva para asignarlos a las nuevas comunas fue siempre el principal obstáculo. También los desencuentros del justicialismo en las Cámaras legislativas, cuando un bloque reconocía un liderazgo y el otro bloque uno diferente, supieron ser el freno para la posibilidad de avanzar en esa reglamentación. Ahora, la decisión del Poder Ejecutivo resulta clave para allanar esas dificultades y, lógicamente, la conversión de Juntas en Comunas se irá realizando de manera paulatina, comenzando por las Juntas de Gobierno más pobladas.

El más poblado
El Departamento Paraná contiene a 36 Juntas de Gobierno y 13 municipios. Con la intención anunciada por el gobierno provincial de transformar en municipios los cinco centros rurales de población más numerosos, tres de estas juntas dejarán de serlo, y la composición será 16 municipios y 33 Juntas de Gobierno. Los pobladores de María Luisa, Pueblo Brugo y El Pingo podrán sentirse reconocidos por el cambio de estatus, mientras los de las otras 33 juntas esperarán algún beneficio de su paso a comunas; recibirán coparticipación, podrán cobrar tasas por servicios y tendrán también la posibilidad de llevar adelante otras gestiones, incluso tomar créditos.
Sin embargo, los habitantes de esas juntas y de los 15 municipios de la zona denominada Paraná Campaña seguirán enfrentando algunas dificultades propias de la extensión del Departamento Paraná y de su creciente concentración administrativa en la cabecera departamental.
Paraná Campaña funciona como un departamento aparte para la política, ya que algunos partidos reparten sus cupos de candidaturas separando ese territorio de la capital. También es una "departamento" para el fútbol, con la reconocida liga propia. Y lo es para muchos otros fines, no así para lo administrativo.
En la Legislatura entrerriana se acumuló al menos una docena de proyectos de división del Departamento Paraná, desde 1983 a la fecha. No hace falta ser muy lúcido para notar que desde ese momento hasta hoy, las razones que justifican la separación no se han modificado demasiado, aunque es probable que algunas se hayan robustecido.
Las enormes distancias que deben recorrer los habitantes de esas localidades hasta Paraná se mantienen, y los avances informáticos no resuelven mayormente esas circunstancias.
El crecimiento de la población de la ciudad de Paraná, en tanto, parece dificultar un poco más las cosas cuando un habitante de Hernandarias o de Crespo tienen que realizar gestiones administrativas en la cabecera departamental.
Desde el punto de vista político, la ciudad capital, con sus particularidades y magnitudes, genera un clima que a veces no permite ver a los funcionarios de turno la necesidad que tiene un grupo poblacional sensiblemente menor ubicado en localidades más pequeñas o en las Juntas de Gobierno.

Sin consenso
Hasta ahora no se lograron los consensos políticos necesarios para que avance ninguno de estos proyectos de creación del nuevo departamento. Dentro de las razones se pueden mencionar el argumento de los mayores costos que esto traería aparejado, la idea de que la iniciativa se impulsaba buscando un objetivo electoral, o que no se hubiera consultado a las comunidades involucradas, entre otros argumentos.
Dentro de los impulsores de proyectos de división del Departamento Paraná se encuentran el fallecido exgobernador Sergio Montiel, quien proponía dividir Paraná Campaña en tres nuevos departamentos, lo que resolvía sin dudas la mayoría de las disputas territoriales relacionadas con qué ciudad debía ser cabecera de la nueva jurisdicción. Al proyecto de Montiel se le objetó el gasto que generaría y también se lo acusaba de querer generar tres bancas más en el Senado, cuando Paraná Campaña era un bastión del radicalismo; o tal vez más precisamente, un bastión del montielismo.
El exvicegobernador Héctor Alanis impulsó –siendo diputado– la creación de dos nuevos departamentos (Paraná Campaña Sur y Norte), en lo que parecía también una iniciativa razonable, aunque se le criticó el supuesto costo de su implementación. Hubo muchos otros proyectos, que variaban entre la separación lisa y llana de Paraná Campaña como un nuevo departamento, o la división de este territorio en dos y tres partes.

El Gran Paraná
Con el paso de los años la cuestión fue cambiando y empezó a verse la necesidad de que el departamento que podría llamarse La Capital incluyera a las localidades más cercanas, que interactúan con la ciudad de Paraná como si se tratara de barrios alejados. Y esto no es dicho en sentido despectivo, sino enfocado al uso de servicios como el transporte o la educación con centralidad en la ciudad de Paraná.
Así el proyecto de la exsenadora Teresa Ferrari de Grand, impulsado entre 2006 y 2007, planteaba crear el departamento Paraná Capital, conformado por Paraná, Oro Verde, San Benito, Colonia Avellaneda, Sauce Montrull, La Picada y Villa Urquiza; y el Departamento Paraná Campaña, con el resto de las localidades. Tal vez el error de esta iniciativa fue fijar la cabecera en Crespo, siguiendo un criterio demográfico, pero que no resolvía el problema de las distancias entre un punto y otro de la nueva jurisdicción.
Es cierto que puestos a discutir, cada localidad pretende ser cabecera; pero es injusto sostener que este es el principal escollo para avanzar en la creación de una nueva jurisdicción. Existe un consenso más o menos generalizado en torno a que María Grande y Viale podrían ser los puntos de referencia del norte y del sur. Tomando como ejemplo el proyecto de Grand, si un habitante de Hernandarias o Cerrito quisiera ir a la cabecera departamental ubicada en Crespo por asfalto, debería pasar por Paraná. Las rutas confluyentes en la capital provincial son una metáfora de esta circunstancia. Los servicios de Salud, de Seguridad y hasta educativos también están concentrados en Paraná y no existe una ruta 32 para estos aspectos.
La cuestión es que lo años van pasado. Desde 1983 a esta parte la población de la capital provincial y su primer cordón (digamos Colonia Avellaneda, San Benito, Oro Verde) creció de manera significativa frente a la de otras localidades del departamento y, mucho más, frente a los centros rurales de población. Es la zona que el Indec denominada Gran Paraná.
Y este crecimiento desigual no parece que sea producto de la casualidad, sino que puede sostenerse que una de las razones es la centralización se servicios y puestos de empleo en el Gran Paraná.

La dirigencia de la zona
Es posible sostener que la dirigencia política del Departamento, tanto de la capital como del resto, no ha estado a la altura de este requerimiento. El asunto no debería ser solo de interés de los legisladores de Paraná Campaña, como efectivamente lo ha sido durante las últimas décadas.
La semana pasada mi hija que cursa el cuarto grado me preguntó, como parte de una tarea escolar, cuándo se creó el Departamento San Salvador y por qué. Más allá de que en el mundillo político alguien hubiera podido responder, con tono socarrón, que se creó para dar empleo estatal a los allegados del dirigente alasinista Hugo Berthet, quien dicho sea de paso también fue senador por ese departamento; la decisión adoptada hace 23 años reconocía las mismas motivaciones y necesidades que hoy no tiene respuesta en Paraná Campaña.
Claro que la diversidad política de la zona, su complejidad poblacional –lo recuerdo: 36 Juntas y 12 municipios– impiden que exista un Berthet que canalice la demanda como lo hizo con San Salvador. Pero eso tampoco es una excusa.
Existe en estos momentos en la Cámara Diputados un proyecto para crear un Juzgado multifuero en María Grande, presentado por el diputado Lara. La idea parece correr por otro carril, y explorar la descentralización de los servicios aunque no se divida el Departamento Paraná. Puede ser una alternativa, aunque haya que memorizar después que el Juzgado está en María Grande, la Departamental de Policía en Hasenkamp, la delegación del IAPV en Viale y la Departamental de Escuelas en Seguí.
En el caso del proyecto del Juzgado no habrá nuevos gastos, ya que se crearía con recursos y personal de los juzgados penales de transición. Es posible que algunas otras dependencias estatales se trasladen a la zona si generar tampoco tanto gasto; sin más designaciones sino optimizando el recurso humano.
Tal vez sea una alternativa si se piensa que algo hay que hacer para simplificarle un poco la vida a los habitantes de Paraná Campaña.

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